22
Ene
18

La víspera de casi todo, Víctor del Árbol

Decía el otro día David Pérez Vega que leer Premios Planeta no es leer literatura. Mi duda se hace extensible a los Premios Nadal. ¿Es literatura? Bueno, por poner un ejemplo Nada de Carmen Laforet ganó el Premio Nadal en 1945 y es considerada por la crítica una de las grandes novelas españolas del siglo XX… Y además con este libro en concreto mi prejuicio se veía más o menos compensado por leer en la portada un autor fiable: Víctor del Árbol, al que conocí leyendo Un millón de gotas.

La-vispera-de-casi-todoLa víspera de casi todo es una novela más o menos corta, si comparamos con otras del autor, de unas 700 páginas. En ella, un policía atormentado por un caso que le asignaron se ve involucrado cuando una mujer ingresada en un hospital le llama para hablar con él. Paralelamente, una mujer huye de su vida y se refugia en la costa gallega, donde conocerá un elenco de personas con las que trabará diferentes relaciones.

En el inicio iremos conociendo los personajes, sus motivaciones y su pasado. Posteriormente, como habréis podido imaginar, ambas historias se cruzan.

Como en sus historias anteriores, la novela es protagonizada por personajes dañados y dolidos, que llevan a sus espaldas dolor y muerte, enfermedad y desolación. Asimismo, los secundarios cobran un papel importante en el desarrollo de la trama. De esta forma, conocemos más a los dos protagonistas, de la mano de quienes interactúan con ellos.

Todos arrastran algo, el qué tendremos que descubrirlo según vayamos leyendo, para acabar conformando una  novela de conexiones entre personajes infelices que tratan de huir del pasado con mayor o peor fortuna.

Sin embargo, a La víspera de casi todo le he visto muchas pero que muchas pegas. La primera, el desequilibrio en la estructura: es una novela descompensada, en la que se aprecian dos velocidades y dos diferencias notables entre la primera y la segunda parte del libro, como si el autor las hubiera escrito en momentos diferentes. Personalmente eso me ha supuesto que hasta un momento bastante avanzado de la historia me estuviera planteando abandonar, porque no veía la trama, porque apenas sucedía nada. Algo que contrasta con un final cerrado de un modo bastante precipitado.

Si nos atenemos a los personajes, lo que destaca es la excesiva importancia de la tristeza en cada uno de ellos. Tanta tristeza, tanto drama, tanta soledad que parece demasiado. Demasiada intensa, demasiadas casualidades, demasiados sentimientos, hasta llegar a un punto en el que parece una parodia de sí misma, una exageración, algo absolutamente increíble con lo que es difícil empatizar. A esto se le suma el estilo, que resulta recargado, artificial, rimbombante, o al menos para mi entender:

Él la miró a los ojos. Aquellos ojos de praderas segadas. Ojos que le sumían en un sueño narcótico, el nudo furioso de la pasión creciendo en la boca del estómago, el pelo de ella rozándole las mejillas como los filamentos de una medusa que le inoculaba un veneno paralizante.

Página 206

Hay una línea muy delgada entre lo real y la pantomima, entre la realidad y la parodia. Es muy fina, pero aún así reconocemos cuándo un actor sobreactúa, cuando alguien no es natural, cuando suena forzado. Es complicado tratar de describir los rasgos de uno y otro pero tenemos muy claro que en un lado están los culebrones y en el otro las grandes películas de la historia del cine.

Para mí esta historia ha sido una tremenda decepción, porque pensaba que me iba a gustar mucho y ha resultado todo lo contrario. Fijaos en el cambio radical: Un millón de gotas acabó entre la lista de lo mejor que leí en 2015, y La víspera de casi todo entre las decepciones de 2017.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El planteamiento es bueno.
Contras
  • Personajes difíciles de creer por el exceso de drama.
  • La descompensación entre el principio y el final.

Namaste.

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15
Ene
18

Diario de un incesto

No conocía este libro, pero la nota de prensa de la Editorial Malpaso era de esas que te hacían querer más, así que acabé solicitándoles un ejemplar de este Diario.

He aquí una historia que causa rechazo desde el primer momento: desde el título y la primera página hasta la última línea.

Diario-de-un-incestoEn primer lugar, hay algo que tras haber leído el libro, chirría, y no es otra cosa que el título. Incesto, según la acepción de la RAE:

Relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio.

Relación: esto es, implica relaciones con familiares consentidas. El resto es violación, agresión y abuso; de menores, en este caso. De los propios hijos en concreto.

Quizá en lo que se piensa es los comentarios que hace la propia hija sobre su padre, el hecho que consigue matizar un título que habría sido mucho más duro sin existir esos comentarios.

Diario de un incesto no es ficción, es la historia de una niña que fue violada durante su infancia y adolescencia. Por todo esto, es una historia que repele, que provoca un nudo en el estómago. El tipo de historia que uno quisiera mantener alejada, ignorar, sacar de su cabeza. O simplemente admitir que no puede ser, que eso no ocurre, que una situación brutal, obscena, asquerosa y repudiable como esta no tiene lugar.

Pero al mismo tiempo, es una historia que consigue que queramos adentrarnos en el dolor, en la situación, en ese libro extraño, pequeño, y negro que nos hace acercanos a la maldad humana. Al dolor, a la fractura violenta de la infancia. Un libro negro por fuera, negro por dentro. Negro lo que cuenta, negro lo que origina. Desagradable.

Obsceno, desagradable, brutal.

¿Qué clase de mente perversa puede violentar a una niña, que además es tu hija?

¿Cómo articula una persona su vida después de que le ocurra algo así?

Y lo leemos, porque es un libro que genera comentarios, que te remueve las entrañas, que no deja indiferente. Que quizá no responde a las dos preguntas de arriba, pero que nos muestra un poco del interior de una niña con un alma herida.

Namaste.

07
Ene
18

Mi propósito lector para 2018

Nuevo año, nuevos propósitos.

O no.

Los míos, los de siempre: tratar de comprar lo menos posible, leer lo que tengo en casa y leer más en otros idiomas.

Os dejo un listado con los diez libros que pretendo leer este año:

1. Tu rostro mañana (II) Baile y sueño, Javier Marías.

2. Mantícora, Robertson Davies.

3. Las batallas perdidas, Eudora Welty.

4. El maestro, Bulgákov.

5. El fin del mundo, Upton Sinclair.

6. Al faro, Virginia Woolf.

7. El jilguero, Donna Tartt.

8. Jane Eyre, Charlotte Brontë.

9. Crimen y castigo, Fiodor Dostoievski (relectura).

10. Grandes esperanzas, Charles Dickens.

Y vosotros, ¿tenéis propósitos lectores para este año? ¿Habéis leído alguno de los que figuran en mi lista?

Namaste.

31
Dic
17

Balance de 2017 (II): lo mejor.

Como viene siendo tradición, el último día del año os traigo un resumen de los mejores libros que he leído y he terminado este año. En estos momentos estoy a la mitad de dos que quizá acabarían en esta lista, pero que no me ha dado tiempo a acabar.

Como siempre, son libros que yo he leído este año, aunque algunos se publicaran hace mucho tiempo. Empecemos.

Destacados

Podría recomendar muchos de los libros que salen en todos los sitios, podría incluir Patria, de Aramburu, o La uruguaya, de Mairal. Pero teniendo en cuenta que esos libros aparecen en muchas listas, me decantaré por los siguientes:

  • Moravia, Marcelo Luján. El libro que me sacó de mi letargo lector, el que me zarandeó y al que le tengo que estar agradecida. Una historia corta pero muy poderosa, que demuestra que la buena literatura no tiene que venir en un tocho de mil páginas.
  • Tiene que ser aquí, Maggie O´Farrell. Una novela de personajes, del paso del tiempo, de cómo el destino modela parte de nuestra situación. Una historia embriagadora, que nos reconcilia con la realidad y con la literatura.
  • La España vacía. Sergio del Molino. Un libro interesante, el único ensayo que aparece en mi lista, que nos ofrece una visión diferente de España, su demografía y su historia.
  • Apegos feroces, Vivian Gornick. La historia de una madre y una hija que figura en todas las listas literarias de este año. Muy potente, muy bruta. Os contaré más en la reseña.

Joyas

Lo mejor de lo mejor. Los libros que recomendaré este año por activa y por pasiva son éstos:

  • El caso Tuláyev, Victor Serge. Un ruso. ¡Uno! Además, un ruso poco conocido. Una novela que llevaba años anotada en mi libreta. Un asesinato. Los destinos entrelazados de personajes inocentes que conforman una historia poliédrica llena de crueldad y desesperanza. Una historia incómoda demasiado poco conocida.
  • Fuera de quicio, Karen Joy Fowler. Sorpresa mayúscula. Conviene leerla sin conocer mucho sobre su argumento. Así os podréis adentrar en una novela difícil de clasificar que nos invita a reflexionar. Un acierto.
  • Los dientes del dragón, Upton Sinclair. Ya sé lo que vais a decir: ya está la pesada con Upton Sinclair. Otra vez. ¡Acertasteis! Sinclair ha sido el gran descubrimiento de mis últimos tiempos, y como creo que es menos conocido de lo que debería, sigo con la matraca. ¿No me acabaron haciendo caso con Cartarescu? Pues eso. TENÉIS QUE LEER A SINCLAIR.
  • Kanada, Juan Gómez Bárcena. Una novela muy corta, una forma de afrontar el tema suicida. Un libro difícil de catalogar, para releer, para anotar. Kanada es la demostración de que ahí fuera hay grandes autores a los que descubrir y muy buenos títulos que leer, el claro ejemplo de que la alta literatura está ahí, sólo hay que pararse y buscarla.
  • Matadero cinco. Kurt Vonnegut. Un clásico del siglo XX que ahora mismo me pregunto: ¿cómo puede ser posible que haya tardado tanto en leerlo? Pues eso, no hagáis como yo y anotadlo para el Año Nuevo.

Para el 2018 os deseo felicidad y grandes lecturas.

¡Nos seguimos leyendo!

Namaste.

27
Dic
17

Balance de 2017 (I): abandonos y decepciones.

Un año más yo aquí, con mi bolsa de Doritos, dispuesta a hacer balance lector.

2017 ha sido un año desigual. Un año en el que he leído bastante en determinadas temporadas, pero con una crisis lectora que extendió todo el verano. Un año que he acabado encadenando un tocho tras otro… y otro año en el que no he cumplido mi propósitos, ¡uf, menos mal! ¡Ya pensé que me saltaba la tradición!

Como siempre, empezaremos por lo malo.

Abandonos:

El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers. Tenía muchas ganas de leer este libro, pero a medida que lo iba leyendo me entró un bloqueo que me hizo dejarlo de lado al darme cuenta de que no estaba disfrutando del libro como se merecía. Lo retomaré, seguro.

Despellejes:

Ninguno. ¿Pero qué está pasando? ¡Rápido, que alguien me traiga el último libro de Javier Sierra!

Decepciones:

  • Tú no eres como las otras madres, Angelica Schrobsdorff. Mucha expectativa generada por lo que se ha dicho por todos los sitios. No es una mala historia, pero sabiendo a lo que enfrentaba se habría ajustado más a lo que después me encontré.
  • Kitchen, Banana Yoshimoto. El libro que me ha hecho alejarme del mundo nipón al menos durante un tiempo. Quizá nunca ha sido para mí pero no me había dado cuenta hasta ahora.
  • El show de Gary, Leyshon. En este caso, la expectativa era alta porque la anterior novela de la autora, Del color de la leche, me gustó mucho. Exactamente igual me ha pasado con La víspera de casi todo, de Víctor del Árbol, del que os hablaré en breve.

Y vosotros, ¿habéis abandonado muchos libros este año? ¿Cumplís vuestros propósitos anuales?

Namaste.

11
Dic
17

El corazón de los hombres, Nickolas Butler

Tras la aclamada Canciones de amor a quemarropa, regresar a Butler tiene algo de necesidad, de querer conocer qué historia nos trae en esta ocasión. Desde que Libros del Asteroide anunció que publicaría El corazón de los hombres, marqué en mi libreta la fecha para hacerme con él. Finalmente y por sorpresa este libro acabó en mi buzón (¡muchas gracias, chicos!). Una alegría más, encontrarse con el libro que uno quiere leer en el momento en el que desea empezarlo.

El-corazón-de-los-hombresTengo que admitir que cuando te sorprende un libro, cuando te gusta mucho, volver al autor a leer el segundo que publica suele ser, en ocasiones, decepcionante, como me ocurrió con Nell Leyshon con Del color de la leche y más tarde El show de Gary. Así que mi prejuicio me decía, no sé por qué, que no iba a estar a la altura, porque Canciones de amor a quemarropa me pareció una novela redonda.

En El corazón de los hombres, Butler vuelve a incluir como tema principal la amistad. Sin embargo, en este caso, se trata de la amistad intergeneracional, de modo que en cada relación amistosa hay un salto de varios años, al contrario que con Canciones de amor a quemarropa, donde eran un grupo de amigos coetáneos. Para conseguir que esto sea creíble, para situar la acción y poder conseguir esa relación especial, Butler tenía que huir de entornos como el colegio o la universidad, y para ello escoge el mundo scout, como paradigma de convivencia con personas de distinta edad. Aquí vemos a Jonathan y a Nelson, jóvenes que disfrutan o sufren en un campamento. El primero, líder del grupo, el segundo, apestado social. Su relación sentará los cimientos de algo más fuerte que una amistad.

Amante como es de los saltos temporales, en esta ocasión el autor los utiliza como nexo de unión para continuar la historia. Así, tras el encuentro en 1962 de Jonathan y Nelson, un Jonathan adulto envía en 1996 a su hijo al campamento de su infancia. Es este niño quien entablará una relación especial con el propio Nelson, ahora coordinador del campamento. Si en la primera amistad había un salto de unos pocos años, en este caso, se trata de una brecha más grande. La relación se mantiene al constatar, no sólo que se trata del hijo de su amigo, sino por reconocer en él aspectos que tenía él mismos cuando era niño.

Y para cerrar el círculo, llega la tercera generación, la de los que ven los campamentos como algo absurdo, la que considera que un curso de orientación no sirve de nada desde que tenemos GPS en el móvil. Año 2019. Thomas, nieto de Jonathan. En este caso, no llega solo, sino con Rachel, su madre, que acude como acompañante para apoyar a la organización del campamento.

En las tres relaciones, como habréis podido imaginar, se producen situaciones que las ponen a prueba, que les hacen reflexionar, y en la tercera y última, el momento de reflexión sobre el paso del tiempo, los cambios en las personas, la esencia de cada uno, echar la vista atrás y analizar los aspectos comunes de una familia, rememorar las cosas pasadas y los sentimientos perdidos.

Sin embargo, también dispone de puntos débiles, al menos para mí. El primero, es el arma de doble filo del mundo scout. Para un europeo no familiarizado con el tema, el mundo scout comprende una serie de clichés, arquetipos y en general, actividades extrañas empañadas de un americanismo que puede repeler. Supongo que para el lector estadounidense puede conectar con la nostalgia de recordar la propia experiencia, pero eso para muchos lectores no ocurrirá. Por otro lado, para mí, el personaje de Rachel es muy pobre. Me parece una acumulación de arquetipos típicamente femeninos, con frases absurdas y simples y un proceso mental que aunque intenta mostrarnos que es serio, me parece una caricatura de una mujer cualquiera. Este personaje es el que más me ha sacado de la historia porque no me lo he creído en ningún momento, y por cada actuación racional y lógica daba paso a una serie de pensamientos o sensaciones forzadas y exageradas que me parecen, desdibujan la realidad de este personaje.

Admito desde este momento que me gustó más Canciones de amor a quemarropa, porque se trata de una novela más redonda, que tiene más aristas y juega con la distinta visión de los personajes. Esta es mucho más lineal, con lo que pierde el encanto de la retroalimentación, de la información coral y de los recuerdos comunes. Eso sí, es digna sucesora de aquélla, invita a leer, a arrebujarse con una manta y empezarla un día de lluvia y viento, disfrutar de sus páginas sin mirar el reloj, mientras bebemos algún líquido calentito y no salir de casa hasta llegar al final. Así que ya sabéis, si habéis terminado vuestras lecturas este puente, podéis haceros con un ejemplar de esta historia o incluirlo en vuestras listas navideñas. Si además, no sabéis con qué libro acertar, esta es una buena opción.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La variedad de temas que van acompañando a las relaciones entre los personajes.
  • El uso de los saltos temporales para contarnos muchas más cosas.
Contras
  • El mundo scout.
  • El personaje de Rachel.

Namaste.

23
Nov
17

Y ellos, ¿qué opinan? (XXXI): Juan Gómez Bárcena

fotonoticia_20170331152311_1920Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984): escritor y crítico, es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Ha publicado dos libros con la editorial Salto de Página: Los que duermen (2012) y El sueño de Lima (2014). Su última novela es Kanada (Sexto Piso, 2017), que ha conseguido la unanimidad de crítica y público. Con esta novela, Gómez Bárcena ha sido finalista del Premio Tigre Juan en 2017, destacando el jurado la audacia del autor.

En verano respondió a las tres preguntas. Aquí tenéis sus respuestas:

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Acabo de terminar Momentos estelares de la Humanidad, seguramente el libro más recomendado de Stefan Zweig, que por cierto me ha parecido lejos de sus mejores libros -la nouvelle Novela de ajedrez o el ensayo Fouché, por ejemplo-.

Zweig siempre es una buena recomendación. No sé si Momentos estelares de la Humanidad será su libro más recomendado pero sí muy destacable. No podría escoger entre él y Novela de ajedrez, la verdad. En cualquier caso, si no habéis leído al autor, es un buen momento para empezar con él.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Este verano estoy fascinado con la lectura de las memorias de Giacomo Casanova, que publica la editorial Atalanta. Estoy casi seguro que no llegaré a terminarlo -¡tiene cerca de cuatro mil páginas!- pero es uno de esos libros de consulta que pueden acompañarle a uno durante toda una vida. Teniendo en cuenta además que se trata de una narración episódica, podemos saltar de un capítulo a otro sin que el efecto se resienta. Muy recomendable.

Cuatro mil páginas. Tres volúmenes que asustarían a cualquiera. Os dejo un enlace con más información por si os interesa.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Jorge Luis Borges. Su influencia atraviesa toda mi obra escrita y, me temo, también la que está por escribir.

Borges, un autor referente, grande, basto, al que cualquier escritor quiere parecerse. Borges, el único, el grande. Tengo que volver a leerle.

Y vosotros, ¿habéis leído a Zweig? ¿Qué libro debería leer de Borges? ¿A qué estáis esperando a leer Kanada?

Namaste.




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