Archive for the 'Actualidad' Category

23
Abr
16

Feliz Día del Libro

En la serie de televisión Perdidos, un personaje británico tenía obsesión con Dickens. Había leído varias veces todas sus novelas, excepto una. Ese único título que le quedaba por leer lo dejaba para el momento de su muerte: quería morir leyendo esa novela de Dickens. Así las cosas, en cada situación de riesgo y peligro, terremotos, explosiones o mera desesperación, Hume cogía su ejemplar de Dickens y lo sujetaba con fuerza.

Un libro, y esto lo sabemos los lectores, es mucho más que celulosa con tinta impresa.

Un libro es una tabla de salvación a la que aferrarse en cualquier momento.

Por eso, cuando alguna persona de mi alrededor está pasando por una mala época, les recomiendo que lean. Cuando estás enfadado por algo, lo mejor para calmar la ira es leer un libro.

Cuando alguien te ha decepcionado y quieres dejar de pensar, coge un libro. Métete en la historia, comparte el camino con los personajes imaginarios, entiéndelos, ríete, llora, recorre con ellos el sendero de su vida. Después verás la tuya de otro modo.

Cuando te falte el aire escoge un libro, te proporcionará el oxígeno que te falta.

Cuando quieras entretenerte, pasar el rato, hacer más liviana la espera, lee.

Cuando quisieras desaparecer, hazlo a través de las páginas de un libro.

Cuando estés feliz lee un libro para compartir tu alegría con los destinos fatales de los personajes heridos.

Un libro nunca falla. Siempre está ahí esperando a ser leído, como un perro fiel. Nos pide que lo leamos, que estemos con ellos, que los recomendemos. Pero nunca que los prestemos. Los libros que se prestan no regresan jamás.

Cuando dudes, lee. Cuando llores, lee. Cuando rías, lee.

Leamos ahora, que es cuando más lo necesitamos. Leamos hoy, que es el Día del Libro. Leamos siempre.

Feliz Día del Libro.

Namaste.

03
Sep
15

Cómo superar una crisis lectora

En muchas ocasiones comentamos lo mucho que nos cuesta leer en verano, lo que nos afecta el tiempo para conseguir concentrarnos o lo mal que no viene regresar al trabajo para seguir con el ritmo que hemos cogido en vacaciones… y lo cierto es que determinados factores afectan mucho a nuestra lectura, de ahí la entrada que os traigo hoy.

Hace un tiempo, mis crisis lectoras coincidían con de los exámenes: tanto la preparación como el mes de evaluación eran siempre los períodos en los que me desconectaba de la lectura: los meses de diciembre y enero, mayo y junio y de agosto y la mitad del mes de septiembre estaban siempre dedicados a una tarea bastante más ardua que leer por placer. Una desconexión obligada que generaba un paréntesis en mi ritmo lector.

Ahora, finalizada mi etapa universitaria, las crisis lectoras no dependen del mes sino del tipo de lecturas que escoja. Esto es, cuando leo un libro que no me gusta demasiado (pero tampoco me disgusta como para abandonarlo) y después empalmo uno con otro y echo la vista atrás y resulta que llevo con libros que no me apasionan demasiado tiempo.

En consecuencia, he decidido publicar unos consejos o recomendaciones para intentar que las crisis duren el menor tiempo posible.

1.- Abandona los libros que te impiden disfrutar de la lectura. Esto es lógico, pero a veces nos empeñamos en terminar un libro que hemos empezado, cueste lo que cueste. Hay que actuar con inteligencia y darse cuenta cuál es el origen del problema, además de no olvidar que hay libros que no son para cada momento y otros que no son para nosotros. Aceptar esto nos hará mejores lectores. Al final nunca hay que perder el norte de la lógica aplastante: leemos porque nos gusta y no porque estamos obligados a ello. Así que ese libro que lleva meses en la mesilla y que lees a regañadientes quizá esté mejor en la estantería, esperando el momento perfecto en el que sepamos valorarlo. Ya habrá otras ocasiones.

2.- Escoge un libro corto. Si no sabes qué leer, si sientes que ningún libro te engancha, te deslumbra o te encanta, pues mejor que sea corto. Mejor de 300 páginas o menos que uno largo, en el que inevitablemente tardaremos más en leer, habrá más valles en el ritmo de la trama y nos enganchará menos. Un libro corto siempre es una buena idea para cuando andamos justos de tiempo, y si no nos gusta demasiado antes de que nos demos cuenta ya lo habremos terminado.

3.- Recurre a tus autores fetiche. Admitámoslo, todos tenemos autores favoritos, a los que regresamos de vez en cuando. Uno de sus libros puede ser la tabla de salvación y la ayuda necesaria para darnos un empujoncito en una mala época lectora. Personalmente, siempre tengo un libro sin leer de uno de mis autores favoritos (Fitzgerald, Cărtărescu, Kafka…) para cuando la cosa se ponga complicada.

4.- Lee lo que puedas. No te agobies tratando de leer cien páginas de golpe o tratando de terminar el libro en un fin de semana. Si hoy lees diez páginas, bienvenidas sean. Mañana será otro día.

5.- Ten siempre tu libro a mano. Sácalo a la calle. Llévalo siempre encima y aprovecha esos tiempos muertos que tenemos esperando al autobús, en salas de espera, al esperar un amigo… Aunque sólo puedas leer tres páginas ya será mejor que leer los titulares del periódico o conseguir caramelos rayados en el Candy Crush, y además ahorrarás batería en tu smartphone.

Espero que los consejos que os traigo os sean realmente útiles, y que las crisis lectoras si bien no desaparecerán por completo, se vean minimizados sus efectos. ¿Tenéis algún otro truco que me haya dejado en el tintero?

¡A seguir leyendo!

Namaste.

11
Jul
15

Crónica del Ignatius Day

El pasado jueves 9 de julio se celebró en Madrid el Ignatius Day, una jornada que homenajeaba La conjura de los necios, la desopilante novela de John Kennedy Toole.

Los amigos de Casa del Lector consiguieron organizar un programa completo que pude conocer gracias a que me dejaron un comentario en la reseña de la novela (¡gracias, gracias y gracias! ¡Quizá sin el comentario no me habría enterado de la propuesta!).

El Ignatius Day comenzó con un recorrido por la ciudad de Nueva Orleans, verdadera protagonista de la historia. Además se proyectó el documental John Kennedy Toole, The Omega Point, dirigido por Joe Sanford, que no sólo fue su premier sino que acercó a los asistentes a la figura del autor, bastante desconocida para mí.

A continuación, Cory MacLauchlin, autor de la biografía de Toole, Una mariposa en la máquina de escribir, nos relató algunas partes de la vida de neorlandés además de comentar su trabajo de recopilación de datos, las conversaciones y las dificultades para acceder e investigar cada uno de los pasos del autor.

Fotografía de un momento de la conferencia de MacLauchlin, es de https://amvelandia.wordpress.com/

Fotografía de un momento de la conferencia de MacLauchlin, es de https://amvelandia.wordpress.com/

Posteriormente fue Jorge Herralde, editor de Anagrama, el encargado de rememorar cómo consiguió los derechos de la novela en español, allá por 1980, antes de recibir el premio Pulitzer. Las dudas de publicar una desconocida novela de un autor muerto, considerada demasiado larga, fueron vencidas por la fuerza de la historia, así que, a pesar de los iniciales prejuicios la novela se publicó. Y es que no sólo porque se trata de un libro imperecedero y una obra maestra sino que además se vende muy bien: ¡en estas épocas de crisis están vendiendo 15,000 ejemplares al año!

En definitiva, una jornada interesantísima que pudimos disfrutar todos los que abarrotábamos el auditorio, donde además, se regalaban perritos calientes a aquéllos que contestaran bien las preguntas (¡adivinad quién fue una de ellas!) y que cerró la jornada con la actuación de un fantástico grupo de jazz.

Más información: El PaísEl Mundo.

Una celebración estupenda, una buena organización y un muy buen ambiente que ponen de manifiesto que los lectores que no estamos solos, ¡somos legión! Y ahora, si me disculpáis, en nombre de la decencia y el buen gusto, me marcho a leer a Boecio.

Namaste.

13
May
15

Presentación de “El ermitaño”, de Thomas Rydahl

Con motivo de la presentación de la novela El ermitaño, del danés Thomas Rydahl, la editorial Destino organizó un encuentro bloguero que tuvo lugar ayer en Madrid.

Situado en la isla de Fuerteventura, el protagonista es Erhard, un solitario taxista que se enfrenta a un misterio que pretende resolver. No cuento más. Para más información os remito a la página web, donde encontraréis la sinopsis y el book trailer.

Aunque no conocía el libro ni al autor, y a pesar de que últimamente estoy bastante desligada de la novela negra, decidí conocer de cerca algo más sobre esta historia.

Rydahl es un autor que ha conseguido el éxito con su primera novela, recibiendo el premio a la mejor novela danesa del año, además de conseguir su traducción a 10 idiomas distintos.

invitación-Madrid-12-mayo-2015 (1)

Con estos antecedentes, en el encuentro nos encontramos un autor cercano, que nos explicó muchas cosas, tanto su proceso de escritura (en el que destaca cómo a día de hoy sigue compaginando su trabajo con la escritura), así como el origen de la novela o el carácter de su peculiar protagonista.

Rydahl es un tipo cercano, que admite no leer demasiada novela negra, interesado por la psicología y los vinos, que reconoció escribir desde la alegría, al contrario que otros escritores que lo hacen desde el dolor.

Es cierto que en la novela hay añoranza y miedo generado desde el pasado, pero pasa un poco como en la vida, que tenemos períodos con alegría pura y otros muy difíciles.

En definitiva, un rato agradable rodeada de gente que habla de libros. Qué más se puede pedir. Pues sí, pido más: por ejemplo, desvirtualizar a María, de De todo un poco y terminar la tarde hablando de más libros…

Muchas gracias a la editorial por invitarme a este evento.

Namaste.

23
Abr
15

Feliz Día del Libro

Leer, parafraseando a un autor, es un acto íntimo, de relación entre el lector y la historia. Pero también según la situación del lector. Y es que no somos los mismos lectores cuando leemos por primera vez que cuando releemos, del mismo modo que no somos la misma persona hoy que hace 10 años.

Leer, añado yo, es un acto tan íntimo que al igual que un viaje recordamos la historia como parte de nuestra memoria y recuerdos. Por eso, igual que en mi memoria recuerdo Lisboa con luz y calor y toneladas de hachís, recuerdo Grazalema lluviosa y Ciudad Real con mosquitos. Esa fuerza es el poder evocador de un libro, la asombrosa capacidad de trasladarnos al momento en el que leíamos una historia.

Tan es así, que en mi memoria veo el primer libro que cogí de una biblioteca, cuando aún no sabía leer. Un libro con ruedas y forma de automóvil, al que yo hacía rodar por encima de una mesa. Recuerdo la omnipresente presencia de mi hermana, que me llevaba en sus visitas a la biblioteca, de aquéllos peldaños de piedra que me parecían enormes, del aire que se respiraba allí.

Me viene a la cabeza la imagen de la pequeña y febril Laura que trataba de leer Gallinas supergallinas, un libro de gallinas revolucionarias que me pareció absurdo entonces y que siguió pareciéndome absurdo cuando fui capaz de terminarlo una vez superada la fiebre.

Posteriormente me veo con doce años, esquelética y con ortodoncia, preguntándole a mi madre si podía gastarme mi asignación semanal en libros. Mi universo se revolucionó, como comenta Atram, cuando empecé a pararme en la sección de libros de unos grandes almacenes cada vez que asistía al dentista. Esperaba con inesperada ilusión las citas al dentista, pues sabía que después aprovecharíamos para hacer la compra. Y así iba palpando cada libro, ahorrando cada peseta para ir gastándome las 495 pesetas en los ejemplares de la colección de Agatha Christie.

Después, el inevitable paso de libros de infantil a adultos. La sensación de ir a ciegas, de que hubiera muchas opciones y no saber qué escoger. De nuevo, la guía de mi hermana indicándome por dónde tirar. Los regalos de mis padres, libros en Navidad, en el cumpleaños, libros en verano. Siempre libros.

Recuerdo tener un examen de literatura y no poderlo estudiar porque necesitaba terminar el libro del Capitán Alatriste que entonces tenía entre manos.

También que mi primer libro normal en inglés fue Animal Farm, la fantástica novela de Orwell, que me dejó obnubilada y que he releído varias veces.

Ya en la época universitaria, recuerdo en qué línea de metro me encontraba cuando terminé las líneas de La hierba roja, de Boris Vian, mientras trataba de aguantar las lágrimas que se me escapaban.

Veo, como si estuviera en ella, el tipo de silla en el que estaba sentada mientras leía el inicio de El ruido y la furia de Faulkner, o la habitación de hotel mientras terminaba Fin de Monteagudo. La lluvia en el cristal del coche mientras leía a Modiano o el calor de Toledo al terminar Del amor y otros demonios, de García Márquez.

Eso es leer. Leer no es una afición, no es una actividad que hacemos dos días por semana o quince días en agosto. Algunos lectores no leemos para entretenernos. Leemos porque no entendemos la vida sin un libro en la mano. Porque forma parte de nuestra esencia, de lo que somos como personas. Leer no es una moda. Es una forma de vida.

Sigamos leyendo.

Feliz Día del Libro.

Namaste.

23
Abr
13

Feliz Día del Libro

No necesitamos libros insignificantes, libros huecos, libros confeccionados para gustar.

 

No queremos libros escritos sin mimo, deprisa y corriendo: “Vamos, termíneme esto para julio, en septiembre se lo lanzo como es debido y vendemos cien mil ejemplares”, “Trato hecho”.

 

Queremos libros escritos para nosotros que dudamos de todo, que lloramos por nada, que nos sobresaltamos ante el más mínimo ruido.

 

Queremos libros que hayan costado mucho a su autor; libros en los que se hayan depositado sus años de trabajo, su dolor de espalda, sus crisis, su temor a veces a la idea de perderse, su desánimo, su valentía, su angustia, su cabezonería y el riesgo que ha asumido de fracasar.

 

Queremos libros espléndidos que nos sumerjan en el esplendor de la realidad y que nos mantengan ahí; libros que nos demuestren que el amor obra en el mundo al lado del mal, muy cerca, a veces de forma indistinta. Y así continuará, igual que siempre. El dolor desgarrará los corazones.

 

Queremos buenas novelas.

 

Queremos libros que no eludan nada de lo trágico de la condición humana ni de las maravillas cotidianas; libros que nos devuelvan aire a los pulmones.

 

La buena novela, Laurence Cossé.

 

Feliz Día del Libro.

01
Mar
13

Mircea Cărtărescu visita Madrid

Como ya nos adelantaran los amigos de Impedimenta en la reunión a la que asistí hace poco, Mircea Cărtărescu visitaba Madrid, para lo cual habían organizado dos días de actos en los que podíamos disfrutar de la presencia del autor rumano.

Si el miércoles la cita era en la librería La Central, como comentan por aquí, ayer jueves la cita se trasladó a la Librería Rafael Alberti, un lugar muy propicio para este tipo de eventos. Con mi agenda marcada en día y hora para asistir a la cita, llegué a la librería justo en el momento en el que escaseaban las sillas, tal era la expectación del evento.

La sala de la Librería Rafael Alberti, abarrotada

La sala de la Librería Rafael Alberti, abarrotada

El inicio de la velada corrió a cargo de Enrique Redel, editor de Impedimenta. Me he dado cuenta de que siempre que puede recalca que Cărtărescu es uno de los mejores autores que ha publicado, lo cual, teniendo en cuenta el nivel de la editorial, ya hace una idea de la fijación de Enrique por él. Si además tenemos en cuenta que lo comparó con grandes de la literatura como Borges o Cortázar, está claro que la publicación de la obra de Cărtărescu en la editorial no es casual.  Enrique confesó que publicará todo lo que pueda de él (¡hurra!).

Intervino posteriormente Ignacio Vidal-Folch, que describió de la forma más concisa y exacta posible Lulu: turbadora. Plagada de referencias literarias, su intervención me hizo apuntar autores como Whitman o Conrad, además de destacar y analizar los puntos comunes de la obra del autor: esos mundos oníricos, las múltiples referencias al subsuelo o a la decadencia por medio de edificios abandonados.

Llegó el momento de escuchar al autor y lo pudimos hacer gracias a Marian Ochoa de Eribe , traductora de su obra. Así pudimos conocer algo de su vida, como su pasado como poeta:

Durante diez años sólo vivía por la poesía, pero a los 25 años cambié a la prosa. Sentía que había cosas que no podía decir con poesia, que se quedaba corta, como una chaqueta que queda estrecha.

Y de repente escribió Nostalgia (recientemente publicado, donde se incluyen relatos como El ruletista). Del tirón. Esto comentó sobre la obra:

Lo escribí en el orden en que aparece en la edición, para impresionar a unos amigos. Fue posteriormente cuando me di cuenta de que existía un patrón común, de que (esas historias cortas) formaban parte de un todo. Eso sí, reconozco que REM es cinco veces mejor que el resto de las historias.

Sobre su modo de escribir, destaco algo que nos impresionó a los más de 50 asistentes:

Escribo a mano y no borro nunca. No lo podría hacer de otra manera. No tacho. Todo es improvisado, sin estructura o plan. Simplemente leo las dos páginas que he escrito anteriormente y continúo. Si no me gusta lo que he escrito lo tiro.

Cărtărescu demostró ser un autor cercano, poético y complejo, con un pasado que refleja, coscientemente o no en muchas de sus novelas. Todo un placer escucharle escoger las palabras, utilizar metáforas en cualquiera de sus frases y conocer un poco más el pasado y presente que está experimentando en Rumanía.

Desde aquí, gracias a la Editorial Impedimenta por organizar esta tarde tan interesante, y a los amigos de Ábrete sésamo por la fotografía.

A vosotros no os voy a repetir que leáis alguna de sus obras. Esta vez no.

Pasad un buen fin de semana.

Namaste.




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