Author Archive for Laura

20
Feb
18

Apegos feroces, Vivian Gornick

Del se consideró Libro del Año 2017, al menos para el Gremio de Libreros de Madrid, se han dicho muchas cosas. Esto es lo que encontramos en la sinopsis:

Pocas veces en la literatura se ha retratado de manera tan humana, vital y honesta la relación entre una madre y su hija como en Apegos feroces.

Apegos-ferocesEfectivamente, Apegos feroces cuenta la historia de la propia autora y su madre, una inconmensurable mujer con la que repasará el pasado mientras caminan por las calles de Nueva York.

Siendo el tema principal la relación madre-hija, se van abordando muchos otros temas: desde el paso del tiempo, la búsqueda de un hueco en el mundo laboral o las relaciones amorosas.

Pero entonces, partiendo de un tema tan poco original, ¿cómo se consigue que un libro sea unánimemente un libro interesante para crítica y público? Aquí alguna de las claves:

  • La longitud. En un mundo de libros llenos de paja, donde parece que hay que rellenar un cupo en el que se especifican que la novela ha de tener 500 páginas, ser claro y conciso se agradece. Apegos feroces es una historia de menos de 200 páginas, donde no sobra nada, pero lo mejor de todo: donde tampoco falta de nada. La historia no queda coja en descripciones ni se hecha de menos nada.

No sabe que estoy siendo irónica. Ni tampoco sabe que me ha dejado hecha polvo. No sabe que me tomo su angustia de manera personal, que me siento aniquilada por su depresión. ¿Cómo puede saberlo? Ni siquiera sabe que estoy delante de ella. Si le contase que para mí es como la muerte que ni siquiera sepa que estoy ahí, me miraría desde esos ojos en los que se agolpa una aflicción desconcertada, esta niña de setenta y siete años.

Página 104

  • El carácter. Siendo muchos libros intercambiables  (en ellos el estilo de un autor es igual al de otro autor), los libros acaban pareciendo churros, esto es, productos prefabricados idénticos, camisetas de la talla M que sólo se distinguen por la etiqueta. Gornick usa sus palabras para abofetearnos, ya sea con reflexiones, o anécdotas. Cada párrafo demuestra que hay una idea clara detrás, que la autora sabe lo que quiere decir y cómo decirlo para que el lector se pegue a esas páginas que acaba considerando suyas.

La frase siempre hacía mella en mí. La sentía en mis terminaciones nerviosas. El melodrama de la represión, la malicia de la pasividad, la ira por la ausencia de poder, todo esta concentrado en aquellas palabras y lo supe desde la primera vez que las oí.

Página 110

  • Los temas que trata: una historia real, que sale de las entrañas de la autora, de los sentimientos que no quiere reconocer, de los problemas y las diversas situaciones que se le plantean en su vida. Dudas, incertidumbres, pasiones y conflictos. Todas situaciones por las que hemos pasado cualquier hijo de vecino. No me quiero repetir, pero sacaré a relucir el argumento de que para un lector es fácil que se la cuelen cuando el autor cuenta algo que desconoce, pero no lo es tanto cuando habla de cosas a las que estamos acostumbrados. No hay lector más crítico que el que lee de un tema que conoce. Y en el ámbito de las emociones, estamos curtidos, así que es fácil reconocer exageraciones, caricaturas o directamente mentiras y falsedades. Quizá aquí Gornick lo tiene más fácil porque se basa en su experiencia propia, y se nota que lleva tiempo modelando cómo contar lo que siente o lo que piensa.

En cualquier caso, la autora lo consigue: nos revuelve las tripas cuando leemos determinadas situaciones, cuando afronta cambios y se enfrenta a sus inseguridades. Lo hace aportando una visión inteligente y un enfoque muy particular, aún cuando determinadas situaciones nos pueden resultar ajenas, su análisis invita a la reflexión. Eso sí, huye de las lecciones, nos narra su experiencia y su modo de ver las cosas.

Una lectura muy recomendable, enriquecedora, interesante y muy certera.

De pronto, su vida ejerce presión sobre mi corazón.

Página 190

Gracias a los amigos de Sexto Piso y el envío y la recomendación.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La inclusión progresiva de diferentes temas.
  • Cómo enlace presente y pasado.
Contras
  • La dureza o incomprensión que traspasan las páginas del libro.

Namaste.

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05
Feb
18

La invención del pasado, Miguel-Anxo Murado

De vez en cuando alguna persona que me conoce me presta libros para que engrosen en mi lista de futuras lecturas. Muy probablemente ese libro quede sepultado entre los demás y haya que esperar meses (si no años) hasta que me decida leerlo. Éste es uno de esos casos.

La-invencion-del-pasadoLa invención del pasado es un ensayo sobre la Historia y su formación. Un ensayo de menos de 200 páginas con capítulos cortos que resulta ameno e interesante.

Así, el autor analiza la historia de España desde sus fuentes originales, para después comprobar las modificaciones del hito original y cómo ha llegado a nuestros días. Utiliza la comparación entre historias nacionales para demostrar que lo creemos fehaciente no es más que una anécdota repetida en diversas sociedades.

Murado pone de relieve que lo creemos ciencia no es más que la repetición interesada de diversos momentos con distintos fines, entre los que se encuentran la creación de un pasado glorioso común o malear la opinión pública. Para ello recurre a los ejemplos históricos archiconocidos de la historia nacional: Don Pelayo y Covadonga, Isabel La Católica y Cristóbal Colón, entre otros.

De esta forma consigue captar la atención del lector a través de hechos muy famosos para ahondar en la formación de la historia en sí. Mientras que lo primero lo conocemos, lo segundo suele pasar desapercibido, y no tenemos por qué saber que en la mayoría de los casos la primera fuente escrita apareció mucho tiempo después del episodio que narra, llegando a modificar o directamente inventar el hecho que el autor que la puso por escrito desconocía. A partir de ahí, las crónicas repiten una y otra vez el episodio hasta que gana celebridad y se convierte en real, aunque probablemente nada ocurriera.

Conocemos también la historia de la propia Real Academia de la Historia, sus filias y fobias, y por qué se detuvieron en determinadas épocas en el estudio de un rey y no de otro, por qué suprimieron hechos que molestaban o cómo el hecho de financiar un estudio llegó a la oscuridad en otros ámbitos.

El problema salta a la vista cuando el autor comete el mismo error que achaca a los historiadores. O lo que es lo mismo: utilizar un argumento para decir una cosa y la contraria y pensar que no nos vamos a dar cuenta. Por un lado, critica a determinados historiadores que han utilizado el Quijote como ejemplo de hecho histórico fehaciente (en este caso, las descripciones del paisaje por el que van pasando los protagonistas) para, unas páginas después, utilizar la novela de Cervantes para apoyar su idea de que en esa época se hacía determinada cosa. El problema de las contradicciones es que cuando te pillan en una ya no se sabe qué creer y qué no, claro.

En cualquier caso, se trata de un libro interesante que aporta información novedosa de una forma amena y que aporta algo de luz ante muchos episodios históricos, o sobre determinados aspectos que damos por hecho. Muchas de las cosas que nos cuenta ya las sabemos, pero otras son nuevas o nunca habríamos planteado el desarrollo de los hechos.

FICHA:

Te gustará si te gusta
  • La historia, y quieres conocer algo más de la que nos rodea.
Pros
  • Conocer cómo se forma la historia.
Contras
  • Orden caótico que lleva a caer en reiteraciones.
  • Utilizar el mismo argumento para dos posiciones opuestas.

Namaste.

29
Ene
18

IMM (53)

Os traigo las nuevas incorporaciones a mis estanterías que corresponden al final del año pasado, muchas de las cuales se encontraban a los pies del árbol:

Imm-enero18

Las mujeres en el castillo, Jessica Shattuck: una historia que apareció de repente en mi buzón gracias a los amigos de Libros del Lince. ¡A ver qué tal está!

El fin de la soledad, Benedict Wells: una novela llena de premios que quise leer en cuanto la la vi por redes sociales. La acabo de empezar. Las ediciones con cantos de colores son de Malpaso.

Al caer la luz, Jay McInerney. Otra sorpresa en mi buzón, de un autor del que no he leído nada con anterioridad. Ya lo he terminado así que en breve dejaré por aquí la reseña. Edita Libros del Asteroide.

Taxi, Carlos Zanón (Salamandra): regalazo de Atram de Leer sin prisa. Os dejo su reseña por aquí. Tiene muy buena pinta, a ver si pudiera colar su lectura entre mis lista de pendientes.

Jane Eyre, Charlotte Brontë: uno de los libros que quiero leer en este 2018 en una edición minimalista que me gusta mucho. Un clásico que (lo admito) aún no he leído. Austral Singular haciendo que queramos comprarlos todos

Subsuelo, Marcelo Luján. Del autor leí Moravia, y tras comentar con él la historia tras la publicación de mi reseña, me lo ha enviado. ¡Gracias Marcelo! Tengo muchas ganas de leerlo después de ver tantas opiniones positivas. La edición es de Salto de Página.

La mirada de los peces, Sergio del Molino. Tenía pensado comprarlo, pero no me dio tiempo porque me lo regalaron por Navidad. El autor de La España vacía nos trae un nuevo libro, esta vez publicado por Random House.

Clásicos para la vida, Nuccio Ordine. No conocía este ensayo, pero del mismo autor ya leí La inutilidad de lo inútil y me pareció muy interesante. Libro cortito que me vendrá genial porque no paro de leer tocho tras tocho. Edita Acantilado.

Damas oscuras, varias autoras (Impedimenta). Sin duda alguna si ha habido un libro estrella estas navidades, ha sido este. Objeto de culto, portada preciosa, edición para enmarcar y un contenido que promete mucho. ¡Regalazo!

Muchísimas gracias a las editoriales que me han enviado ejemplares. Y no me olvido de las personas que me regalan libros, aún sabiendo que no es tarea fácil. Sois los mejores.

Nos espera un año lleno de apasionantes lecturas. ¡Al lío, que hay mucho por leer!

Namaste.

22
Ene
18

La víspera de casi todo, Víctor del Árbol

Decía el otro día David Pérez Vega que leer Premios Planeta no es leer literatura. Mi duda se hace extensible a los Premios Nadal. ¿Es literatura? Bueno, por poner un ejemplo Nada de Carmen Laforet ganó el Premio Nadal en 1945 y es considerada por la crítica una de las grandes novelas españolas del siglo XX… Y además con este libro en concreto mi prejuicio se veía más o menos compensado por leer en la portada un autor fiable: Víctor del Árbol, al que conocí leyendo Un millón de gotas.

La-vispera-de-casi-todoLa víspera de casi todo es una novela más o menos corta, si comparamos con otras del autor, de unas 700 páginas. En ella, un policía atormentado por un caso que le asignaron se ve involucrado cuando una mujer ingresada en un hospital le llama para hablar con él. Paralelamente, una mujer huye de su vida y se refugia en la costa gallega, donde conocerá un elenco de personas con las que trabará diferentes relaciones.

En el inicio iremos conociendo los personajes, sus motivaciones y su pasado. Posteriormente, como habréis podido imaginar, ambas historias se cruzan.

Como en sus historias anteriores, la novela es protagonizada por personajes dañados y dolidos, que llevan a sus espaldas dolor y muerte, enfermedad y desolación. Asimismo, los secundarios cobran un papel importante en el desarrollo de la trama. De esta forma, conocemos más a los dos protagonistas, de la mano de quienes interactúan con ellos.

Todos arrastran algo, el qué tendremos que descubrirlo según vayamos leyendo, para acabar conformando una  novela de conexiones entre personajes infelices que tratan de huir del pasado con mayor o peor fortuna.

Sin embargo, a La víspera de casi todo le he visto muchas pero que muchas pegas. La primera, el desequilibrio en la estructura: es una novela descompensada, en la que se aprecian dos velocidades y dos diferencias notables entre la primera y la segunda parte del libro, como si el autor las hubiera escrito en momentos diferentes. Personalmente eso me ha supuesto que hasta un momento bastante avanzado de la historia me estuviera planteando abandonar, porque no veía la trama, porque apenas sucedía nada. Algo que contrasta con un final cerrado de un modo bastante precipitado.

Si nos atenemos a los personajes, lo que destaca es la excesiva importancia de la tristeza en cada uno de ellos. Tanta tristeza, tanto drama, tanta soledad que parece demasiado. Demasiada intensa, demasiadas casualidades, demasiados sentimientos, hasta llegar a un punto en el que parece una parodia de sí misma, una exageración, algo absolutamente increíble con lo que es difícil empatizar. A esto se le suma el estilo, que resulta recargado, artificial, rimbombante, o al menos para mi entender:

Él la miró a los ojos. Aquellos ojos de praderas segadas. Ojos que le sumían en un sueño narcótico, el nudo furioso de la pasión creciendo en la boca del estómago, el pelo de ella rozándole las mejillas como los filamentos de una medusa que le inoculaba un veneno paralizante.

Página 206

Hay una línea muy delgada entre lo real y la pantomima, entre la realidad y la parodia. Es muy fina, pero aún así reconocemos cuándo un actor sobreactúa, cuando alguien no es natural, cuando suena forzado. Es complicado tratar de describir los rasgos de uno y otro pero tenemos muy claro que en un lado están los culebrones y en el otro las grandes películas de la historia del cine.

Para mí esta historia ha sido una tremenda decepción, porque pensaba que me iba a gustar mucho y ha resultado todo lo contrario. Fijaos en el cambio radical: Un millón de gotas acabó entre la lista de lo mejor que leí en 2015, y La víspera de casi todo entre las decepciones de 2017.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El planteamiento es bueno.
Contras
  • Personajes difíciles de creer por el exceso de drama.
  • La descompensación entre el principio y el final.

Namaste.

15
Ene
18

Diario de un incesto

No conocía este libro, pero la nota de prensa de la Editorial Malpaso era de esas que te hacían querer más, así que acabé solicitándoles un ejemplar de este Diario.

He aquí una historia que causa rechazo desde el primer momento: desde el título y la primera página hasta la última línea.

Diario-de-un-incestoEn primer lugar, hay algo que tras haber leído el libro, chirría, y no es otra cosa que el título. Incesto, según la acepción de la RAE:

Relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio.

Relación: esto es, implica relaciones con familiares consentidas. El resto es violación, agresión y abuso; de menores, en este caso. De los propios hijos en concreto.

Quizá en lo que se piensa es los comentarios que hace la propia hija sobre su padre, el hecho que consigue matizar un título que habría sido mucho más duro sin existir esos comentarios.

Diario de un incesto no es ficción, es la historia de una niña que fue violada durante su infancia y adolescencia. Por todo esto, es una historia que repele, que provoca un nudo en el estómago. El tipo de historia que uno quisiera mantener alejada, ignorar, sacar de su cabeza. O simplemente admitir que no puede ser, que eso no ocurre, que una situación brutal, obscena, asquerosa y repudiable como esta no tiene lugar.

Pero al mismo tiempo, es una historia que consigue que queramos adentrarnos en el dolor, en la situación, en ese libro extraño, pequeño, y negro que nos hace acercanos a la maldad humana. Al dolor, a la fractura violenta de la infancia. Un libro negro por fuera, negro por dentro. Negro lo que cuenta, negro lo que origina. Desagradable.

Obsceno, desagradable, brutal.

¿Qué clase de mente perversa puede violentar a una niña, que además es tu hija?

¿Cómo articula una persona su vida después de que le ocurra algo así?

Y lo leemos, porque es un libro que genera comentarios, que te remueve las entrañas, que no deja indiferente. Que quizá no responde a las dos preguntas de arriba, pero que nos muestra un poco del interior de una niña con un alma herida.

Namaste.

07
Ene
18

Mi propósito lector para 2018

Nuevo año, nuevos propósitos.

O no.

Los míos, los de siempre: tratar de comprar lo menos posible, leer lo que tengo en casa y leer más en otros idiomas.

Os dejo un listado con los diez libros que pretendo leer este año:

1. Tu rostro mañana (II) Baile y sueño, Javier Marías.

2. Mantícora, Robertson Davies.

3. Las batallas perdidas, Eudora Welty.

4. El maestro, Bulgákov.

5. El fin del mundo, Upton Sinclair.

6. Al faro, Virginia Woolf.

7. El jilguero, Donna Tartt.

8. Jane Eyre, Charlotte Brontë.

9. Crimen y castigo, Fiodor Dostoievski (relectura).

10. Grandes esperanzas, Charles Dickens.

Y vosotros, ¿tenéis propósitos lectores para este año? ¿Habéis leído alguno de los que figuran en mi lista?

Namaste.

31
Dic
17

Balance de 2017 (II): lo mejor.

Como viene siendo tradición, el último día del año os traigo un resumen de los mejores libros que he leído y he terminado este año. En estos momentos estoy a la mitad de dos que quizá acabarían en esta lista, pero que no me ha dado tiempo a acabar.

Como siempre, son libros que yo he leído este año, aunque algunos se publicaran hace mucho tiempo. Empecemos.

Destacados

Podría recomendar muchos de los libros que salen en todos los sitios, podría incluir Patria, de Aramburu, o La uruguaya, de Mairal. Pero teniendo en cuenta que esos libros aparecen en muchas listas, me decantaré por los siguientes:

  • Moravia, Marcelo Luján. El libro que me sacó de mi letargo lector, el que me zarandeó y al que le tengo que estar agradecida. Una historia corta pero muy poderosa, que demuestra que la buena literatura no tiene que venir en un tocho de mil páginas.
  • Tiene que ser aquí, Maggie O´Farrell. Una novela de personajes, del paso del tiempo, de cómo el destino modela parte de nuestra situación. Una historia embriagadora, que nos reconcilia con la realidad y con la literatura.
  • La España vacía. Sergio del Molino. Un libro interesante, el único ensayo que aparece en mi lista, que nos ofrece una visión diferente de España, su demografía y su historia.
  • Apegos feroces, Vivian Gornick. La historia de una madre y una hija que figura en todas las listas literarias de este año. Muy potente, muy bruta. Os contaré más en la reseña.

Joyas

Lo mejor de lo mejor. Los libros que recomendaré este año por activa y por pasiva son éstos:

  • El caso Tuláyev, Victor Serge. Un ruso. ¡Uno! Además, un ruso poco conocido. Una novela que llevaba años anotada en mi libreta. Un asesinato. Los destinos entrelazados de personajes inocentes que conforman una historia poliédrica llena de crueldad y desesperanza. Una historia incómoda demasiado poco conocida.
  • Fuera de quicio, Karen Joy Fowler. Sorpresa mayúscula. Conviene leerla sin conocer mucho sobre su argumento. Así os podréis adentrar en una novela difícil de clasificar que nos invita a reflexionar. Un acierto.
  • Los dientes del dragón, Upton Sinclair. Ya sé lo que vais a decir: ya está la pesada con Upton Sinclair. Otra vez. ¡Acertasteis! Sinclair ha sido el gran descubrimiento de mis últimos tiempos, y como creo que es menos conocido de lo que debería, sigo con la matraca. ¿No me acabaron haciendo caso con Cartarescu? Pues eso. TENÉIS QUE LEER A SINCLAIR.
  • Kanada, Juan Gómez Bárcena. Una novela muy corta, una forma de afrontar el tema suicida. Un libro difícil de catalogar, para releer, para anotar. Kanada es la demostración de que ahí fuera hay grandes autores a los que descubrir y muy buenos títulos que leer, el claro ejemplo de que la alta literatura está ahí, sólo hay que pararse y buscarla.
  • Matadero cinco. Kurt Vonnegut. Un clásico del siglo XX que ahora mismo me pregunto: ¿cómo puede ser posible que haya tardado tanto en leerlo? Pues eso, no hagáis como yo y anotadlo para el Año Nuevo.

Para el 2018 os deseo felicidad y grandes lecturas.

¡Nos seguimos leyendo!

Namaste.




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