Archivo para 27 marzo 2019

27
Mar
19

IMM (59)

Hoy traigo las nuevas adquisiciones que se han incorporado en los estantes son las siguientes:

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  • La muerte del padre, Karl Ove Knausgard. Nunca he leído al autor, pero veo comentarios elogios aquí y allá de forma frecuente. No sé si es la mejor opción para empezar a leerlo, la verdad, pero es la escogida. Veremos qué tal.
  • El adversario, Emmanuel Carrère. Junto con Una novela rusa este título se recomienda siempre, así que decidí hacerme con este título en la edición de Compactos de Anagrama.
  • Trilogía de la ocupación, Patrick Modiano. De este autor he leído En el café de la juventud perdida, Dora Bruder y El horizonte pero hace ya cinco años que no vuelvo a leerle, y creo que una buena opción es esta trilogía, probablemente el libro más famoso del Nobel de Literatura francés.
  • Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides. Como ya os comentaba en la reseña de La trama nupcial, me queda por leer esta novela, quizá la más famosa de sus historias, que tiene hasta versión cinematográfica. Lo admito: dudé entre La trama nupcial y Las vírgenes suicidas pero opté por la primera porque soy más de libros largos. No lo leeré pronto porque va en contra de mi costumbre, pero me da seguridad saber que la tengo en el estante a la espera.

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  • Sigo aquí, Maggie O´Farrell. El tercer libro que he leído de O´Farrell, relatos autobiográficos en esta ocasión. Tenéis la reseña aquí. Envío de Libros del Asteroide.
  • Fugitiva y reina, Violaine Hausmann. Una historia de la que he leído comentarios elogiosos y que no pude evitar comprar la última vez que acudí a una librería. La edición es de Hoja de Lata.
  • Fausto, Goethe. Uno de esos eternos pendientes, que me atraía por la edición de Austral Singular (a pesar de que mi ejemplar de Jane Eyre ha tenido que ser reparado por despegarse la tapa). La verdad es que es uno de esos libros que me dan bastante vértigo, pero por intentarlo que no quede.
  • El pasajero, Ulrich Alexander  Boschwitz (Sexto piso). Me entró por ojo, o más bien, por la portada. Apenas he leído la biografía del autor pero no necesito más (¿cuántos libros has de leer para considerar que ya no estás cumpliendo el propósito de leer menos novedades?)
  • Claus y Lucas, Agota Kristof. Cuando leí en ebook este asombroso título me di cuenta de que quería tenerlo en papel. Después comprobé que se encontraba descatalogado y que no había ninguna reedición a la vista. Por fin, después de mucho tiempo de espera, Claus y Lucas tiene la reedición que se merece. La reseña que le dediqué en su día, aquí. La edición es de Libros del Asteroide.

¿Habéis leído alguno de ellos? ¿Por cuál debo empezar? ¿Alguna recomendación para enfrentarse a Fausto?

Namaste.

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13
Mar
19

La trama nupcial, Jeffrey Eugenides

Quería leer a Eugenides pero temía lo que me iba a encontrar. Mi percepción auguraba una flamante decepción, tras haber leído Middlesex, de la que poco más puedo añadir más que enlazaros la reseña y recomendárosla encarecidamente.

La-trama-nupcialAsí, aunque lo compré y lo mantenía a la vista para cuando lo necesitara, La trama nupcial se iba quedando en un segundo plano, hasta que a raíz de un viaje en la que no podía llevar los enormes libros que estoy leyendo, decidí empezar éste. Vale, no es muy corto pero al menos es una edición mucho más manejable.

En La trama nupcial tenemos tres personajes: Madeleine, la bella joven interesada por la literatura, Leonard, el galán con el que Madeleine empezará una relación, y Mitchell, el tercero en discordia.

Eugenides utiliza un narrador en tercera persona que no conoce todo de cada uno de ellos, sino que se mantiene al lado de cada personaje como testigo de lo que les va ocurriendo. Además, utiliza los cambios de capítulo para saltar de uno a otro, y los saltos temporales para mantener el interés del lector.

El personaje no deja de ser más que el motivo perfecto para ahondar en el tema que representan. Para Madeleine: el amor, los momentos de iniciación en la adolescencia y los novios que tuvo hasta llegar a la universidad. A partir de aquí, sus estudios y su interés por la novela victoriana. Sin embargo, llegados a un determinado momento, cuando el autor considera necesario, nos presenta a otro personaje, creado hilos entremezclados con objeto de ganar complejidad poco a poco. Así, en el momento en el que Madeleine conoce a Mitchell comenzaremos a ponernos en la piel de este peculiar chico, su relación con nuestra protagonista y sus pasos en la búsqueda espiritual. Al que conocemos más como presencia pero menos internamente (exactamente como todos los que le rodean, que tienen una imagen de él distorsionada de lo que es en realidad) es a Leonard, envidiado por Mitchell, amado por Madeleine, personaje muy bien creado y complejo, que gana en aristas según vamos leyendo.

A Madeleine no le había servido de gran cosa. (…) Como lectora no estaba interesada en la figura del lector (…), era absolutamente feliz con la idea del genio. Quería que un libro la llevara a lugares donde ella no podría llegar por sí misma. Pensaba que un escritor tenía que trabajar más para escribirlo que ella para leerlo. Cuando se trataba de letras y de literatura, Madeleine defendía una virtud que había caído en desgracia: la claridad.

Página 65

(INCISO QUE CONTIENE SPOILERS DE LA TRAMA: Por poner un ejemplo, al contarnos la ruptura entre Madeleine y Leonard, primero conocemos el punto de vista de ella, fragmentado y poco descriptivo, y nos quedamos exactamente como ella: sin comprender lo que realmente ha ocurrido. No es sino unos capítulos más tarde cuando, desde el punto de vista de Leonard conoceremos la otra parte de la historia, comprendiendo por fin qué ha sucedido).

Mi prejuicio se vio confrontado cuando empecé a leer la novela. Ayudó que tuviera bastante tiempo para leer y así puede avanzar rápido, conocer la vida de Maddie y encontrarme muchos brillos que encontré en la anterior novela que leí del autor. Pero después, empecé a pensar que a fin de cuentas estaba en lo cierto y que la novela se iba a empantanar cuando vi que hacia la mitad del libro los temas religiosos eran mayoría, y es que la búsqueda espiritual de respuestas por parte de Mitchell y parte de su viaje a la India se me hizo más pesada y aburrida. No sé si es porque este tipo de temas me aburren o bien que el autor se detiene demasiado en ellos.

Sonaba a algo que Santa Teresa -que lo escribió quinientos años atrás – había experimentado, algo tan real como el jardín que podía verse desde la ventana de su convento de Ávila. Uno puede distinguir la diferencia entre alguien que describe algo inventado y alguien que utiliza un lenguaje metafórico para describir una experiencia inefable, pero real.

(…)

Había libros que se abrían paso a través del ruido de la vida y te agarraban del cuello de la chaqueta y te hablaban sólo de las cosas que encerraban más verdad. Una confesión era un libro de ésos.

Página 270

Sin embargo, una vez que Mitchell regresa y cuando Eugenides vuelve a interesarse por Maddie y Leonard, la historia continua de forma potente, retrotrayéndose al pasado para acercarnos a los recuerdos de Leonard ahora que ya conocemos los de Madeleine.

Para cuando se perfilaba el final me temía que la historia acabara de una forma demasiado arquetípica, cayendo en los tópicos habituales de las historias de amor, en un buenismo justiciero en el que todo fuera de color de rosa. Por suerte, el reencuentro final de los tres personajes pone un broche perfecto a la historia, donde por fin se cerrará un círculo que comenzó en el campus universitario.

Eugenides es un escritor inteligente, que sabe medir lo que nos cuenta para conseguir golpes de efecto, que utiliza los saltos temporales en los momentos exactos para obtener tensión, misterio o resolución según prefiera crear una u otra en el lector. Lo hizo en Middlesex

Así que una vez superado mi prejuicio, sí, a por Las vírgenes suicidas.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • La narración repartida entre los tres personajes.
  • El personaje de Leonard. Fragmentos y fragmentos marcados. Moli, me he acordado de ti.
Contras
  • El viaje de Mitchell se me ha hecho aburrido.

Namaste.

04
Mar
19

El asesino tímido, Clara Usón

De repente las redes sociales se llenaron de esta portada donde se ve a una chica con peso suelto y mirada triste. Y aunque venía de leer Las posesiones, de Llucia Ramis, y El dolor de los demás, de Miguel Ángel Hernández, acabé cayendo en las garras de una historia de no ficción que desde fuera (y esta vez, quién sabe por qué, con la sinopsis leída) me parecía que no me iba a gustar.

El-asesino-tímido(INCISO: intento, casi siempre, no leer libros seguidos que puedan parecerse, así que no suelo alternar libros de la misma temática / época o tipo de escritor. Generalmente si he leído a un autor español actual jamás continuo con otro de ese estilo sino que cambio diametralmente. Esta es una excepción).

Y aún con este prejuicio lo compré (para mí sigue siendo un misterio por qué compré un libro que di por hecho que no me iba a gustar), lo colé antes de otras lecturas y lo leí en un día. Ya veis, a pesar de que parecía que lo tenía todo en contra este libro también lo incluí en las lecturas destacadas de 2018, lo que son las cosas.

La condena de Sísifo es al mismo tiempo su salvación, porque si una sola vez le fuera concedido alcanzar la cumbre de la montaña y depositar allí su roca, librándose de la carga, ¿qué hará después?

Página 153

El asesino tímido es en parte la historia de Sandra Mozarovski, actriz del destape en plena Transición que fallece, como dirían los medios de comunicación, en extrañas circunstancias (vamos, que alguien muy conocido la ha mandado matar para que no se aireara un idilio muy real,  ya me entendéis).

Aunque el hilo del que tira Usón es este, lo cierto es que aprovecha para contarnos su propia vida, las coincidencias que tenía con la malograda Mozarovski, sobre su familia y la relación con su madre. El asesino tímido es una historia difícil de clasificar y de definir, donde caben muchas temáticas y donde se regresa al principio para acabar realizando un análisis de la época de la Transición muy personal y particular, sin datos históricos ni importancia global pero que se detiene en los detalles y el ambiente de la época.

La propia autora es consciente de ello y lo expresa mejor que yo en el propio texto:

Yo también recelo de las abstracciones y, como antigua abogada, me repugnan las normas, no creo, por ejemplo, en la UNIDAD en la novela, pienso, como Cervantes, que la novela es “escritura desatada” y que en ella cabe todo, incluso el desorden, si tiene un propósito, pero hace ya unas cuantas páginas que me reconcome la conciencia, ¿cómo puedo justificar los altos inopinados de Sandra Mozarovski a mi madre, de mi madre a Witgenstein, del rey a mí misma? ¿sé adónde voy?; ¿voy a algún sitio? (si y voy a algún sitio, ¿por qué doy tantos rodeos?)

Página 124

En resumen, una historia de la que no esperaba nada y que me ha acabado sorprendiendo gratamente. Todo un acierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La mezcla de temas y la forma en que los une.
Contras
  • Se lee en un suspiro.

Namaste.




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