Archivo para 31 diciembre 2010

31
Dic
10

Balance de 2010: recomendaciones y joyas

Y ahora la parte buena, lo que os prometí. He decidido dividir los libros que me han gustado en dos grupos bien diferenciados.

 

Entretenimiento al 100%:

 

 

 

  • El asedio. Arturo Pérez-Reverte. Desde mi punto de vista, la novela más completa del cartaginés. Muchos la tachan de pretenciosa, pero a mí me ha parecido una buena mezcla entre novela histórica, personajes tipo Alatriste y misterio. Merece la pena.

 

 

 

 

  • El violinista de Mauthausen. Andrés Pérez-Domínguez. Aunque es el libro más triste de todos los que figuran en este apartado, me gustó, me sorprendió y aunque tiene alguna escena un poco increíble, es entretenido.

 

  • Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb. Un libro ameno, curioso, diferente y que aporta algo más, una visión de la realidad diferente, de un mundo ajeno al occidental. Como ya comenté, Nothomb pasa a mi lista de autores bienaventurados.

 

  • Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza. Novela hilarante donde las haya, donde Mendoza une la ciencia ficción con un humor muy particular que me encantó. Un libro que engancha y divierte. ¿Qué más se puede pedir?

 

 

Joyas o lo mejor que he leído en 2010:

 

Pero si tuviera que escoger lo mejor de lo mejor, lo que más me ha impactado, los libros que más me han gustado porque fueron algo más y los que se quedarán en mi retina son:

 

  • El Pentateuco de Isaac. Angel Wagenstein. La mejor novela que he leído este año. Soprendente, irónico, fantástico. Todo un descubrimiento que no me cansaré de recomendar.

 

  • El castillo. Franz Kafka. Para fanáticos del checo. Puro Kafka.

 

 

  • Los libros arden mal. Manuel Rivas. Mi primera incursión en la obra del gallego no pudo salir mejor parada: una novela con un estilo muy particular, que en algunos momentos se hace un poco cuesta arriba pero que merece la pena.

 

 

  • Maus, Art Spiegelman. La novela gráfica que me encandiló hace poco. Para releer una y mil veces.

 

  • Expiación. Ian McEwan. La sorpresa, lo inesperado. Un estilo clásico, una trama elaborada y unos personajes inolvidables. McEwan, sé bienvenido.

 

  • El Palestino, Antonio Salas. Por el libro en sí y por lo interesante que me pareció su autor en la entrevista que publiqué hace poco. Un acercamiento a la realidad. Totalmente recomendable.

Esto es todo por hoy. Espero que lo paséis genial y que 2011 sea un año inolvidable, con muchas lecturas, nuevos autores y descubrimientos y que sigamos leyéndonos y compartiendo libros y recomendaciones.

Namaste.

 

Anuncios
29
Dic
10

Balance de 2010: antirecomendaciones y decepciones

Como cada año, llega el momento de hacer balance, de hacer resumen de lo que ha dado de sí el 2010 en cuanto a las lecturas. He decidido, como ya lo hice el año pasado, quedarme solamente con los títulos que destacan, ya sean por buenos o por malos.

Empecemos por la parte mala.

 

Abandonados y/o malos:

 

  • El fuego, Katherine Neville. Directamente no lo pude terminar, aunque tengo que decir a mi favor que aguanté hasta la mitad del libro. Poco nuevo os puedo contar que no dijera en su entrada, donde ya me quedé a gusto despellejando este malísimo libro. Lo único que me quedó claro es que es muy improbable que vuelva a leer algo de Neville.

 

  • Fin, David Monteagudo. Tras tantos comentarios buenos por parte de la crítica y del público, me decidí a leer este libro. Sin duda, el peor de los que aquí figuran: personajes malos, diálogos espantosos, trama absurda…
  • De todo lo visible e invisible. Lucía Etxebarría. Aunque en un determinado momento me llegó a enganchar un poco (porque por lo menos trama tiene), el hecho de que los personajes me cayeran fatal influyó: mujeres histéricas que sufren por amor… no me gusta nada. Esta autora queda oficialmente desterrada de mis futuras lecturas.

 

  • Maldito karma. David Safier. Se prometían risas y entretenimiento. Yo sólo encontré diálogos estúpidos, una trama simplona y un final increíble.

 

Decepciones:

 

De estos libros esperaba algo más. Bien porque había escuchado buenas críticas o por mi propia percepción del libro.

 

  • En el camino, Jack Kerouac. La generación beat no me dice nada. Me parecen simplones, fracasados y sin sustancia (me refiero a profundidad, porque de la otra andan sobrados). Un aburrimiento, un viaje sinsentido que me cansó muchísimo.

 

  • La soledad de los números primos. Paolo Giordano. El libro empezó bien. Dos personajes solos que nos van contando sus vidas. Pero a partir de la mitad del libro, la cosa decae. La trama se va paralizando poco a poco y llega un momento en el que se desinfla. Me dio la sensación de que lo vendieron muy bien. Esperaba más.

 

  • Lolita, Vladimir Nabokov. Quizá este libro es que el menos se merece estar en este apartado de los tres que he puesto, pero como ya os comenté me sentí algo estafada. Y el libro me pareció muy pesado. No lo recomendaría a cualquiera, vamos. Y por supuesto no es para nada como me lo esperaba.

 

Quizá a algunos os parezca una tontería, pero yo también procuro recordar los libros de los que habláis mal, para cuando en el caso de que me tropiece con ellos, los evite. Así que, ¿cuáles han sido vuestras decepciones de 2010?

 

Namaste.

 

P.D. Aprovecho para recordaros que ya se ha iniciado el período de votación del concurso de Libros y Literatura. Tan sólo hay que inscribirse y votar. ¡Suerte para los participantes!

 

27
Dic
10

Expiación, Ian McEwan

Soy de las que piensan que la mejor forma de acercarse a un libro es conociendo muy poco de él. Y eso es porque con libros de los que me hablaron muy bien me he llevado grandes decepciones. Pero con libros de los que apenas sé nada, me he llevado muchas sorpresas. Esta es una de ellas.

 

Expiación, de Ian McEwanVerano de 1935, casa de campo de los Tallis, cerca de Londres. McEwan nos presenta a una familia con tres hijos a los que iremos conociendo poco a poco. La llegada de unos primos y el regreso del hermano mayor se perfilan como punto de partida de una historia caracterizada por su visión de estar por casa: con los habituales entretenimientos y quehaceres de varias personas que están de vacaciones.

 

No voy a negar que el comienzo es lo más arduo, quizá no pasan demasiadas cosas, porque McEwan está pendiente de enseñarnos los paisajes, los detalles y las personalidades de cada uno de los presentes. Y lo hace de un modo elegante y a la vez vigoroso, exacto, con un gran uso de los adjetivos:

 

Al atardecer, nubes altas en el cielo del oeste formaron una fina capa amarilla que se fue adensando según avanzaba la hora y luego se espesó, hasta que un fulgor filtrado de color naranja se cernió sobre las frondas gigantescas de los árboles del parque; las hojas se tornaron de un tono pardo de almendra, y de un color negro aceitoso las ramas entrevistas entre el follaje, y las hierbas secas cobraron la tonalidad del cielo. Un pintor fauve consagrado a la búsqueda de colores imposibles podría haber imaginado un paisaje así, en especial cuando el cielo y la tierra adquirieron un esplendor rojizo, y los troncos hinchados de robles vetustos se volvieron tan negros que empezaron a parecer azules. Aunque el sol, al ponerse, se había atenuado, la temperatura parecía aumentar porque ya no soplaba la brisa que había proporcionado un débil alivio a lo largo del día, y el aire estaba ahora inmóvil y cargado.

 

Pero es que el truco reside en que McEwan actúa como un prestidigitador: nos hace mirar a un lado mientras nos oculta algo que pasará después.

 

Miramos una mano, la que creemos que nos esconde algo, la que no sabemos a dónde llegará, el porqué del título de la obra. Pero la que actúa es la otra, y es esa la que desarrolla la trama, la que consigue que los personajes tengan vida propia y se conviertan en reales, la que nos hace que nos pongamos en su lugar, la que le da fuerza a la historia. Conocemos los traumas, las inseguridades y los miedos de los personajes y nos vamos internando en una historia mágica, que huele a Jane Austen pero que sabe a algo diferente.

 

Llegados a este punto, McEwan cambia a un estilo más aséptico y nos traslada a la guerra, con la agonía de la incertidumbre, el pánico a la muerte y las ansias de supervivencia. Posteriormente nos cuenta la historia de los que se han quedado, el caos de un más que nunca, gris Londres que se mantiene a la espera de noticias sobre el frente.

 

Y finalmente, con la mano que no estábamos mirando, McEwan pone la guinda, une las historias para acabar dejando al lector con la boca abierta, releyendo las últimas páginas sin poder creerse que acabe de terminar este magnífico libro.

 

Así pues, un gran descubrimiento. Uno de los mejores libros que he leído este año y que no me cansaré de recomendar.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Sentido y sensibilidad, Jane Austen.
Pros
  • El estilo de McEwan: fuerza y elegancia unida en una novela.
  • La credibilidad de los personajes y de la historia en general.
Contras
  • La crueldad derivada de la ignorancia.
  • La manía del editor de cambiar la portada cuando hay una adaptación.
Versión cinematográfica
  • Pierde la gracia del libro, que es el estilo del autor. ¡Leed primero la novela!

  • El protagonista, muy acertado. Sólo con sus fijos ojos azules ya es creíble. La música buena. Knigthley un poco floja.

Namaste.

25
Dic
10

Maus, Art Spiegelman.

Vuelvo con una actualización rapidísima.

 

Maus, de Art SpiegelmanYa os conté hace muy poco que acababa de recibir, de la mano de Popular Libros, un ejemplar de la novela gráfica Maus. Había oído muy buenas críticas, no sólo por el hecho objetivo de llevarse un Premio Pulitzer, sino porque los comentarios en anobii y de otras personas ajenas.

 

Ahora vengo a deciros que no exageraban. Es una barbaridad, todo lo que puede trasmitir el autor con sólo unos cuantos dibujos ¡de ratones! Porque sí, señores, los judíos están representados por ratones. Y a pesar de eso la historia es mucho más humana y más real. Spiegelman no se queda en las atrocidades que tuvieron que pasar los judíos en los campos de concentración, sino que además nos cuenta el después, las consecuencias, los traumas y las vidas tras el campo de concentración. Sin hacer héroes a los que no lo fueron. Él lo plantea como un tema de suerte. ¿Qué influyó para que sobreviviera su padre y no otros miembros de su familia? La suerte. Quizá también otros factores: la inteligencia, el dinero, pero en general fue la suerte lo que decidió el destino de miles de personas.

 

Spiegelman nos cuenta la relación con su padre, de una forma sincera y sin tapujos. Podría haber omitido determinados detalles que hacen más humano a su padre, “menos héroe”. Pero no.

 

Es FANTÁSTICO. Maravilloso. Bárbaro.

 

Os digo más: deberías comprarlo. Y lo digo porque se presta a la relectura, a mirar y remirar cada viñeta, cada representación. Es un indispensable en cualquier biblioteca que se precie. El mejor regalo que se puede hacer estas Navidades.

 

¡Y con este libro doy por terminado el Reto 2010! (ya estoy esperando el de 2011, pero por lo que he leído, hasta finales de enero nada. ¡Animaos a participar!)

 

Lo segundo que venía a deciros que es os deseo unas felices fiestas. 🙂

 

Namaste.

22
Dic
10

Divagaciones literarias

En la Universidad siempre se hacía hincapié en la necesidad de conocer el producto que se vende. Me parecía tan de perogrullo, tan de se sentido común, que me parecía una redundacia o que valiera la pena decirlo.

 

Con el tiempo me he dado cuenta de que algo tan básico como eso, se olvida frecuentemente (haciendo totalmente usual lo que dice el refrán: “el sentido común es el menos común de los sentidos”).

 

Leyendo La librería, lo vi claro: la protagonista no tenía mucha idea de libros, básicamente se dejaba timar. Mientras iba pasando las páginas, pensaba: “¿Cómo alguien que no sabe los libros que existen, las editoriales y las modas, monta una librería? ¡Pero si es como que persona que no distingue una lubina de una trucha abra una pescadería!”

 

Desgraciadamente, es frecuente. En ocasiones me da la sensación de que nosotros, los bloggers, conocemos más novedades, más autores y más editoriales que la gente que se dedica plenamente a ello. Teniendo en cuenta de que esto es un hobby para nosotros, no dice mucho a favor de los libreros.

 

Cara de "a mí no me tomes por tonto".

Cara de "a mí no me tomes por tonto".

Por supuesto, no pretendo generalizar. Como en todos los grupos de lo que sea, hay de todo: hay libreros que te leen la mente y te dicen cuándo, cómo y de qué modo se publicará el libro que buscas, pero los hay también que cuando preguntas por Cumbres Borrascosas te preguntan si lo acaban de publicar. Aquí es donde tenemos un problema. Si ignoras que se publicó hace más de cien años, ¿cómo me voy a fiar de que simplemente sepas quién lo escribió? Si no tienes Los miserables en tu librería, ¿cómo te voy a pedir un libro menos conocido?

 

Los hay que parece que tratan al cliente como si fuera tonto. No sé si pensar qué es mejor: que sea porque soy joven, porque soy mujer o porque tengo cara de tonta, pero si te pregunto si tienes alguna de las obras de Dickens, ¿por qué me intentas colocar la saga de Proust? ¿Acaso cuando vas a por un kilo de tomates el frutero te dice “no tengo, pero llévate un kilo de manzanas, que total son del mismo color”? ¿Crees que no distingo uno de otro? ¿Que no se lo que compro o que sólo quiero los libros para que hagan decoración en la estantería?

 

Es peligroso presuponer que alguien sabe menos que tú, y más en el mundo de los negocios. En el ámbito social, te ganarás la antipatía de alguien, pero en el económico, estás perdido, porque no te van a tomar en serio. Aun recuerdo cuando un banquero trataba de colocarme un activo financiero explicándome lo que era el IBEX, de una forma ridícula e inexacta. O de cuando en una conferencia de la facultad de Derecho uno de los ponentes repetía cada diez minutos que como no sabíamos de economía no podía ahondar en lo que, precisamente venía a explicar.

 

Comentaba hace poco con alguien cercano que es necesario leer a los clásicos para acabar con los listillos. Siempre hay un listo que te dice: “¿y a tí que tanto te gustan los libros no has leido La Divina Comedia?” (y luego pone una cara de “pues no te gustarán tanto”). Pues no, no he leído el libro de Dante. En una ocasión me pasó lo mismo con la novela de Sánchez Ferlosio, El Jarama. Aquella persona decía que era el mejor libro escrito en literatura castellana (ahí es nada). Lo leí, simplemente para que después pueda decir que lo había leído y poder criticarlo con conocimiento de causa. Más tarde, me enteré que esa persona en cuestión hablaba de oídas: había oído a alguien que decía que otro había dicho que era muy bueno.

Sí, me quedé con cara de tonta. Porque el libro me pareció un truño, lo primero. Lo segundo por creerme algo así. Lo segundo por ser ingenua y pensar que lo había leído.

 

En cualquier caso, ninguna de estas situaciones me preocupan. Sé que ellos saben lo que opino de ellos, porque como dice Pla en El cuaderno gris:

 

Los ojos, pequeños, cerrados dentro de una rendija de hucha, tienen cierta vivacidad, mucha movilidad y son -según me han dicho- muy impresionables. Tanto a la visión exterior como a los reflejos internos. Son unos ojos sin educación y sin hipocresía, que me traicionan, según parece, a cada momento. Este defecto de mis ojos es característica de mis facciones, extremadamente móviles -de una movilidad tan acusada que siempre que algún amigo dibujante ha querido hacerme un retrato de frente lo ha tenido que dejar por imposible rápidamente. Es triste no poder disponer de unas facciones estáticas, fijas y académicas, de un mecanismo facial impasible. Porque, ¿de qué sirven unas facciones así? ¿Qué significan? -como la frente ancha o es un síntoma de inteligencia, digan lo que digan los novelistas. Con una cara tan móvil, vale más no moverse de casa, abstenerse de todo contacto con la gente. Si no podéis disimular los sentimientos que otros os provocan -si no podéis disimular las decepciones de las señoritas- vale más retirarse a la Tebaida de la misantropía. Creo que es un buen consejo para todas las persona que tienen la desgracia de tener unas facciones como las mías.

 

 

Y a vosotros, ¿os ha pasado algo parecido?

 

Namaste y feliz día de la salud.

 

20
Dic
10

IMM prenavideño

A veces tengo la sensación de que nos leemos las mentes. Desde hace tiempo tenía pensado hacer un IMM, y de repente veo que prácticamente todos los blogs que sigo han hecho uno. No sé si será coincidencia, ansia pura o espíritu consumista, pero el resultado es el mismo: muchos libros y el Plan Infinito venga a crecer y crecer.

 

Los amigos de Libros y Literatura me han enviado los siguientes (de paso os recuerdo que tienen en funcionamiento un concurso muy muy jugoso en el que todavía estáis a tiempo de participar):

La enciclopedia de Lost, la novela de Genji  y "El cuaderno gris"

La enciclopedia de Lost, la novela de Genji y "El cuaderno gris"

  • La enciclopedia oficial de Perdidos. Como ya comenté en mi lista de deseos navideña, lo quería. “Pedid y se os concederá”. Ya la he estado leyendo y no tengo más que buenas palabras. Eso sí, solo aptas para fans de la serie. 🙂
  • La novela de Genji. Musaraki Shikibu. En dos tomos de la editorial Austral. Aunque creo que no se aprecia bien, las portadas son muy bonitas. Tengo ganas de adentrarme en ellos.
  • El cuaderno gris, Josep Pla. Es el que estoy leyendo actualmente, y estoy un poco… abrumada con lo bueno que es.

Los siguientes libros los compré hace casi un mes. Al final he conseguido sacarlos de sus baldas y enseñároslos:

Adquisiciones: Vargas Llosa, Poe y Balzac

Adquisiciones: Vargas Llosa, Poe y Balzac

  • La casa verde, de Mario Vargas Llosa. De la edición de Alfaguara, que ya os comenté en otro IMM, tengo  una tendencia enorme a llevarme cualquier libro que sea de esa edición. No sé cuántos más habrá…

 

  • Cuentos completos de Edgar Allan Poe. Una edición de Edhasa, una traducción de Julio Cortázar, un autor que faltaba en mi biblioteca y encima aparece un gato en la portada. ¿¿Cómo NO iba a llevármelo?? (y luego busqué  y busqué más obras de esta edición y me quedé con las ganas).

 

  • Eugenia Grandet y Papá Goriot. Honoré de Balzac. Me pasó igual que con el de Poe. Buena edición, buen precio, autor en mi lista…

Libros prestados, cortesía de Pedro, más una última adquisición:

Préstamos: Murakami, Fo, Padura

  • Tokio blues, Haruki Murakami. Una de las novelas de las que mejor se habla. Espero que no me decepcione. 🙂
  • El país de los cuentacuentos, Darío Fo.  El Nobel de Literatrua italiano nos cuenta su infancia. Tiene muy buena pinta.
  • La neblina del ayer. Leonardo Padura. Una novela negra ambientada (¡sorpresa!) en La Habana de los noventa. Muy distinto a lo que estamos acostumbrados. En cuanto pueda os cuelgo la reseña. (Gracias, Aramys, por darme el empujón para empezarlo, ¡por fin encuentro utilidad a twitter!)

Pila de libros

Me planteo la misma pregunta que R.: ¿serán las últimas adquisiciones de este 2010? No lo sé, pero  lo que sí que tengo claro es que con un poco de suerte habrá que hacer otro para enseñar los (montones de) libros que nos regalen por Navidad, ¿verdad? 😉

 

EDICIÓN:

Gracias a Popular Libros acaba de llegarme uno de los que tenía muchas muchas ganas…

¡¡Me voy ahora mismo a empezarlo!!

Namaste.

 

17
Dic
10

Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb.

Tenía muchas ganas de leer este libro en concreto de Nothom: de un lado porque me sirve como libro para el RETO y de otro porque he leído muy buenas críticas. Entre ellas las de: Jesús, Isi y Elwen.

Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb

Si en Estupor y temblores la autora belga nos contaba sus periplos en una enorme empresa nipona, en este caso nos narra la situación que vivió anteriormente: su romance con un muchacho japonés que conoce al darle clases de francés.

 

Los contrastes entre culturas, la diferente visión que se tiene del mundo en uno y otro caso son algunos de los temas que Nothom trata, pero desde un punto de vista sincero, jocoso y divertido.

 

 

Encontramos un ejemplo de la diferencia de culturas en el siguiente fragmento:

 

La señora esperó a que se restableciera el silencio para declarar con una sonrisa:

– ¿Por qué te esfuerzas tanto en parecer distinguida cuando con un rostro tan expresivo nunca serás una dama?

 

Es esta forma de narrar la que invita al lector a continuar leyendo, a internarse en un relato hilarante, y en muchos casos surrealista. Sin embargo, ese ápice de humor enmascara situaciones muy reales, en las que nos vemos envueltos con frecuencia.

 

¿Por qué no podía librarme de la convicción de estar siendo vigilada por una cámara? La impresión de ojo invisible me acompañaba. Le hice muecas al techo, y luego a las paredes: no ocurrió nada. El enemigo era astuto y fingía no inmutarse ante mi mala conducta. Cuidado.

 

 

Que la autora es un personaje singular ya lo sabíamos, habida cuenta de las situaciones estrafalarias que ella misma provoca. Esto, junto con la facilidad que tiene de hacer que lector de un lado, se ría de la situación, y de otro, la entienda, es lo que hace de esta pequeña novela autobiográfica un gran modo de pasar el tiempo y una forma perfecta de mantener un paréntesis entre novelas más largas y serias.

 

Con este libro, Nothomb me ha convencido. Quizá sea porque en el fondo me veo identificada con ella, quizá porque me lo paso muy bien leyendo sus historias…  Soy consciente de que a partir de ahora procuraré leer todos y cada uno de sus libros. Qué se le va a hacer… 🙂

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo de la autora: ameno, jocoso y divertido.
  • La fantástica edición de Compactos de Anagrama: ¡rojo!
Contras
  • Quizás el final. Aunque considero que no podría terminar de mejor forma.

 

 

Namaste.




Estoy leyendo…

diciembre 2010
L M X J V S D
« Nov   Ene »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 659 seguidores

Dirección de contacto

Si quieres ponerte en contacto conmigo, puedes escribirme:

Sígueme en Twitter

¡Sígueme en Twitter!

¡Mis Tweets!

Categorías

Archivos