Author Archive for Laura

18
Jun
18

Tránsito, Rachel Cusk

Al terminar A contraluz, tenía claro que debía regresar a la obra de Cusk. Esta era la opción perfecta al comprobar que la mayor parte de los lectores decían que incluso era mejor que aquélla.

TránsitoLo cierto es que ambas historias tienen mucho en común: una mujer, narradora en primera persona de su propia vida tras un cambio significativo. En el caso de Tránsito, una mudanza tras el fin de una relación sentimental. En A contraluz, una viaje a Grecia. Tanto una como otra incluyen diversos temas, hilos que nos van sugiriendo los secundarios o que la propia narradora se plantea, nuevas situaciones que hacen reflexionar a su protagonista.

Novelas aparentemente sencillas, cotidianas, sin ninguna floritura. No existen tramas complejas ni nada que las haga espectaculares, no tenemos una intriga ni fuegos artificiales.

Sin embargo, no hay nada de eso porque no es necesario, dado que Cusk crea una historias intimistas, llenas de reflexión, de pensamientos y de muchos, muchos párrafos subrayables:

Todas las cosas que había echado por la borda en busca de un futuro nuevo, ahora que lo que había saltado por la borda era ese futuro, precisamente, conservaban un poder acusador cada vez mayor, tanto, que ame asaltaba el temor de estar siendo castigada en proporción directa a algo que ni siquiera había sido capaz de evaluar o enumerar. Tal vez, añadí, nunca queda del todo claro qué deberíamos conservar y qué deberíamos destruir.

Página 32

Pensaréis que realmente no he contado nada. Tenéis razón. Lo verdaderamente importante es el retrato fotográfico del ambiente, de una vida normal y corriente, como pudiera ser la nuestra, sencilla, común, nada fuera de lo normal; pero llena a la vez de aristas: con miedos y desafíos, incertidumbre y recuerdos. Así, el paso del tiempo, la maternidad, el futuro o el amor son temas que se van hilando mientras crea un ambiente complejo, lleno de melancolía:

Lo que ella había aprendido de los libros era otra cosa, una cosa que no esperaba: la historia de la soledad es mucho más antigua que la historia de la vida.

Página 123

Llego al final de la reseña y no sabría decir cuál me ha gustado más. Lo que sí que sé es que Cusk era una narradora certera, capaz de utilizar los huecos de silencio para hacer pensar al lector, que condensa toda una vida en apenas 200 páginas, usando además unos pocos secundarios.

El destino, dijo, no es más que la verdad en su estado natural. Cuando dejas las cosas al azar, puede llevar mucho tiempo, dijo, pero sus procesos son exactos e inexorables.

Página 218

Hipnótica, escribí en la reseña entonces. Ineludible, digo ahora.

FICHA:

Te gustará si te gusta

Pros

  • La cantidad de fragmentos destacados desde las primeras páginas.
  • Cómo va hilando los temas.

Contras

  • El inicio puede resultar un poco confuso.

Namaste.

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11
Jun
18

Una princesa en Berlín, Arthur R.G. Solmssen

Una princesa en Berlín llevaba, sin exagerar, unos tres años esperando en el estante. Aunque la historia me atraía (Berlín, época de entreguerras) tuvo que esperar demasiado hasta que me decidí a leerlo.

Una-princesa-en-BerlínObviamente, las expectativas eran elevadas. Muchos habían sido los que me comentaban lo interesante que era su lectura, lo bueno que era el libro. Quizá mi visión de lo que me iba a encontrar ha perjudicado la lectura en sí, pero bueno, ya sabemos que los lectores somos todo lo que hemos leído y contra eso poco podemos hacer.

El título nos adelanta mucho de lo que nos vamos a encontrar en la historia: Berlín, 1922, la ciudad experimenta un cambio que acabará con el ascenso al poder de un pintorcillo austriaco. Mientras tanto, un joven estadounidense nos narra su vida lejos de Estados Unidos, cómo decide acabar en la capital alemana al beneficiarse de la hiperinflación. Allí entablará amistad con aristócratas, periodistas y con princesas, aprovechando sus contactos para mantener al lector informado del barullo social y político del ambiente.

Una princesa en Berlín es muchas cosas: una historia de amor, una novela histórica y un libro muy plano. Ocurren pocas cosas, no se mantiene en ningún lado atisbo de tensión o intriga y la acción avanza muy lentamente, llegando incluso a aburrir. Tampoco es que existan demasiadas descripciones, simplemente la sensación es que el autor no sabe muy bien dónde va a parar y para que no se note demasiado se van añadiendo páginas de esqueléticos diálogos en los que se suprimen los verbos auxiliares, generando confusión en el lector que no sabe quién dice qué.

En general, se me ha hecho una historia muy densa: los personajes me parecían esbozos a los que se les saca poco partido y en particular, me parecía que este intento de historia ya lo había leído en otra ocasión y con mejores resultados.

Pedí la cuenta. Cuando la trajeron, estaba cuidadosamente detallada y sumaba 790.650.000.000 de marcos. Muy serviciales, habían calculado al cambio especial de 31 dólares con 63.

– ¿Puedo ver esa cuenta? – preguntó Alfred, poniéndose las gafas de leer, y antes de que yo pudiera evitarlo, la tomó.

(…)

– ¡Esto es ultrajante!

– ¡No es culpa nuestra, señor!

– ¿De dónde ha sacado este Kurs? Usted sabe muy bien que a las dos eran veintiséis mil millones.

– ¡Pero ahora son las dos de la madrugada, Herr Baron! Tenemos que defendernos…

– ¿E inventan por ello un nuevo Kurs? ¿El Kurs nocturno del Adlon?

– El cálculo da menos de veinticinco mil millones por dólar -anunció Christoph, que había estado haciendo cuentas en el reverso de un menú.

– Herr Baron, tenemos que defendernos -dijo el gerente.

– ¿Cómo sabremos cuál será el Kurs cuando depositemos el dinero mañana por la mañana? -preguntó el cajero. Era un joven pálido, colérico, de piel enfermiza y gafas de cristales gruesos. Parecía cansado.

– ¡Usted está cobrando en dólares, hombre! -dijo Christoph en tono de plaza de armas-. ¡Mañana por la mañana valdrán más!

(…)

Cuando terminaron las negociaciones, mi cuenta había sido reducida en un dólar y veintitrés centavos, lo cual difícilmente valía la pequeña escena.

Páginas 398-399

¿Os suena algo? ¿Joven, estadounidense, viviendo en Europa, contándonos los que ocurre en este periodo? ¿Amigo de unos y de otros, un protagonista que se utiliza como testigo de los eventos históricos de un país que no es el suyo?

Ese es el fantasma que me ha acompañado durante toda la lectura: esto lo he leído yo en los libros de Upton Sinclair, este Peter Ellis no es sino una versión sin alma de Lanny Budd, y en general la historia es un intento de Entre dos mundos. O quizá no un intento, sino directamente una simplificación, porque se suprimen los contenidos que podrían resultar más densos: la política, el devenir social, las referencias culturales… quizá una versión más sencilla, y por tanto, más vendible. Y eso sí que me da rabia: que Una princesa en Berlín se mencione aquí y allá simplemente por el hecho de que fue publicada en 1980, porque es más fácil de leer aunque se quede a años luz de la excelencia del amigo Lanny.

Así que, amigos lectores, voy a dejar el libro en el estante que le corresponde y cuando alguien lo mencione preparé mi artillería y recomendaré sin parar a Sinclair. Queda dicho.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • 14, Jean Echenoz.

Pros

  • Interesante para los que se quieran acercar a este periodo histórico

Contras

  • La trama es escasa y el libro se hace denso.
  • Los diálogos esquemáticos, la sensación de tratar de copiar a Upton Sinclair.

Namaste.

29
May
18

IMM (54)

Se me amontonan los libros. Se me acumulan las reseñas.

Para paliarlo, vais a tener mucho de ambas cosas, y aprovecho para traeros las incorporaciones a mis estanterías en los primeros meses del año, antes de que la Feria del Libro de Madrid traiga otros tantos. Algunos los he leído ya, así que en breve veréis la reseña por aquí:

IMM-54

– La semilla de la bruja, Margaret Atwood (Lumen, 2018). De la autora canadiense solo he leído El cuento de la criada y creo yo que ya va siendo hora de que lea alguna otra historia suya. Esta parece una buena opción.

– Tránsito, Rachel Cusk. La autora de A contraluz nos trae una historia de una escritora que trata de superar una ruptura matrimonial mudándose.

– Trilogía de Auschwitz, Primo Levi. Llevo queriendo tener una edición que me gustara de Si esto es un hombre muchos años. Tras visitar la exposición de Auschwitz en Madrid, en la tienda había tantos libros que me tuve que contener para no salir con las manos llenas. Al final escogí este, que incluye la trilogía completa del autor. Esta que os traigo es de Ediciones Península.

– La señora Fletcher, Tom Perrotta. Una historia de la que no tengo muchas referencias que apareció un día en el buzón gracias a los amigos de Libros del Asteroide.

El mundo de ayer, Stefan Zweig. Lo miraba de reojo en las librerías, tratando de convencerme de que podía pasar sin él. Pues sí, alguien observador y que me conoce mucho decidió que tenía que tener este libro en casa. ¡Ahora sólo me queda sacar hueco para leerlo!

Las posesiones, Llucía Ramis. Mi primer libro de esta autora, el libro que tengo ahora mismo a medias (junto con otra media docena, huelga decir), envío por sorpresa de Libros del Asteroide.

La primera mano que sostuvo la mía, Maggie O´Farrell. Me gustó mucho Tiene que ser aquí, así que anhelaba leer esta nueva historia.

Poeta en Nueva York, Federico García Lorca. El regalo de Niebla Espesa por mi cumpleaños, una edición ilustrada de Reino de Cordelia con el que por fin me voy a acercar a la obra de Lorca. Os pondré fotografías por redes sociales porque es digno de ver.

Llega la negra crecida, Margaret Drabble. Mi autorregalo del Día del Libro, con opiniones diversas y publicada por Sexto Piso. Mi primera cita con Drabble.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Qué os parecieron?

Felices lecturas.

Namaste.

23
May
18

Noveno aniversario

Hace nueve años abrí El blog de Lahierbaroja.

Nueve.

Si echamos la vista atrás, ¿qué cosas han cambiado desde hace nueve años? Muchas, ¿verdad?

En estos nueve años me ha dado tiempo a mudarme dos veces, a cambiar de ocupación más de cuatro, a hacer incontables exámenes… y sobre todo, me ha dado tiempo a leer muchos libros (siempre menos de los que desearía, eso sí), a publicar entradas y a asistir a eventos literarios, a comprar libros y a disfrutar la literatura, a conocer otros lectores que me han enseñado mucho, a querer seguir leyendo.

Sin embargo, algo que no ha cambiado es mi pequeño rinconcito de Internet, el lugar en el que, desde hace nueve años comento con vosotros los libros que leo. Un espacio que en muchas ocasiones desatiendo, pero que siempre me espera paciente a que regrese.

Hoy es mi noveno aniversario. No soy la misma lectora de hace nueve años, tampoco la misma persona, pero tanto mi aquélla como esta nueva versión de mí os agradecen que sigáis al otro lado de la pantalla.

Sigamos leyendo.

Namaste.

14
May
18

El fin de la soledad, Benedict Wells

Generalmente dejo pasar varios días, o incluso varias semanas hasta escribir la reseña de un libro que acabo de terminar. Lo normal es que necesite reposar el texto, y me suele venir bien tomar un poco de distancia con la historia que acabo de leer.

En unas pocas ocasiones, las palabras me queman en los dedos, me salen solas. Ésta es una de ellas.

El fin de la soledad es una novela de Benedict Wells que ha sido aclamada por la crítica, llegando a ser galardonada con el Premio de Literatura de la Unión Europea.

Benedict Wells es un joven escritor alemán que nos trae la historia de tres hermanos: Marty, Liz y Jules, a los que el horizonte les trae la fractura de su familia tras la muerte inesperada de sus padres. La fatalidad marca un antes y un después en la vida de los tres niños, que pasan de una situación de felicidad y confort a fría rutina de un internado. Desde este momento cada uno de ellos sucumbirá a lo que le espera según cómo van reaccionando y vemos el influjo de su carácter en su evolución, del paso de adolescentes a adultos.

El-fin-de-la-soledadMarty consigue el éxito profesional adoptando una actitud nihilista hacia la vida que le aleja de sus hermanos.

Liz emprende una huida hacia adelante en el mundo de la noche, la juerga y el desenfreno, que acaba en el mundo de las drogas.

Jules se encierra en sí mismo, sintiéndose abandonado por dos hermanos mayores de los que esperaba más atención, sin saber bien adónde dirigirse. El hermano pequeño es el narrador, que nos ofrece su visión, rememorando los momentos que vivió con sus padres antes de su muerte, analizando situaciones que le ocurrieron en el internado y tratando de encontrar el sentido de sí mismo.

Wells emprende una tarea compleja, la de contar un drama sin caer en la exageración y en la lágrima fácil. Sin embargo, desde el primer momento consigue combinar ambas cosas con un estilo limpio y depurado. Hasta ahí la mitad del libro, más o menos.

Porque justo cuando pensamos que el autor no nos puede ofrecer más, rescata grandes secundarios para darnos una lección en toda regla, incluyendo una variedad de temas que analiza y que pone a prueba a sus personajes: el paso del tiempo, el amor, el recuerdo o la enfermedad son sólo cuatro de ellos.

La vida no es un juego que tiene que acabar en cero. La vida no tiene que ajustar cuentas, las cosas suceden, sin más. A veces es justa y todo tiene sentido. Y a veces es tan injusta que uno duda de todo. Yo le quité la careta al destino y vi que no era más que pura casualidad.

Página 239

La sensación que me ha acompañado durante toda la lectura es la de conmoción, la sensación de que Wells comprende a la perfección a los humanos y sabe reflejarlo en su estilo, consiguiendo aportar mucha más profundidad de la que uno inicialmente pensaba. Lo hace sin grandes descripciones, incluyendo poco a poco los temas y añadiendo de forma sutil la melancolía sin caer en la sensiblonería, y a la vez la sensación racional de la comprensión y admisión de la vida como lo mejor que tenemos los seres humanos.

Con El fin de la soledad he conseguido conectar a un nivel tan grande como para decir que hacía mucho que no me emocionaba tanto con un libro. Como para saber que este libro figurará entre los mejores de 2018. Porque trasmite y llega y lo hace de una forma sutil y elegante, sin caer en la rimbombancia ni la exageración. Porque Wells escribe con mucho talento, cómo aborda los temas y cómo consigue, por un lado, que los personajes evolucionen según van ganando años, y por otro cómo determinados secundarios que pensábamos meros accesorios tienen una importancia definitiva en la vida de los protagonistas.

Con El fin de la soledad he sido capaz de llorar lágrimas de tristeza, mantenerlo alejado para no leer más y atraparlo de nuevo para continuar leyendo párrafo a párrafo, conteniendo el aliento, suspirando y deseando que se acabe y que no se acabe a la vez.

Terminé El fin de la soledad en el mes de febrero. Escribí la reseña el mismo día que lo terminé. Hoy, en mitad del mes de mayo sólo os pido que lo leáis, que os acerquéis al enorme libro que Wells nos ha regalado. Porque sí, la buena literatura es siempre un regalo. Gracias también a Malpaso por descubrírmelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Lulu, Mircea Cartarescu.
Pros
  • La evolución de los personajes y los temas que van apareciendo.
  • El personaje de Ava.
Contras
  • La sensación de que se acaba demasiado rápido.
  • La sensación de la tristeza y melancolía desde la primera línea.

Namaste.

23
Abr
18

23 de abril

Podía practicar otros deportes, pero ninguno había tenido nunca tanta importancia como el béisbol, y después de empezar como alero en el equipo alevín de baloncesto en primero de instituto, Ferguson decidió no seguir al año siguiente, lo que marcó un final brusco y definitivo a su actividad deportiva en equipo. En un tiempo aquello había sido lo más importante en para él, pero eso era antes de leer Crimen y castigo.

Página 530, 4321, Paul Auster

Para todos aquellos a los que un libro ha cambiado la vida: hoy, mañana y siempre… sigamos leyendo.

Feliz Día del Libro.

Namaste.

02
Abr
18

Al caer la luz, Jay McInerney

Al caer la luz es la historia de un matrimonio en la década de los ochenta en la ciudad de Nueva York. Él, editor. Ella, trabajadora en Bolsa. La vida les sonríe y todo es felicidad. Tienen amor, dinero y amigos, familia y cualquier otra cosa que creen poder necesitar.

De repente, las cosas cambian. Una oportunidad, una chispa, una idea. Quizá la ambición, motivada por el aburrimiento, por la rutina. Quizá el momento que les toca vivir: los volubles años ochenta.

Russell, nuestro editor, decide apostar por sí mismo y huir del camino que llevaba. Corrine, su esposa sabe oler algunos de los animales de la jungla neoyorquina.

– Con el debido respeto -dijo Russell-, los libros no son aparatos de aire acondicionado ni carburadores.

– No desde tu punto de vista.

La mirada de buitre de Melman quedó oculta por una gran nube de humo del puro, y cuando el humo se dispersó, sonreía encantado.

Página 238

Al-caer-la-luzAl caer la luz es una novela curiosa, que describe de manera certera la vida en la Nueva York de los años ochenta. Las oportunidades, la presión y su nueva visión de la vida. A la vez, detalla la relación de un matrimonio aparentemente estable, que comienza a fracturarse de una forma sutil.

Sin embargo también es un libro que puede hacerse pesado y monótono, ya que hacia la mitad del libro la trama se ralentiza, resultando denso y repetitivo. De hecho me planteé primero posponerlo y después abandonarlo. Menos mal que no lo hice.

Continué. Páginas y páginas, capítulos y capítulos, esperando que pasara algo que imaginamos que va a ocurrir. Mientras tanto, tenemos que leer anécdotas, situaciones, circunstancias que van ocupando el espacio que desearíamos que ocupara otra cosa. Y es que no acaba de suceder lo que sabemos que va a suceder. Igual que cuando vemos una tormenta en el horizonte. Vemos las nubes, olemos la humedad, pero por más que abramos el paraguas, no llueve.

Todo esto, habréis imaginado, es buscado. Así es. McInerney mide muy bien los tiempos, consiguiendo que el desarrollo de la trama se detenga para que contraste con el punto álgido de la historia.

Corrie siguió escuchando a la espera del regreso de Russell. Seguro que no sería capaz de aguantar la obra entera, sabiendo lo insensible y cruel que había sido, sabiendo que ella estaba ahí sola, como había temido estar siempre desde la primera vez que su madre, en un incomprensible ataque de rabia, se había internado en la noche.

Página 334

Pero, efectivamente, llegó la lluvia. El olor a humedad, a tierra mojada. La sutileza de darse cuenta que lo anterior, más allá de la lectura previsible que nos enseñaba, había una realidad por debajo que iba a salir al final del libro. Y echando la vista atrás parece uno darse cuenta que todo lo anterior, la sensación de aburrimiento, frustración, monotonía y demás no deja de ser las fases por las que pasa ese matrimonio, cada uno de los años que pasan juntos y las etapas que se van sucediendo.

Así, uno levanta la vista del libro se da cuenta que el autor ha creado un libro curioso, que parecía básico pero que adentra en las sensaciones complejas de un matrimonio, en manejar una relación tras los momentos iniciales cuando todo es nuevo.

No sé muy bien qué es este libro, quizá una novela a dos tiempos, o una historia que sólo apreciarán los lectores pacientes. Quizá no es más que el reflejo de la vida humana, que espera grandes aventuras y después se topa con la rutinaria realidad. Como sea, se trata de una historia que es capaz de mostrarnos una época concreta y a la vez ahonda en las sensaciones de los protagonistas.

FICHA:

Te gustará si te gusta
Pros
  • Cómo nos envuelve en la época que narra.
  • La forma de resolver el final de la historia.
Contras
  • Hacia la mitad el libro se hace monótono.

Namaste.




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