Archive for the 'Literatura' Category

19
Jun
19

Y ellos, ¿qué opinan? (XXXIII): Nell Leyshon

NellNell Leyshon (Glastonbury): dramaturga y novelista. Ha recibido diversos galardones por sus obras teatrales y además ha sido la primera mujer que ha escrito una obra para el Shakespeare´s Globe Theatre. Autora de Del color de la leche,  por la que consiguió el premio del Libro del Año 2014 que otorga el Gremio de Libreros de Madrid. En Sexto Piso han editado también  El show de Gary  (2016)  y El bosque (2019).

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Un libro de Emiliano Monge, del que soy muy fan y también Los muchachos de zinc: Voces soviéticas de la guerra de Afganistán, Svetlana Aleksiévich

Emiliano Monge es un autor mexicano del que no tengo referencias. Entre sus obras, Arrastrar esa sombra (Sexto Piso, 2008) y No contar todo (Random House, 2018)
De Aleksiévich sólo he leído Voces de Chernóbil, muy recomendable (los que hayáis visto la serie de HBO reconoceréis muchas de las experiencias). El libro sobre Afganistán lo publica Debate

2.- Un libro que nos recomiendas.

 The birthday boys, Beryl Bainbridge

Publicada en 1991, narra la historia del Capitán Scott en su viaje a la Antártida en 1910, aportando la perspectiva de cinco de los tripulantes. No lo conocía y ahora NECESITO leerlo. No he sido capaz de encontrar la edición en español, si alguien la conoce que me avise.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Carson McCullers.

Vaya, y ahora como quien no sabe la cosa viene a mi memoria que dejé a medias La balada del café triste y debería ponerme con ella…

Y vosotros, ¿habéis leído algún libro de Carson McCullers? ¿Alguien por aquí que haya leído The birthday boys? ¿Conocíais a Emiliano Monge?

Namaste.

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10
Jun
19

El bosque, Nell Leyshon

Acudí a El bosque con los deberes hechos tras haber leído tanto El color de la leche, magnífica obra de la autora, como El show de Gary.

El envío de Sexto Piso coincidió en el tiempo con el encuentro que tuvo lugar en la librería Jarcha, momento en el que pudimos conocer parte del proceso de escritura, comprender un poco más a la autora y su forma de ver la vida y la literatura, además de poner en común lo que nos había parecido la lectura de esta novela.

El-bosque

Leyshon escribe en esta ocasión una historia ambientada en la Segunda Guerra Mundial, aunque en ningún momento mencione el año, el país o quién es quién en la historia. Inferimos que es Polonia y que los batallones que campan a sus anchas por la ciudad forman parte del ejército nazi. En lugar de centrarse en lo grande, la británica presta atención a las pequeñas escenografías de la historia: el ambiente doméstico, las casas, con especial importancia en la luz de las ventanas, así como los elementos comunes, por ejemplo: cucharas, telas o ropajes. La visión del todo a través de lo pequeño.

Esto mismo lo vemos ver en el índice que aparece antes de empezar a leer la historia: un palíndromo que nos deja claro las tres partes bien diferenciadas de El bosque, una peculiar estructura que juega con los opuestos y con los pequeños utensilios a los que me refería más arriba. Me sorprendió encontrarme esta guía en la primera página, un peculiar modo de dejar claro que en esta historia está todo pensado, y que enmarca además temporalmente la novela.

Así, en la primera parte conoceremos los personajes principales, y podremos ver quién es quién en esta historia: la abuela, generosa médico que ayuda a todo aquél que se cruce en su camino, el padre, miembro de la resistencia polaca y la madre, figura clave para entender la historia. No me olvido a Pawel: la voz infantil que parece uno de los rasgos característicos en la prosa de Leyshon, fundamental para ver la historia con sus inocentes ojos como contraposición de los adultos.

La segunda parte es la que justifica el título del libro, divide la historia en dos y fundamenta lo que nos vamos a encontrar más tarde. Un cambio de tono y temática aparente o más bien la historia más cruda y esquelética: los temas que busca la autora sin adornos.

Al igual que en sus otras dos novelas anteriores la voz infantil es esencial para comprender la historia: en este caso Pawel es uno de los protagonistas principales a lo largo de toda la novela. En el inicio como niño, más tarde como adulto, Pawel pone el contrapunto a Zofia, la paciente madre que tiene que abandonar su carrera musical para afrontar la cruda realidad.

Mi relación con esta historia ha sido desigual: comencé pensando que la novela no era nueva para mí, que había leído lo mismo muchas veces, tantas como ocasiones en las que me he acercado a historias ambientadas en este periodo histórico, como en Tú no eres como otras madres de Angelika Schrobsdorff. En la segunda parte empecé a ver destellos puntuales de algo que sí me convencía, fragmentos interesantes que me hacían tener esperanza, aunque también me aburrí igual que lo hacían los protagonistas.

Sin embargo en la última parte de la historia pude conectar más con los personajes, o al menos me pareció que todo lo anterior (ahora sí) tenía un sentido: la relación materno-filial, la nostalgia y la tristeza, la importancia de la naturaleza, la visión de la maternidad y el sentimiento de familia.

Siguen los dos aquí. Sus corazones todavía laten y sus pulmones todavía bombean. Qué frágil es la vida. Qué curiosa es la vida. Ellos dos, surgidos de las cenizas de todo eso, todo eso. Han atravesado el gran siglo XX, escondidos en el bosque para sobrevivirlo, y aquí están ahora, en el siglo XXI.

Página 325

Leyshon utiliza el estilo que ya conocemos, el de evocar sensaciones y sentimientos, el de añadir silencios para que sea el lector quien rellene la información, el de las descripciones más allá de la abundancia de diálogos.

La sensación de leer algo que ya uno conoce y que de repente veamos que todos esos detalles que parecían nimios tienen un sentido, que los detalles tienen importancia y que esos ojos de niño que miran a su alrededor nos va a devolver la vista unos cuantos años después. La delicadeza con la que Leyshon compone la historia y cómo raciona la información para darle la vuelta a una historia es un recurso no sólo inteligente, sino totalmente premeditado y medido.

En definitiva: El bosque va de menos a más.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La estructura de la historia.
  • Los temas que va incluyendo la autora.
Contras
  • El inicio puede parecer que ya hemos leído esto mismo antes.

Namaste.

05
Jun
19

IMM (61)

Otro año, otro mes. Os traigo las últimas incorporaciones a mis estantes tras la visita a dos lugares apetitosos.

En primer lugar, los que compré en la librería Jarcha (junto con una excepción):

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  • El año del pensamiento mágico, Joan Didion (Mondadori). Llevaba un tiempo con este libro entre los eternos pendientes, pero no había manera de encontrarlo por ningún lado. Al final me ha salvado la reedición, ilustrada por Paula Bonet  que se ha publicado en mayo.
  • Del color de la leche, Nell Leyshon (Sexto Piso). Los que lleváis tiempo por aquí quizá recordéis la reseña que le dediqué a esta historia, así que probablemente os sorprenderéis de encontrarlo aquí. Lo cierto es que el libro en cuestión me lo prestó Pedro y decidí, en un encuentro con la autora que necesitaba eterno en mi biblioteca.
  • Noches blancas, Dostoievski. Del ruso he leído sus libros largos: Crimen y castigo, Los hermanos Karamazov, El idiota y El jugador, pero esta en concreto me la habían recomendado y la edición de Nórdica me pareció una buena opción para venirse conmigo a casa.
  • El ángel del olvido, Maja Haderlop (Periférica). No tenía referencias de este libro, pero cuando uno va a una (buena) librería hay que dejarse recomendar, y eso es lo que hice yo. Después lo he visto entre las listas de lo mejor publicado esta primavera así que tengo muchas ganas de leerlo.
  • El bosque, Nell Leyshon. Envío de Sexto Piso. El último libro de la británica que ya he leído y que pudimos comentar con la autora. A ver si me pongo las pilas y os dejo la reseña.
  • Cárdeno adorno, Katharina Winkler (Periférica). Exactamente igual que con el libro de Haderlop. Sin referencias, pero me fío de la recomendación.

En la Feria del Libro de Madrid he comprado los siguientes (de momento, que nunca se sabe si voy a volver otro día…):

IMM-60

  • Ilíada y Odisea, Homero. En su día comencé a leer la Ilíada en una edición que no recuerdo, un libro que misteriosamente ha desaparecido de mis estantes. Cualquiera de las dos son lecturas obligatorias y yo voy muy atrás así que vamos a ver si voy resolviendo cuentas pendientes. La edición también de Austral.
  • En la colonia penitenciaria, Kafka. (Acantilado) Kafka. ¡Kafka! ¿En serio tengo que añadir algo más?
  • Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan. (Compactos Anagrama). Llevaba buscándolo bastante tiempo pero no lo encontraba en ningún lado, así que esperé a que empezara la feria para acercarme a comprarlo. Tengo muchas ganas de leerlo.
  • El manuscrito perdido de Zaragoza, Jan Potocki. No pensaba comprarlo peeero cuando me acerqué a la casa de Acantilado y lo vi me vino a la memoria que lo había anotado en mi libreta tras leer El arte de la fuga de Sergio Pitol. Pinta muy bien.
  • Guerra y paz, Tolstoi. Tenía ganas de hacerme con una edición interesante con la que animarme a leer este tochazo. Regresar a Tolstoi tras leer en la era preblog Anna Karennina me parece obligatorio y la edición de Austral una buena idea.
  • La poeta y el asesino, Simon Worrall. Una de las novedades de Impedimenta, me atrajo por lo poco que leí en la sinopsis, y de ahí pasó a mi lista de pendientes.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Por cuál creéis que debería empezar?

Felices lecturas.

Namaste.

30
May
19

Léxico familiar, Natalia Ginzburg

Tras leer Las pequeñas virtudes, tenía una idea bastante clara de lo que me esperaba al volver a leer a Natalia Ginzburg, y debía ser este título, que coincide siendo el más mencionado por los lectores.

Lexico-familiarSin embargo esa idea que tenía en mente distaba bastante de lo que finalmente me acabé encontrando. (Por supuesto, culpa mía por no leer la sinopsis). Mientras que Las pequeñas virtudes es un libro de reflexión y opinión cercano al ensayo, en Léxico familiar nos encontramos con un libro autobiográfico que incluye un recorrido por las historias que le ocurrieron a su familia, así que como podréis imaginar, el tono, la temática y el estilo del libro los hace muy diferentes.

La historia de una familia italiana bien conectada con artistas, políticos, intelectuales y personajes de todo tiempo en la mitad del siglo XX. Como podéis imaginar la llegada del fascismo supondrá un cambio en sus rutinas, pero además abrirá paso a una guerra que les tocará emigrar, sufrir y por la que muchos de ellos pasarán por la cárcel como parte de la resistencia intelectual italiana. Sus cambios, sus relaciones y los omnipresentes padres que se mantienen testigos de la vida de sus hijos son

Lo cierto es que lo que narra y cómo lo narra me ha recordado a la tetralogía de Elena Ferrante, Dos amigas. No sé si esto es más bien por el carácter italiano (dado que la acción de la historia de Ferrante ocurre en un momento temporal posterior), o ha sido simplemente que mi cabeza ha asociado dos historias diferentes de las que he sacado un hilo o un tono similar.

Quizá por eso me he llevado una decepción, porque esperaba la mirada analítica de una Ginzburg que disecciona la realidad me parece interesante y atrayente, que une diversos temas pero me he acabo encontrando una biografía familiar muy novelesca.

Creo que lo habría disfrutado más si me hubiera acercado a él sabiendo qué me podía encontrar (lo sé, el fallo es mío por no leer la sinopsis), y así habría escogido mejor el momento de la lectura… me quedo con una sensación agridulce.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La interesante vida de la familia Ginzburg.
Contras
  • Esperaba otro tipo de historia, me ha interesado menos que Las pequeñas virtudes.

Namaste.

 

23
May
19

10 años por aquí

10 años.

Lo pienso y me da un poco de vértigo. ¿Ya han pasado diez años de aquél día en el que tuve la idea feliz de empezar con un blog? ¿De aquélla tarde en la que me decidí a darle al publicar una entrada poco menos que vergonzosa?

El año pasado recordaba todas aquéllas cosas que han cambiado todo este tiempo. Sin embargo hay muchas cosas que se mantienen o que van a más, y es que se hayan pasado rápido estos 10 años o no, esta década (¡madre mía), sigo aquí.

Sigo sonriendo cuando alguien me dice que ha leído un libro porque yo se lo recomendé, cuando alguien comenta que le ha gustado la reseña que he publicado, cuando lee ese libro porque se fía de mí. Soy feliz cuando me regalan un libro, aunque sea porque me he pasado de lista y se trate de un tochazo de 1200 páginas que me borre la cara de sobrada que tenía, pongamos en mitad de una rotonda de un polígono. Me encanta abrir el buzón y encontrarme un libro. Disfruto cada vez más en presentaciones, coloquios, charlas y en mi querida Feria del Libro de Madrid. No puedo evitar curiosear los estantes ajenos, mirar de reojo los títulos de los estantes, hacer zoom en la foto que alguien publica en Instagram para ver qué libros hay. Me he acostumbrado a acercarme a cualquier librería  que me queda cerca para ver qué hay de nuevo. Acostumbro a incluir una visita a las librerías de los lugares a los que viajo, son mis particulares recuerdos del viaje. Disfruto pensando con antelación en el libro que voy a leer después, el proceso de revisar los que tengo pendientes en busca de la temática o el autor perfecto para empezar cuando haya terminado el que tengo a medias.

Aunque el mayor placer, el que disfruto más, es despertarme y saber que tengo el día por delante para leer, que puedo despertar a Pelusa y acercarme con ella a desayunar con mi libro, o si ya no es hora del desayuno, a leer tranquilamente en un parque. El placer de decirte a ti mismo “hasta que acabe el capítulo y me voy”, “hasta y media que tengo que hacer cosas”, y saltártelo y seguir leyendo.

Me sigue gustando leer, cada vez más. Me sigue gustando escribir. Escribir me obliga a ver las cosas desde otra perspectiva, a analizar y repasar lo que he leído, a tomar notas y apuntar fragmentos, a intentar expresarme lo mejor que sé cuando publico. Me gusta como el primer día pensar qué voy a contaros cuando publique la reseña, pensar qué contenido os puede gustar en el blog. Me sigue gustando darle al botón de publicar, leer vuestros comentarios y anotar nuevos títulos que me recomendáis.

No me olvido de daros las gracias, a vosotros, lectores, por seguir ahí, por leerme, por animarme a seguir en determinados momentos en los que he pensado que el blog había llegado a su fin. A todos vosotros simplemente GRACIAS.

Han pasado 10 años, ¿me acompañáis alguno más?

Namaste.

16
May
19

Terapia, David Lodge

Me recomendaron este título hace mucho tiempo, lo anoté en mi libreta y lo compré un tiempo después pero aunque lleva mucho en mis estantes no me animé a leerlo hasta hace poco.

Terapia.jpgEl protagonista de Terapia es un exitoso guionista de televisión con una apacible vida, está felizmente casado y tiene una amante platónica. Su rutina sigue un curso armónico hasta que empieza a sufrir unos inexplicables dolores de rodilla que le acaban haciendo ver la vida de una forma muy diversa a cuestionarse su situación.

Por un lado, y como ya adelanta el título, Lawrence comienza a asistir a una variedad estrambótica de terapias, en busca de sentirse mejor consigo mismo pero también, en medio de su crisis de mediana edad se embarcará en un viaje tanto terrenal como espiritual que le acabará trayendo a España en búsqueda de respuestas.

Yo me había llevado Posesión, de A. S. Byatt (…). Podías adivinar qué clase de gente eran los otros huéspedes que se alojaban en el hotel por lo que leían: Danielle Steel y Jeffrey Archer, y la prensa sensacionalista británica, que había llegado a media mañana.

Página 205

Terapia es un libro humorístico, que enfoca las situaciones del protagonista desde un punto cómico y absurdo. Aunque obviamente tiene sus puntos, el humor es algo tan subjetivo que según el lector algo puede ser muy entretenido y gracioso y para otro un sinfín de intento fallido de chistes simples y burdos que lo más que no consiguen su cometido.

La sensación perenne que he tenido es que no ha envejecido bien, por ejemplo, se detiene mucho en explicar qué es el camino de Santiago. Obviamente para un londinense que lo leyera en 1995 sería un tema muy desconocido, extraño y nuevo pero 20 años después para una española suena un poco ridículo.

Además, parte de la historia se me ha hecho lenta y pesada, e inevitablemente mi visión de la novela era cada vez más negativa, más crítica hasta llegar a la conclusión de que no me estaba interesando nada.

Lodge es uno de los autores que siempre veía en los estantes pero que no sabía clasificar, con el que me quería estrenar (aunque si os soy sincera a veces he llegado a pensar de que me estaba confundiendo con Julian Barnes: ¿por que ambos son británicos? Quién sabe). Pero en fin, después de leer Terapia no creo que me vaya a acercar a ninguno de sus libros.

Quizá la duda sea si determinados libros tienen fecha de caducidad y si los efectos que provocan son más fuertes en el momento de publicación. En mi opinión, sí. Algunos libros, y quizá ocurra más con los de humor, tienen una vida más corta que los libros que tratan otros temas.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Algunos puntos del humor sátiro y absurdo.
Contras
  • Ha envejecido mal (¿soy yo o los libros de humor envejecen antes?)

Namaste.

 

13
May
19

La edad del desconsuelo, Jane Smiley

Quise leer este libro desde que llegué por casualidad a toparme con este fragmento en las redes sociales:

Tengo treinta y cinco años y creo que he alcanzado la edad del desconsuelo. Otros llegan antes. Casi nadie llega mucho después. No creo que sea por los años en sí, ni por la desintegración del cuerpo. La mayoría de nuestros cuerpos están mejor cuidados y más atractivos que nunca. Es por lo que sabemos, ahora que – a nuestro pesar- hemos dejado de pensar en ello. No es sólo que sepamos que el amor se acaba, que nos roban a los hijos, que nuestros padres mueren sintiendo que sus vidas no han valido la pena. No es sólo eso, a estas alturas tenemos muchos amigos y conocidos que han muerto; todos en cualquier caso, tendremos que enfrentarnos a ello, antes o después. Es más bien que las barreras entre nuestras propias circunstancias y las del resto del mundo se han derrumbado a pesar de todo, a pesar de toda la educación recibida. (…) Tengo entendido que después se llega a la edad de la esperanza o, al menos, de la resignación. Pero sospecho que para eso tiene que pasar bastante tiempo.

Páginas 44-45

La-edad-del-desconsueloTratar de describir La edad del desconsuelo es una tarea complicada. Sabemos de lo que trata, sí, todo eso lo podemos leer en la sinopsis, conocemos la parte objetiva: que el peso de la trama lo llevan los adultos de una familia de cinco, dentistas, que tienen una vida feliz y estable. Sin embargo un día en un trayecto habitual en coche se escucha la siguiente frase:

– Nunca más volveré a ser feliz

Página 25

Pronunciada por Dana, la esposa, consigue que Dave se replantee su matrimonio, si acaso va a perderlo, y comienza a acosarle el convencimiento de que su relación está llegando al final.

Y a partir de este momento vamos descubriendo lo que hay debajo, la subjetividad de las emociones que consigue trasladar al lector, la sensación perenne de que poco importa lo que pase realmente (¿se ha enamorado Dana de otro?) sino esa sensación que sobrevuela de vacío y vértigo que precede a la edad del desconsuelo.

Smiley despliega y reflexiona para que pensemos qué nos hace ser quién somos, para reflexionar de los actos, sensaciones y situaciones que han conseguido que fuéramos la persona que hoy somos y no otra.

Para ello la autora construye dos personajes potentes, bien formados e imprevisibles pero absolutamente creíbles y cercanos, y lo que más me ha sorprendido, la historia tiene una cadencia, un ritmo que pareciera desacompasado pero que consigue el efecto de inestabilidad que sienten ellos, y además potencia un ritmo diferente al que estamos acostumbrados en este tipo de novelas.

La edad del desconsuelo evita prestar atención a la evolución del matrimonio, o al drama de la situación, para centrarse en la oquedad que se forma tras el inicio del huracán, deteniéndose, analizándola y señalándola. Es un libro corto, que deja al lector mirando la pared fijamente, releyendo determinadas frases, y pensando cómo se pudo crear la grieta entre los dos personajes principales. Por si fuera poco consigue condensarlo todo en poco más de cien páginas.

Son pocas las historias que uno termine y tenga ganas de volver a empezar, si eso define a un buen libro, entonces este claramente lo es.

Gracias a los amigos de Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La cadencia que al principio parece extraña y a contrapié pero después resulta un recurso perfecto.
  • Sensación etérea pero a la vez cercana en toda su lectura.
Contras
  • La tipografía de la efe provoca que cuando va seguida de i la vocal no lleve punto y eso es algo que me estúpidamente me disturba.

Namaste.

 




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