Archive for the 'Mitford' Category

23
Sep
15

A la caza del amor, Nancy Mitford

No es la primera vez que leo un libro de Nancy Mitford, el primero fue Trifulca a la vista (¡hace ya cuatro años! ¡Pero cómo pasa el tiempo, si pensaba que fue el año pasado!), además de haber leído Nobles y rebeldes, de Jessica, la hermana menor.

Ya entonces sabía que volvería a leer a Nancy, y en mi última visita a la biblioteca busqué qué tenían de ella y me llevé este a casa. ¿No os sucede que os apetece cambiar de temática de libro y buscáis algo muy concreto de una época o un tono? Pues eso mismo iba buscando yo.

No me equivocaba, porque tanto el tono como el tipo de argumento tienen una relación con la vida de Nancy, además de tener ese toque sátiro y humorístico que tanto le caracteriza.

En este caso, la protagonista es una prima de la narradora, una joven con muchas ansias de enamorarse, sea de quien sea. A lo largo de la historia acompañamos a Linda a través de las ilusiones, esperanzas y aventuras que conllevan sus relaciones amorosas con hombres de todo tipo.

A-la-caza-del-amorEl inicio comienza con la relación de la infancia de las primas, además de ponernos en antecedentes con sus familiares más directos, tíos, padres y demás. Se me ha hecho algo pesado por el exceso de información… pero no por el que nos da Nancy, sino por el que recibí de Jessica, en Nobles y rebeldes, dado que muchos detalles autobiográficos son incluidos en esta novela (los juegos inventados por las hermanas, algunas relaciones entre la familia…). La sensación que yo tenía es que YA había leído lo que me estaba contando. Sin embargo, pasado el bache, Nancy comienza a introducir la sátira y el humor, y consigue retratar la sociedad de la época que tan bien conocía.

Personajes ridiculizados por medio de la reducción al absurdo, provincianismo o histrionismo, hipocondríacos que miran con recelo a cualquiera que no sea como ellos…. son algunos de los aspectos que nos encontramos.

– Los gabachos -decía- son un poquito mejores que los bárbaros teutones o que los macarronis, pero esos países son lugares horripilantes y los extranjeros son todos unos demonios.

(Página 156)

Fanny es nuestra narradora, los ojos que reflejan lo que ven en casa y también quien nos cuenta las luchas de Linda por encontrar marido, cómo es capaz de cualquier cosa para irse con un aventurero siempre y cuando cumpla con su concepto del amor idílico. Así, poco a poco, la historia coge ritmo y continua haciéndonos sonreír con sus ocurrencias.

Los problemas económicos se acumulaban; a pesar de que Christian nunca parecía gastar dinero, tenía una forma muy desconcertante de repartirlo. Tenía pocas diversiones, pero muy caras, siendo una de sus favoritas llamar a los líderes nazis de Berlín y a otros políticos europeos para mantener con ellos largas charlas cargadas de provocación que costaban varias libras por minuto. “No pueden resistirse a una llamada de Londres”, decía siempre, y tampoco podían resistirla ellos, por desgracia. Al final, para alivio de Linda, les cortaron el teléfono porque no podían pagar la factura.

Así que a pesar de el inicio, A la caza del amor me ha parecido una novela entretenida, muy british y con un humor muy socarrón, absurdo y caricaturesco. Una opción perfecta para un fin se semana en casa, cuando nos apetece una historia ligera pero muy entretenida.

TÍO MATTHEW: ¿Instruirse? A mí me inculcaron que una persona instruida no llama “notepaper” al papel de cartas, y sin embargo, me encuentro a la pobre Fanny pidiéndole “notepaper” a Sadie. ¿Qué instrucción es esa? Fanny llama a los espejos “mirrors” en vez de “looking glass”, llama “mantelpiece” y no “mantelshelf”, a la repisa de la chimenea; el bolso ya no es “purse”, sino que ahora es “hand-bag”, y el “scent” se ha convertido en “perfume”, se pone azúcar en el café, lleva una borla en el paraguas y estoy seguro de que si algún día logra cazar marido, llamará a los padres de éste papá y mamá. ¿Acaso la maravillosa educación que está recibiendo compensará a ese pobre infeliz por tener que soportar esa sarta de majaderías? ¡Imagínate tener una esposa que dice “notepaper”! ¡Qué desagradable!

TÍA EMILY: A muchísimos hombres les parecería más desagradable tener una esposa que nunca hubiese oído hablar de Jorge III. (De todos modos, Fanny, querida, se dice “writing-paper”; no mencionemos más el “notepaper”, por favor).

(Página 40)

A mí es que me encantan las Mitford, para qué os voy a engañar.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La dosis de sátira y humor británico que destila. ¡Tengo montones de fragmentos anotados!

  • La crítica velada a la sociedad, a unos y a otros, que consigue.

Contras

  • Inicio repetitivo que se me ha hecho pesado (si no habéis leído Nobles y rebeldes, no os pasará)

Namaste.

09
Oct
14

Nobles y rebeldes, Jessica Mitford

Tras el fiasco con Olvidado Rey Gudú, del que os conté en mi última entrada, necesitaba un revulsivo. Mirando en mi estantería la respuesta fue clara: Nobles y rebeldes, de Jessica Mitford. Una apuesta segura. Un ejemplar que había comprado en la Feria del Libro del Madrid y que esperaba su turno para sacarme del atolladero.

Y es que desde que leí Trifulca a la vista, de Nancy Mitford, quedé fascinada por la familia Mitford. Por lo exageradamente absurdo de que lo que nos contaban los biógrafos pudiera ser cierto. De cómo aquélla frase hecha de que la realidad supera la ficción se quedaba corta.

Nobles-y-rebeldes-sellos¿Cómo una hija de miembro de la Cámara de los Lores podía convertirse en fiel seguidora de Hitler? ¿Cómo otra de ellas acabó en la Guerra Civil española? ¿Qué tipo de relación podía mantener esa familia, mientras la hermana mayor se dedicaba a novelar todas estas situaciones absurdas? Fascinante.

Así las cosas, empecé la lectura con ganas de dejarme atrapar, y vaya si lo conseguí. Desde la primera línea Jessica nos incluye como testigos de su realidad familiar, de los problemas y las diversiones, de todo lo que les acontece a esta particular familia inglesa.

En una ocasión en la que un empleado del censo le preguntó a Debo (Deborah, la hermana pequeña, y recientemente fallecida) de cuántos miembros se componía la familia, ella contestó con malos modos: “Tres gigantes, tres enanas y un bruto”. Los gigantes eran Nancy, Diana y Unity, todas excepcionalmente altas; las enanas, Pam, Debo y yo; y el bruto, el pobre Tudemio (Tom, el único varón).

Recapitulemos: Nancy, la mayor de todas, novelista y satírica con su familia, de amigos variopintos a tenor de la opinión de la familia; Pamela, amante del campo y de los caballos; Thomas, el hermano que se hablaba con todos; Diana, un bellezón casada con un heredero de la familia Guinness; Unity, amiga y enemiga de Jessica y Deborah, la menor.

Y es que la autora nos narra cada una de las fases que un niño siente en la infancia, como por ejemplo, los juegos que inventaba con Unity, con la que estaba más unida, su relación con los hermanos mayores o los comentarios de sus padres.

Mi edad era demasiado cercana a las de Gorgo (apelativo de Unity) y Debo para que pudiera surgir una amistad cómoda entre nosotras: en la lucha feroz y competitiva por hacernos mayores, nos interponíamos horriblemente en el camino de las demás.

(…)

Pero Diana contaba con las cualidades necesarias para ser mi hermana favorita.

Cada uno de los acontecimientos familiares son analizados por la niña despierta que es Jessica, si bien muchos de los datos se suprimen con objeto de continuar con sus recuerdos, algo que es de agradecer: la autora se queda en alguna de las cosas que le ocurrieron, que vio y que sucedieron en su familia, por tanto es absolutamente subjetiva. De este modo, en ocasiones nos cuenta las consecuencias de los actos de sus hermanas pero sin especificar cuáles fueron las causas, algo que hace más creíble la narración de una niña que no tiene por qué enterarse de todo.

Además, los años que se mencionan son puramente orientativos, para no perdernos, pero no figura cada uno de los detalles (por ejemplo, no se detiene en la publicación de cada una de las novelas de Nancy), todo ello lleno, de un lado, de la inocencia de la niñez, que reproduce lo que le comentaban, y por otro de sarcasmo y sátira propio de la rebelde Decca.

Uno de los momentos importantes es el viaje de Unity a Alemania, de lo cual nos cuenta lo siguiente:

Corría el año del ascenso al poder de Hitler. La intención de Gorgo, según anunció, era irse a Alemania, aprender alemán y conocer al Führer. La oposición de mis padres fue mucho más débil de lo que habría cabido esperar. Quizá mi madre no fuera capaz de contemplar con mucha ilusión la perspectiva de otra temporada social londinense de diademas falsas y ratas amaestradas correteando por salones de baile. Permitieron a Gorgo que se fuera.

Al cabo de seis meses, cuando volvió a casa para una breve visita, había logrado ya sus dos objetivos: hablaba un alemán bastante fluido y había conocido no sólo a Hitler sino también a Himmler, Goering, Goebbles y otros líderes nazis.

Su llegada a la adolescencia permite diferenciar las dos partes en el libro: es en este punto cuando la familia se disgrega. Mientras que algunas de sus hermanas se han casado y viven independientemente, otras pasan largas temporadas fuera de la casa familiar. Poco después Jessica conoce a Esmond Romilly, su primo y amor platónico. A partir de este punto la narración cambia de manera importante, centrándose en la realidad que le espera con su marido: desde el modo con el que conseguir dinero hasta los viajes en busca de un pasaporte para España.

Es precisamente esta parte más real, adulta y por tanto, menos mágica. Las noticias que le llegan de su familia son fraccionadas y espaciadas y el centro de su existencia es su vida con Romilly. Sin duda esta parte es más lenta y pierde el empaque de la primera mitad, pero como siempre es necesaria para entender la vida de Jessica y de su familia, su adhesión al comunismo y su nueva vida.

En definitiva, es un delicioso relato de la extraordinaria vida de una de las hermanas Mitford, de su relación con su familia y que no ha hecho más que incrementar mi fascinación por la familia. Así que, si no se me cruza una novela de Nancy por el camino, el siguiente libro de mi lista es Las hermanas Mitford, la biografía de Annick Le Floc´hmoan (Editorial Circe) que me hace ojitos y que me promete sacarme del apuro en el caso de que me vuelva la apatía lectora.

Siempre reconforta saber que en nuestras estanterías disponemos de tablas de salvación de todo tipo. Aunque, paradójicamente algunas de esas tablas nos salven de otros libros desacertados.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo fascinante que es que todo sea real y no una invención. Si lo hubiera visto antes en una película no lo habría creído.
  • La portada. Perfecta fotografía de Decca que recoge todo lo que la niña es y cómo pensará de adulta.
Contras
  • La segunda mitad del relato pierde empaque. Es lógico, pero me gustó mucho más la primera parte.

Namaste.

13
Dic
11

Trifulca a la vista, Nancy Mitford.

Esta novela me atrapó la historia asociada al propio libro, esto es, por conocer parte de la biografía de Nancy Mitford: hija de un aristócrata, hermana de una nazi, de una comunista y de una fascista, y que, por presiones familiares se vio obligada a impedir la reedición de esta novela.

"Trifulca a la vista", uno de los últimos Asteroides.

"Trifulca a la vista", uno de los últimos Asteroides.

 

¿Por qué? Os preguntaréis. ¿Qué motivos vieron sus familiares para forzarla a tomar una decisión así? La respuesta es obvia: la sátira.

 

Ambientada en la década de los treinta en Inglaterra, parte de la base de que el protagonista, Noel Foster, trata de buscar una rica heredera con la que casarse. Para tal menester se traslada a un pequeño pueblo alejado de la capital. Será allí donde, junto con Jasper Aspect, el caradura de su amigo, entable relación con un variado elenco de personajes que varían desde las frívolos interesados, los moralistas exacerbados o los utópicos idealistas.

La novela consigue dar lo mejor de sí en las primeras páginas, aportando diálogos absurdos, disparatados enredos y ocurrentes juegos de palabras. Me convenció tanto que en determinados pasajes me recordó a Óscar Wilde. Como muestra, el siguiente fragmento:

 

  • ¿Es ario tu marido?
  • En realidad, no sé muy bien qué es un ario.
  • Bueno, es bastante fácil. Un no ario es el eslabón perdido entre hombre y bestia; la prueba de ello es que ningún animal, excepto el ganso del Báltico, tiene los ojos azules.
  • ¿Y los gatos siameses? -intervino Jasper.
  • Es verdad. Pero los gatos siameses poseen, en grado sumo, la virtud nórdica de la fidelidad.
  • Pues resulta que no -replicó Poppy-. El verano pasado tuvimos uno, y traía una pareja distinta cada noche. (…)
  • Ya lo sé, quizá no son fieles a los gatos no arios, ¿por qué deberían serlo? Pero adoran a sus dueños nórdicos, y hasta van a dar largos paseos con ellos.
  • ¿Así que su definición de un no ario es alguien dispuesto a dar paseos con otros arios? (…) No pasa nada, créeme cuando digo que Anthony es de la clase más baja y que de ganso del Báltico no tiene nada.
 (Gracias a @castillodnaipes por recordarme que hacía mucho que no incluía una cita)

 

Sin embargo, desde la mitad del libro la novela pierde parte de esa sátira y el lector va espaciando las sonrisas que asoman a su cara a medida que va pasando las páginas. La trama pasa a ser diametralmente opuesta: un retrato de época, un espejo del modo de vida de la gente en los años 30.

 

La verdad es que esperaba más risa. La sensación es que la novela pierde fuelle… Y aunque hay personajes bien trazados y una trama meridiana parece como si más adelante la autora perdiera el interés de contarnos más.

 

En resumen, una novela entretenida pero que no pasa de ahí. De las más flojas de Libros del Asteroide que he leído. En cualquier caso, el estilo de la autora me ha gustado. En ocasiones satírica, en otras elegante y siempre con dobles intenciones.

 

Leyendo (posteriormente, como siempre) el prólogo he llegado a enterarme que originalmente había algún episodio más, así que quizá sea éste el motivo por el cual la novela parece que tiene dos partes tan diferenciadas. Muchas gracias, Libros del Asteroide, por mandármela a casa.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • El abanico de Lady Windermere, Óscar Wilde.

  • La piedra lunar, Wilkie Collins (por el fiel retrato de la época)

Pros

  • Ingeniosa y sátirica.

  • Preciosa la portada.

Contras

  • Pierde fuelle y la sátira se acaba hacia la mitad del libro.

  • Ahora estoy esperando a encontrar un libro con la historia de las hermanas Mitford. ¿Alguien conoce alguno?

 

Namaste.




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