Archivos para 28 junio 2010

28
Jun
10

Los libros arden mal. Manuel Rivas

Conocí este Los libros arden mal a través de una entrada de Homo Libris. Le tenía ganas a Rivas tras leer alguno de sus cuentos y la adaptación cinematográfica de La lengua de las mariposas.

(INCISO: mirad la que se ha montado a raíz de una serie de comentarios de un periodista que en un artículo incluyó el siguiente párrafo:

¿Y los españoles?, se habrá preguntado más de uno. En la novela española mineralizada ha de aparecer un comisario que entra en su hogar gritando: “¡Soy un cerdo franquista y ahora mismo voy a someter a mi mujer a violencia de género!”. O bien un maestro de pueblo que habla con un niñito adorable y le dice: “Como soy un maestro republicano voy a mostrarte las virtudes de la democracia y el humanismo mediante el bello ejemplo de las mariposas”.

Artículo íntegro pinchando aquí.

Manuel Rivas se da por aludido respondiendo escuetamente.

Félix de Azúa le contesta.

¿Qué, era para darse por aludido? (FIN DEL INCISO)).

 

 

Portada del libro

En el marco de la posguerra española se desarrolla una historia que tiene que ver con la cultura (como episodios sobre la quema de libros) pero que además ahonda en las distintas situaciones de unos personajes relacionados entre sí.

Hasta aquí algo que podría ser habitual. A partir de aquí la novedad. El autor cuenta la historia cambiando: en un capítulo podemos encontrar la historia de un juez contada de forma objetiva. En el siguiente aparece una lavandera hablando en primera persona.

Debido al cambio de personajes, en ocasiones se hace una lectura un poco complicada: hay bastantes nombres que guardan relación y al comenzar cuesta pillarle el truco. (De hecho me hice un croquis con nombres de personajes, relaciones y otros datos).

Luego todo va rodado, hasta más o menos la mitad del libro, donde la trama se estanca un poco y todo sucede más lentamente. En este punto, cuando ya pensaba que no me iba a gustar el final porque el autor lo apañaría como pudiera, las cosas cambian y el lector se lleva una grata sorpresa al recuperar la actividad y dinamismo de la primera parte del libro.

Trozos que me han gustado hay montones. De ellos, he seleccionado uno, para ilustraros el modo de enlazar del autor de un tema a otro, y para que comprobéis lo distinto que es a otros escritores:

Ya no era una criatura. Con cinco o seis años aún se meaba en la cama. Antes, no. Fue en esa época. No era algo que se pregonara. No es que llegase una a buscar la ropa y le dijesen: Ahí van las sábanas mojadas por el niño, que no retiene. Lo que pasa es que la ropa cuenta sus historias, es como un libro. Y tampoco yo voy diciendo por ahí lo que cuenta la ropa. Eso queda entre nosotras. Entre la ropa y nosotras. Por eso, lo que más me gusta de lavar es el clareo. Ese momento en el que el sol les devuelve los colores a las prendas y a las cosas, porque parece incluso, en ese dar del sol, que lo que has hecho es lavar todo el lugar. Devolverle los colores. A la ropa, sí, pero también al paisaje, a las cosas, a la mirada de la gente. Y entonces eres tú quien les pone el negro y el amarillo canario a las espigas rayadas de maíz del país y a las camisetas de fútbol del Relámpago de Elviña. El púrpura a los carpazos. A veces hablamos de la felicidad como un imposible. Entre nosotros, lo que más se parece a un infeliz es un feliz. Yo ya he oído llamarle a Brevo, que no tiene mucho entendimiento, he oído llamarle de dos maneras: feliz e infeliz. Parece que es lo mismo. Los niños le llaman tonto, sin más. Los niños. Qué miedo. No me extraña que haya quien se enrede con las palabras. Las hay, hay palabras, que son como bichos, de esos que mudan, que parecen una cosa y son otra. Polca dice que es al revés de lo que pensamos. Que las palabras no nacieron para denominar las cosas. Que primero fueron las palabras y después las cosas. Así que alguien dijo ciempiés y salió el bicho. Ya sé que no tiene cien pies. Lo importante es la intención. Quien hace la palabra, hace la trampa. Yo no quiero pensar en el nombre de un mal. Imagina que lo dices y funciona. Hay que tener cuidado con lo que se dice. O no. Al chaval, al hijo de la pintora y del juez, a lo mejor también le pasó que quiso meter las palabras para adentro y se le hizo un bolo, un tapón. Porque las palabras son también como migas. Yo, cuando estoy sola en la mesa, en silencio, meditando, los dedos hacen bolas con las migas de pan sobre el mantel de hule. Y cuando te das cuenta, cuando se te pasa el despiste, esas formas esféricas, tan pulidas, como astros, están mirando hacia ti. Yo no sé lo que harás tú, pero lo que yo hago es ir comiéndomelas muy despacio, las palabras de pan, las del silencio, para no atragantarme. Yo por suerte he tenido a Polca. A pai pai (en gallego, padre padre). Creo que, si no fuese por él, no habría arrancado. Sería feliz. Sería infeliz. Sería muda. Aún me mearía en la cama. Uno de estos días lo tengo que llevar a que vea al chaval, a Gabriel. Seguro que él encuentra la manera de espabilar a la criatura. Ella, la pintora, es más risueña que habladora. Tampoco a mí me va el chismorreo. El traer de dientes a la gente. A mí nadie me va a oír decir: ¡El niño, que es un meón!

Os lo recomiendo encarecidamente. Es uno de los mejores libros que he leído este año, y he acabado encantada y acordándome de los que vivís en Galicia (Niebla Espesa, Elnorte, D.) porque además de ser una gran historia es un tributo a las tierras gallegas, a las calles coruñesas y a los pueblos cercanos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo mágico del autor.
  • El desarrollo de la historia y el modo de mezclar unas historias con otras.
Contras
  • No me gusta nada la portada del libro, y menos el redondel rojo de la izquierda. Señores, ¡esto no es un DVD!
  • La edición incluye un mapa con las calles de La Coruña que sólo se puede leer con una lupa.

Namaste.

21
Jun
10

Indispensable V: Pedro Páramo

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Peces de ciudad, Joaquín Sabina.

Hay pueblos que marcan un antes y un después en la literatura. Comala, al igual que Macondo, es uno de ellos.

A estas alturas ya sabréis a qué libro me refiero. E imagino que a estas alturas os estaréis preguntando cómo voy a ser capaz de describir este libro. Pues no lo voy a hacer, porque entre otras cosas, no sabría qué decir sin contar de más.

Pedro Páramo es una novela corta, pequeñita, llena de flashbacks, cambios de narrador y de personajes distintos. Es distinta a todo lo que había leído hasta entonces, marcando un antes y un después, proclive a releer para comprender lo que se nos ha pasado por alto, es imprescindible para todos aquéllos que quieran conocer la literatura. Es diferente. Es única. Es indispensable.


El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Sonreías. Dejabas atrás un pueblo del que muchas veces me dijiste: “Lo quiero por ti, pero lo odio por todo lo demás, hasta por haber nacido en él”. Pensé “No regresará jamás; no volverá nunca”.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
  • La hierba roja, Boris Vian.
Pros
  • La sensación de que con una novela tan corta el autor es capaz de escribir una novela fantástica.
Contras
  • Necesaria una relectura.

Namaste.

Hay pueblos que marcan un antes y un después en la literatura. Comala, al igual que Macondo, es uno de ellos.

A estas alturas ya sabréis a qué libro me refiero. E imagino que a estas alturas os estaréis preguntando cómo voy a ser capaz de describir este libro. Pues no lo voy a hacer, porque entre otras cosas, no sabría qué decir sin contar de más.

Pedro Páramo es una novela corta, pequeñita, llena de flashbacks, cambios de narrador y de personajes distintos. Es distinta a todo lo que había leído hasta entonces, marcando un antes y un después, proclive a releer para comprender lo que se nos ha pasado por alto, es imprescindible para todos aquéllos que quieran conocer la literatura. Es diferente. Es única. Es indispensable.

El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Sonreías. Dejabas atrás un pueblo del que muchas veces me dijiste: “Lo quiero por ti, pero lo odio por todo lo demás, hasta por haber nacido en él”. Pensé “No regresará jamás; no volverá nunca”.

17
Jun
10

Antecedentes del taylorismo.

Cambio de tercio hablando del taylorismo. Empecemos por el principio, por la situación en la que se encontraba el mundo antes del cambio económico radical de Taylor y Ford.

En el siglo XIX los patrones se hallaban en la continua búsqueda de obreros hábiles y disciplinados. La realidad era que el obrero de oficio, conocedor de los secretos del gremio, además de ser ineludibles para la manufactura. Es decir, los patronos se encontraban ante la situación de que había pocos obreros cualificados, por los que se veían obligados a desplazarse a los lugares en los que se encontraba la mano de obra. Lo cierto es que al guardarse los conocimientos del oficio en el patrimonio familiar, la transmisión se realizaba vía descendencia. Ésto proporcionaba a dichos trabajadores un monopolio, por el que podían exigir al patrón más paga, y al ser un escaso número de trabajadores, los patrones poco podían hacer si querían sustituirlos por otros.

De esta forma, a finales del siglo XIX el trabajo se concebía como el obstáculo fundamental para el desarrollo del capital: había pocos trabajadores, no sustituibles que además se organizaban en instituciones que garantizaban algún tipo de cualidad (como la AFL, American Federation of Labor, en Estados Unidos).

Por ejemplo, para la producción de cigarrillos se exigía un sello, sin el cual se considera a los que no disponían de tal certificado como “positivamente peligrosos” o bien “cigarrillos de la muerte”.

La AFL podía llegar incluso a la coacción mediante la violencia para imponer sus medidas, como ilustra el siguiente ejemplo: en Chicago había un sindicato de carreteros de carbón y también una asociación de comerciantes de dicho producto. Para no acabar en una guerra que abaratara los precios del producto, terminaron por firmar un convenio secreto que estipulaba que la asociación se comprometía a no emplear otros carreteros que los sindicados. De esa forma llegaron a un monopolio. Los comerciantes independientes no encontraron carreteros independientes, y si existía alguno, los sindicados “por amor al respeto y a la disciplina”, le rompían brazos y piernas.

De esta forma, el empresario de la época buscaba alguna técnica que le permitiera pagar menos a los trabajadores y por tanto, ahorrar en costes.

  • La máquina. A través de la unión del capital y la ciencia, se trata de reducir los costes de fabricación. Asimismo, se busca el fin de aumentar el ritmo de trabajo y de luchar contra la organización obrera. En resumen, la máquina posee diversas virtudes, como son hacer el trabajo más productivo y su conversión en un instrumento de regularización y de sometimiento de los trabajadores.En este contexto, la insubordinación y la indisciplina del obrero siguen siendo el gran problema al que se enfrentan los empresarios.
  • Preferencia por los niños. De un lado, se trata de un obrero más barato (ya que los niños cobraban tres o cuatro veces menos que un adulto), y más aptos para determinados trabajos (por su “finura de dedos”, “la pequeñez de su estatura”). Sin embargo, los verdaderos motivos eran otros: se trataba de una fuerza de trabajo dócil, que garantizaba la continuación de la fuerza de trabajo, ya que de un lado, no se les llamará a filas, y por otro, en los casos de niños huérfanos se encontraban ya acostumbrados a la disciplina (hospicios, orfanatos…) y lo que es más importante, los niños garantizan una gran capacidad de aprendizaje. La Ley de 1841, que limitó el número de horas productivas y que hace obligatoria la asistencia del niño a la escuela cambiará tal situación.

Niños trabajando en una mina

  • El sistema de destajo. Se trata de un tanto alzado en el que el destajista es un subcontratista de mano de obra que con las materias primas y la maquinaria, hace ejecutar los trabajos a él confiados, ya sea en el taller o en la obra del patrón o en su propio domicilio, con la ayuda de obreros pagados por él por día y por pieza sin intervención del patrón.Con este sistema, los patrones ceden funciones a un tercero, que se encargará de la contratación, el pago, la organización del trabajo y de la vigilancia. De esta forma, los empresarios consiguen “utilizar el oficio contra sí mismo”, ya que al emplear a un hombre de oficio para vigilar y controlar el trabajo de los demás, el resto de los obreros no pueden relajarse en su tarea (algo que sí que podían hacer cuando el patrón no vigilaba o lo hacía de manera intermitente).

Sin embargo, la ley de 1848 lo prohíbe, al menos teóricamente. Posteriormente, cuando el desarrollo de las escalas y de los mercados permitan la gran industria, este sistema se verá notablemente deteriorado por ser ineficaz ante el cambio de circunstancias.

Próximamente, más.

Namaste.

16
Jun
10

Sobre novelas históricas y biografías del siglo XV.

Hace poco en una conversación acabé hablando de narrativa histórica, sus ambientaciones y el boom que ha experimentado en estos últimos años, así que pensé que sería un buen tema para una reseña.

Lo primero que tengo que decir es que la novela histórica no me acaba de convencer. No es que no me guste (suelen ser novelas entretenidas y bien ambientadas) sino que los libros que he leído no me dejaron un buen sabor de boca, además de que hay una cosa que me echa para atrás: a veces no sé distinguir lo que es real de lo que es inventado.

Así que un día en una de las bibliotecas que frecuento, me di cuenta de que impulsadas por las novelas históricas, habían florecido otro grupo de novelas que se basaban completamente en la realidad, sin inventar datos ni tomarse licencias por parte del autor. Para mí, están a caballo entre las biografías (ya que a veces incluyen otras cuestiones no relacionadas con el personaje principal) y las novelas, por el contenido de la trama.

(INCISO: digo “para mí”, porque, sinceramente, no sé si estas novelas se encuadran en “biografías” o en otro tipo que desconozco. Si alguien lo sabe, estaré encantada de que me quitéis la duda.)

Por mera curiosidad, tomé prestado varios libros que tenían en común la época en la que vivieron sus personajes: los siglos XV-XVI.

El primero que leí fue Lucrecia Borgia, de Sarah Bradford. Es la historia de la hija del Papa Alejandro VI, con muchas conjuras y conspiraciones sobre todo al comienzo, siendo más pausado al final. Se trata de una novela muy interesante y formativa, que nos enseña la Italia de la época como un tira y afloja entre familias rivales para conseguir más poder. Total, que cuando terminas de leer el libro y decides ir a ver la película Los Borgia, te dan ganas de escupirle al imbécil que seleccionó a Sergio Peris Mencheta para el papel de César Borgia.

Después de aquél me decanté por un personaje conocido en mi zona (la Princesa de Éboli, duquesa de Pastrana), en concreto por El bello ojo de la tuerta, de César Leante, que nos acerca a la época de Felipe II con una historia de traiciones que tuvo en jaque a la Corte del Rey durante una temporada. Antonio Pérez, superministro del Rey, se convirtió el personaje protagonista de una serie de sucesos, en los que se incluyen envenenamientos, traiciones y secretos, que le llevó a refugiarse en Aragón para evitar la condena a muerte. Es una novela un poco áspera, más difícil de leer y menos entretenida que las dos que aquí menciono. En cualquier caso, fue una lectura constructiva que me permitió profundizar sobre el tema.

Y ya cambiando por completo de personaje, me dispuse a leer Catalina de Médicis, de Leonie Frieda es una fantástica biografía sobre la que fuera reina de Francia, pero además abarca la situación en cuanto a política internacional de la época en que vivió aquélla. Esto me pareció especialmente interesante ya que, a pesar de conocer la historia de España, nunca he conocido qué pasaba en los demás países mientras que aquí reinaba Felipe II. Pues con este libro conocemos cómo fue la suegra de Felipe II, sus problemas con sus hijos, las conspiraciones de la corte francesa, el tema de los hugonotes… Además de estar muy bien documentada, acompaña un montón de mapas, árboles genealógicos y demás complementos que permiten al lector seguir a la trama y a los personajes en todo momento. Altamente recomendable.

Y vosotros, ¿habéis leído algún libro de este tipo? ¿Os gusta la novela histórica?

Así que esto es todo por hoy.

Namaste.

10
Jun
10

El coronel no tiene quien le escriba, García Márquez

Este libro figuraba en mi Plan Infinito desde hace mucho. Sin saber cómo, le fueron adelantando otras novelas de este autor.

La historia de la que trata es la de un coronel en eterna espera, de su amargura, su desesperanza y su gran paciencia.

¿Qué más puedo decir de esta novela sin contar de más? Pues que es una pequeña historia de García Márquez, que se lee en una tarde y que está, como todas las novelas del colombiano, narrada con una forma peculiar.

Tras leer unas cuantas páginas, nos encontramos con un viejo conocido:

– Con quién hablas-preguntó la mujer.

– Con el inglés disfrazado de tigre que apareció en el campamento del coronel Aureliano Buendía -respondió el coronel-. Era el duque de Marlborough.

(De repente me han entrado unas ganas enormes de releer Cien años de soledad)

Sinceramente, esperaba algo más de esta novela. Por supuesto que está magníficamente escrita, pero había escuchado muy buenas críticas sobre ella, y esperaba más que Del amor y otros demonios. No sería el libro de García Márquez que recomendara, porque la historia se me ha quedado un poco coja.

Además, llega un punto que lo único que pensaba era que por qué la mujer no zarandea al coronel. Eso habría hecho yo (¡qué exasperación, por favor!).

En cuanto a la edición, la que yo he leído es la de Mondadori, es una edición muy cuidada, que sin embargo, me parece un libro demasiado largo, preferiría uno más pequeño no uno tan alargado… pero vamos, que esto son manías mías… 😉

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El autor y el estilo de la obra.
Contras
  • La sencillez de la trama.

Si quieres comprar este libro, pincha aquí.

Namaste.

06
Jun
10

Diálogos lectores

Hay muchos tipos de personas con las que tener conversaciones sobre libros. Aquí os adjunto un breve compendio.

Individuo 1 o amigos que crees que te conocen pero resulta que no te conocen nada de nada.

Sujeto 1:Te tienes que leer El Código da Vinci.

Lahierbaroja:¿Está bien o qué?

Sujeto 1:A mí no me gustó demasiado, pero a tí, fijo que te encanta.

Conclusión: No. No me gustó y no volveré a leer a ese autor. Es malo simplificar la realidad tanto como para creer que porque me gustó La hierba roja, me gustará cualquier libro que incluya el rojo en el título. No deja de ser estúpido, ¿no? Pues eso hiciste tú.

Individuo 2 o personas que abusan de los adjetivos.

Día 1:

Lahierbaroja: ¿Qué estás leyendo?

Sujeto 2: Este. Es buenísimo, de lo mejorcito que he leído últimamente.

Lahierbaroja: ¿De qué va?

Sujeto 2: De una madre y una hija y… es buenísimo, maravilloso, espléndido. ¡Tienes que leerlo!

Sujeto 3: ¿Y tú qué lees?

Lahierbaroja: Uno de Roberto Bolaño.

Sujeto 3: Anda, dicen que escribe muy bien.

Sujeto 2: ¿Quién es ese?

Día 2 con otro libro:

Sujeto 2: Mira este: es buenísimo, fantástico, buah, ¡la leche! ¡Tienes que leerlo!

Lahierbaroja: Mmm… y… ¿cuál es?

Sujeto 2: El último de Dan Brown.

Lahierbaroja: Ah. Vale.

Consejo: querido sujeto 2: no insistas. Ha quedado comprobado que tenemos gustos lectores distintos. No hay problema, tú lees lo tuyo y yo lo mío. No hace falta que todo el mundo opine igual. Eso sí, lo que no me gusta es que me insistas y me repitas que lea los libros que tú lees, quedando claro, creo yo, que a mí ese tipo de lectura no me gusta nada. ¿No te das cuenta? Yo no te doy el coñazo con lo que yo leo, cada uno que haga lo que le de la gana, pero encima no me hagas pensar que pierdo el tiempo leyendo a Bolaño. No seas pesado.

Individuo 4 o “¿para qué hacerlo yo si puedes hacerlo tú por mí?” (I parte)

Sujeto 4: Oye, Lahierbaroja, me podías bajar este libro a la biblioteca, ya que vas de paso.

Lahierbaroja: Vale. ¿Quieres que te traiga alguno?

Sujeto 4: No sé… pero uno que no me haya leído ya.

Lahierbaroja: ¿Se supone que tengo que llevar la cuenta de lo que has leído tú y de lo que he leído yo?

Sujeto 5 (que aparecerá más abajo): Y de lo que he leído yo.

Sujeto 4: Venga, si sabemos que tienes buena memoria.

Conclusión: Lahierbaroja acaba yendo a la biblioteca y saca los libros para el Sujeto 4, unas veces con más acierto y otras con menos (veáse Las benévolas), pero al final el sujeto 4 tiene razón. Lahierbaroja puede acordarse de lo que ha leído el sujeto 4. El sujeto 5 será a continuación sujeto de estudio.

Individuo 5 o “¿para qué hacerlo yo si puedes hacerlo tú por mí?” (II parte)

Sujeto 5: Quiero leerme el libro ese del que hablaste tan bien el otro día.

Lahierbaroja: ¿Ah sí? ¿Cuál?

Sujeto 5: No sé cómo se llama, pero lo pusiste por las nubes.

Lahierbaroja: ¿Cuál era el autor?

Sujeto 5: Pues no sé, no me acuerdo.

Lahierbaroja: Pero algo sabrás de la reseña, ¿no? ¿De qué iba?

Sujeto 5: No sé, pero te había gustado mucho.

Lahierbaroja: (Al borde de la desesperación y mirando al sujeto 5 con odio) ¿La publiqué el otro día? Puede que sea Estupor y temblores.

Sujeto 5: No, esa no es. Es de hace bastante.

Lahierbaroja: ¿El autor era hombre o mujer?

Sujeto 5: Qué mala memoria tienes, ya te comenté que me lo quería leer. ¡Tenías que haber estado atenta para retener qué libro era!

Consejo: Por favor, sujeto 5, apúntalo en un papel, o mételo en anobii que sé que tienes. Y si, por un casual te olvidas del nombre del libro o del autor… ¡por lo menos retén algo sobre la trama! Sé que no vas a hacerlo. Eres un caso perdido.

EDICIÓN: no, jamás supe a qué libro se refería el sujeto 5. Y mucho me temo que él tampoco.

Individuo 6 o modos de evitar dejar a medias un libro.

Sujeto 6: Tienes que leerte Canción de Fuego y Hielo.

Lahierbaroja: Dicen que está muy bien. ¿A tí te gustó?

Sujeto 6: No me lo he leído, lo que pasa es que me lo han recomendado, y por si no me gusta, mejor te lees tú y si ves que me puede gustar lo leo yo después.

Lahierbaroja: ¿Me estás tratando como a un filtro?

Sujeto 6: Pues sí. Aciertas lo que me va a gustar. Así no tengo que perder el tiempo leyendo algo que quizá dejaré a medias. Creo que te lo regalaré y así te lo acabarás leyendo.

Lahierbaroja: Imbécil.

Consejo: sé que tienes poco tiempo, pero léelos tú. Ya tengo una lista en mi Plan Infinito demasiado larga como para ir incluyendo más libros. Por cierto, quizá algún día no te sirva lo de regalarme libros para obligarme a leerlos…

Esto es todo por hoy. Pasad un feliz domingo.

Namaste.



01
Jun
10

IMM (2)

Ayer visité la Feria del Libro. Fui un lunes, aún sabiendo que no habría escritores que me firmaran, para evitar aglomeraciones. ¡Lo conseguí! Fue una buena tarde, en la que no hacía (mucho) calor y pudimos disfrutar con tranquilidad del parque del Retiro y de unos estupendos helados. 🙂

Por supuesto, tras pasar por muchas casetas y dudar mucho mucho, me llevé conmigo un libro. Cuando llegué a casa, me di cuenta que tenía varios que no os había enseñado. Son los siguientes:

Libros

Así, de izquierda a derecha podéis ver:

  • El coronel no tiene quien le escriba, de García Márquez. Tenía muchas ganas de leerlo, y ahora es cuando lo he cogido prestado de la biblioteca.
  • El asedio, de Arturo Pérez Reverte. El primer libro que me ha enviado Popular Libros tras un mes luchando contra Correos. ¡Gracias!
  • Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami. Tenía ganas de leerlo, ya que he oído buenas críticas y la verdad es que tras La caza del carnero salvaje esperaba algo más de After Dark. Lo compré ayer en la Feria del Libro. Éste de momento tendrá que esperar, porque se me están acumulando muchos libros y ahora no es que me sobre el tiempo.

Y vosotros, qué ¿aprovecháis el descuento en el precio para comprar más libros? ¿Soléis pasaros por Ferias de este tipo?

Esto es todo por hoy.

Namaste.




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