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Divagando que es gerundio


Durante todo este tiempo de ausencia, me han pasado (literariamente hablando) varias cosas.

 

La más sonada fue una de la que la mayoría de vosotros tuvo, seguramente, noticia por alguno de los compañeros reteros que publicaron su entrada correspondiente. Y es que sí, aunque no me dio tiempo a contároslo, iniciamos con mucha ilusión la lectura del segundo libro del reto 10×10. Sin embargo, los resultados dejaron mucho que desear. Se trataba de una novela demasiado densa como para leer a un ritmo de 80 páginas diarias, así que muy a nuestro pesar, convenimos con dejarlo, seguirlo o posponerlo para más adelante, lo que cada uno decidiera.

 

Yo fui de las que dudé mucho. Por un lado, sabía que a ese ritmo iba a ser imposible acabarla. Por otro, pesaban las ganas de acabar un libro que nos envió muy amablemente la editorial Ajec y por mi propia cabezonería: abandonar un libro debe de ser la última de las opciones.

Estuve varios días dándole vueltas, viendo el libro en mi mesilla, pero ese debe que comenté antes se hizo humo cuando comprendí que en este momento no sería capaz de continuar con él. Lo cual implica que no descarto leer en el futuro (de hecho he llegado a pensar en proponer una lectura conjunta a un ritmo más pausado con quien se quiera animar).

 

El tema de abandonar libros es uno de esos recurrentes en los blogs literarios. Hay personas categóricas en ambos extremos: los que nunca abandonan un libro y los que si les cansan lo dejan.

 

Yo era de las que no lo abandonaban, hasta que me di cuenta de que eso no le hace mucho bien ni al libro ni al lector. Hay libros que pueden resultar complejos en una época y geniales en otra: en muchas ocasiones es el momento en el que se lean, igual que la cantidad de tiempo que se tenga. Un libro largo puede resultar mortal si sólo disponemos de media hora al día para leer, pero perfecto para épocas en las que se tiene más tiempo.

 

Pero luego están los gustos, y ahí depende de cada uno. Pero eso ya lo sabéis, que para eso existen los blogs.

 

Yo por de pronto, me marcho a leer, para traeros más opiniones variopintas de algún que otro libro.

 

Namaste.

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13 Responses to “Divagando que es gerundio”


  1. 29/07/2011 en 10:03

    Hola, estoy de vuelta de las vacaciones y en la playita me leí “El Lector” que me ha decepcionado por completo, lo que viene a cuento con lo que estás contando porque yo antes era muy radical y abandonaba cualquier libro que no me convenicera en muy pocas páginas.

    A veces no más de tres. Vale, eso era excesivo, quizá. Últimamente me he forzado a continuar con libros que empezaban a aburrirme o dejaban de interesarme, e incluso a terminarlos.

    El resultado del experimento no es definitivo: Me alegro de haber continuado con “Tristram Shandy”, pero no sé si me alegro de haber seguido con “La educación sentimental”.

    Respecto a El Lector, forma parte de esos libros que empiezan con mucho brío, que están bien escritos, que prometen mucho… y que terminadas odiando, pero cuando ya es demasiado tarde, y piensas “total, por 50 páginas”. Esto me parece un error.

    Así que, francamente, sigo pensando que no merece la pena forzarse a terminarse un libro que no te convence, con la de millones de lecturas pendientes que existen en el mundo-mundial, aunque quizá a veces (y solo a veces) merece la pena dar una segunda oportunidad a obras muy concretas.

  2. 29/07/2011 en 11:13

    Yo reconozco que cada vez aguanto menos porque cada vez tengo más para leer. Antes era muy persistente porque a lo mejor leía un solo libro a mes pero ahora la página 100 suele ser mi tope. Si el libro tiene buen ritmo continúo hasta el final para poder criticar con fundamento, si me está costando dios y ayuda lo dejo. Lo de la página 100 es a modo inconsciente, siempre que empiezo a plantearme si seguir o no da la casualidad que estoy en torno a esa página.

    En cuanto a dar segundas oportunidades… siempre lo digo pero nunca lo hago (excepto con el Silmarillion). Tengo la impresión de que si dejé el libro echando pestes lo retomaré con más asco aún y no es bueno.

  3. 29/07/2011 en 16:55

    creo que dejar un libro que no te está convenciendo es bueno, para uno y para el autor del libro. Como bien dices, hay libros que no llegan en el momento correcto y por lo mismo, no nos llenan/o aburren/o es pesado…y no por el libro en sí, más bien por el lector. En otro momento de la vida sería como coser y cantar…
    Antes no dejaba ningún libro a la mitad, ni renunciaba a él por pesado que me pareciera…hoy ya no es así. Si no me estoy divirtiendo ¿para qué? como bien dice loque ¡hay tanto por leer!
    trato de darle una buena oportunidad (al menos leer un tercio) pero si no lo estoy disfrutando ¡lo dejo!
    Espero que estés gozando mucho tus lecturas .
    Un beso,
    Ale.

  4. 29/07/2011 en 21:41

    Hola! Yo creo que eso es algo personal de cada cual. Yo a veces he dejado libros abandonados y otras me he obligado a terminarlos. Todo depende del momento. Luego tiene sus consecuencias, por ejemplo, hubo un libro, Lestat el Vampiro, de Anne Rice, que me resultó de lo más pesado y lo más antipático, pero por cabezonería me lo terminé. Luego leí el tercero de la saga (por aquel entonces era una trilogía) porque ya lo tenía en casa, pero fue lo último que me leí de esa mujer. Me negué a leerla más. Y tal vez, solo tal vez, por esa decisión me he perdido algún buen rato literario. O no. Nunca lo sabré.
    Besos!!

  5. 30/07/2011 en 09:43

    Yo antes era de las que no abandonaban costase lo que costase, ahora soy mucho más flexible, me pasa como a Elwen, tengo tanto que leer que si un libro no me convence no me da pena dejarlo. Eso si, esto solo es aplicable a novedades o autores medios, con los clásicos no abandono nunca, ya puede ser el mayor rollo del mundo que si me lo he empezado no lo dejo. Bsos

  6. 30/07/2011 en 11:47

    Bueno yo creo que si un libro no te gusta o no te engancha nada nada hay que dejarlo porque con las cosas que hay por leer no queda más remedio que ser un poquito selectiva

  7. 30/07/2011 en 13:03

    Yo suelo darle segundas oportunidades a los libros, sobre todo porque muchos de los que he abandonado a lo largo de mi vida, ha sido porque no era el momento. Intenté leer Frankenstein con 10 años y no, no pude, pero con 20 me encantó. Estoy convencida de que cada libro tiene un momento, aunque sí puede pasar que no seas el tipo de lector para ese libro (y al revés), así que… no sé, es complicado. Cada uno debe ponerse un límite, o una actitud.

    Tengo una amiga que hace algo así con las películas. Ve media hora y si no le convence, la quita, pero es que hay películas, y libros, que pueden cambiar radicalmente después de esa barrera y sorprendernos gratamente. Por eso soy reacia a abandonar definitivamente.

    Besines guapa! A ver si te dejas caer más por aquí…

  8. 30/07/2011 en 19:52

    Yo no tengo tampoco remordimientos. Los que dejo por falta de predisposición, los acabo cogiendo. Los que dejo porque me parece insoportables, se quedan ahí, y da igual, creo yo, perso desde luego no voy a ser masoquista y leerlo, estando viendo continuamente cuántas páginas quedan. No , hombre, que esto no es un trabajo.
    Besos

  9. 01/08/2011 en 21:30

    yo soy de las personas que no le gusta sufrir con un libro… si no me va, lo aparto, para 1 mes, varios emses, años… Espero que llegue su momento.Puedo confirmar que es un método que me funcionó más de una vez… Incluso al volver con algún otro libro me sorprendió mucho, me encantó.
    Hay varios momento en la vida… hay épocas de felicidad, de tristeza, de libros frívolos… de libros tochos.

    Yo durante una época de mi vida, a los 27 años, estaba leyendo casi exclusivamente literatura juvenil y romántica, es lo que me pedía mi cuerpo y mi alma… ahora leo libros de gran calibre, miro atrás y no entiendo cómo podía leer literatura rosa. Vida;) Libros y vida…

  10. 10 C.C. Buxter
    01/08/2011 en 22:31

    Yo antes era de los que no dejaba un libro hasta el final, aunque su lectura fuese un auténtico tormento. Desde hace años, sin embargo, no tengo ningún problema en abandonarlo si no me gusta. La mayoría de veces lo dejo con la intención de leerlo en el futuro (eso me pasó con “Las partículas elementales” de Goethe, que dejé dos veces pero, sin embargo, lo leí del tirón a la tercera), aunque otros los dejo para no abrirlos nunca más.

    Leer es una forma de dsifrutar, así que si algo no te gusta, ¿por qué leerlo por obligación? Leer un mal libro no es como ver una mala película: con una mala película solo pierdes dos horas de tu vida, con un mal libro puedes perder semanas. Hay demasiados buenos libros como para sufrir leyendo los malos… :)))

  11. 02/08/2011 en 14:49

    Yo también pertenecía en su momento al grupo de “tengo que acabar este libro porque dejarlo es casi un pecado mortal”, hasta que acabé por darme cuenta que el tiempo pasaba, que mi lectura se quedaba estancada, y que tenía otros tantos libros en las estanterías deseando descubrir. Así que rompí la rigidez de mi regla (no recuerdo con qué título fue). Por suerte, sólo he tenido que hacerlo en un par de ocasiones, pero me ha servido para saber que hay mucho que leer y nosotros no estamos para perder el tiempo en algo que no nos llenas.

    En cuanto al reto, tuve noticias de toda la historia a través de los mensajes en Twitter. Así que nada, ya tendréis todos tiempo para terminarlo y publicar las reseñas (aunque ya he leído algunas). ¡Y ahora, a poner la vista en el tercer reto!

    ¡Saludos!

  12. 02/08/2011 en 22:24

    Yo soy de las que no quiere abandonar ningún libro pero en ocasiones lo he tenido que hacer porque ese no era el momento. Eso sí, siempre que lo dejo me prometo a mí misma volver a retomarlo algún día porque me sabe fatal no cumplir. Feliz agosto!

  13. 01/09/2011 en 01:55

    Abandonar para mi, en cualquier campo, siempre es la última opción. Esta cabezonería me ha hecho descubrir libros muy buenos como la saga de “canción de hielo y fuego” y odios eternos (ese maldito reto personal que me puse con Por el camino de Swann) , ahora si abandono, no vuelvo la vista atrás. No tengo una página para apartarme de un libro ( he llegado abandonar libros que me quedaban 20 páginas para terminarlo) pero creo, como casi todos los que han comentado, que es un “derecho de lector” porque el tiempo de nuestra vida es limitado y hay mucho que leer


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