Archive for the 'Modiano' Category

22
Sep
14

Dora Bruder, Patrick Modiano

Desde que leí En el café de la juventud perdida alguien (siento no recordar quién fue) recomendó este título de Modiano.

Sin más, y anotado en mi cuaderno, un día decidí comprarlo. La verdad es que pensándolo no me echó para atrás el precio, quizá algo elevado para una novelita de apenas 125 páginas que comienza como sigue:

Hace ocho años, en un viejo ejemplar del Paris-Soir, con fecha del 31 de diciembre de 1941, me llamó la atención una sección “De ayer a hoy”, en la página tres. Leí:

PARÍS
Se busca a una joven, Dora Bruder, de 15 años, 1,55 m, rostro ovalado, ojos gris-marrón, abrigo sport gris, pullover burdeos, falda y sombrero azul marino, zapatos sport marrón. Ponerse en contacto con el señor y la señora Bruder, bulevar Ornano, 41, París.

Dora_bruder_sello1941. París ocupada. Dora desaparece del mapa tras escaparse de su colegio de monjas. Nueve meses más tarde, la muchacha aparece en la lista de deportados a Auschwitz.

Aunque con este planteamiento podría parecer otra novela del Holocausto, Dora Bruder es más bien el estudio de una desaparición, puesto que el propio Modiano acude a los documentos oficiales con objeto de seguir la pista a la muchacha, teorizando sobre su paradero y sobre sus sensaciones.

Lleva tiempo conseguir que salga a la luz lo que ha sido borrado. Quedan pistas en los registros pero se ignora dónde están escondidos y qué guardianes los vigilan y si querrán enseñárnoslos.

Pero el francés no se queda ahí, dado que paralelamente recuerda los lugares donde estuvo su padre, rememora los barrios de París y reflexiona sobre los sentimientos y sensaciones de todos los protagonistas.

Recuerdo que la primera vez que lo vi experimenté el vacío que se siente ante lo que ha sido destruido, arrasado. No sabía aún de la existencia de Dora Bruder. Tal vez -estoy seguro- ella se había paseado por allí, en esa zona que me hace rememorar citas de amor secretas, grises felicidades perdidas. Aún flotaban en el lugar recuerdos campestres.

Es precisamente este aspecto el que hace interesante la historia: esa capacidad humana de teorizar, de hacer hipótesis, de rememorar qué pudo pensar Dora, adónde iría o los miedos que tendría. Los paralelismos con la vida de su padre, dónde podría haber coincidido con ella, qué estaba haciendo esos días, y al mismo tiempo esa conexión entre Modiano, buscador incansable, y la desaparecida, a través de los documentos fríos de la Policía o de la nota dejada por sus padres en un periódico. Autor y narrador se confunden, jugando al despiste, consiguiendo que el lector se sienta aún más atrapado y haga suya esa búsqueda, asuma las teorías como propias y refleje en el presente una situación pasada: el ayer a través de los ojos del presente. El ayer interpretado libremente por el hoy.

Al mismo tiempo, y como en todas las novelas de Modiano, se aprecia la melancolía del entorno, las situaciones trágicas y solitarias de los personajes y el sentimiento vagabundo del narrador. Podría parecer que tratándose de un tema como el Holocausto lo tiene más fácil. Sin embargo, el narrador no entra en consideraciones ni valoraciones. Lo trágico no está en el fin, sino en el camino, en esa desaparición de la muchacha, en la soledad de la adolescente que sale de un colegio para enfrentarse al cruel mundo que espera.

Una historia concentrada y profunda en apenas 125 páginas. En palabras de Adolfo García Ortega, el prologista, la mejor novela de Modiano.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor, la forma que tiene de envolver al lector.
  • Pasado y presente se mezclan. Lo trágico y melancólico.
Contras
  • El precio. Por mucho Seix Barral que sea 18 euros me parece demasiado.

Namaste.

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04
Dic
11

El horizonte, Patrick Modiano.

Hay novelas que recuerdan a un río, es decir, se caracterizan por tener una trama que fluye y que es el verdadero motor de la historia, además de tener unos personajes que van y vienen. Si tuviera que seguir con un símil de este estilo, diría que la novela de Modiano es un muelle: por las frecuentes repeticiones de ideas o situaciones, por las vueltas a atrás y los flashbacks.

Portada de "El horizonte", de Modiano.

Portada de “El horizonte”, de Modiano.

Como en un muelle hay huecos y vacíos que el lector rellena a su gusto y conveniencia. Y eso está permitido porque existen unos pocos personajes de los que sabemos tan sólo una parte.

Esos dos personajes son Jean Bosmans y Margaret Le Coz, que coinciden en un incidente por obra del destino. Ambos se encuentran solos en una ciudad desconocida, esclavos del pasado del que huyen pero del que tratan olvidar. Desde el punto de unión entre ellos, se crea un lazo invisible que les mantiene juntos. 30 años después Bosmans tratará de recordar lo ocurrido, usando para ello fragmentos del pasado que su memoria ha moldeado.

Pero además, esta novela tiene otro punto clave: el ambiente en el que se desarrolla la trama. Se trata de un mundo melancólico, que parece propenso a la lluvia, a lo musical y bohemio. Esto es lo que le caracteriza no sólo a esta obra en particular, sino en general al estilo del autor. Lo poco que nos cuenta de los protagonistas (apenas anécdotas de su pasado y pinceladas de su presente) pero que a pesar de la escasez de la información, el lector tiene la “sensación” de saber cómo es y de entender las situaciones que vive.

Esa sensación nos acompaña desde el inicio de la historia. Aunque no nos pongamos en el lugar de los protagonistas entendemos que hagan lo que hacen, admitimos que no les conocemos demasiado pero aún así seguimos con ellos, acompañándolos por la trama que se nos va mostrando. Asumimos lo que hacen como si se trataran de buenos amigos: no juzgamos sus actos, sino que seguimos a su lado a lo largo de su aventura.

Modiano es, pues, un autor distinto. Porque es mucho más fácil ser un torrente de palabras en el que se describe todo lo describible y se dé una gran importancia a la trama que contar lo justo y dejar los espacios necesarios para que el lector cierre por un momento el libro y se empape del ambiente parisino mientras reflexiona sobre lo que acaba de leer. Es ese ambiente el que subyaga, el que surge de cada palabra del autor, de cada símil.

El francés es un genio de la economicidad. Un maestro de los trazos. Y con esta sutileza y estos trazos, esta es una obra perfecta para estos días de frío y lluvia, para saborear sentado en un cómodo sofá.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El ambiente que crea el autor.
  • El vaivén de la historia.
Contras
  • La melancolía que irradia.

 

No quiero despedirme sin comentaros que la reseña que le dedicó Karo la podéis encontrar aquí.

 

Namaste.

01
Dic
10

En el café de la juventud perdida, Patrick Modiano

 

En el café de la juventud perdida es una pequeña novela ambientada en el París de los años 60.

 

Portada del libro de Modiano (Ed. Anagrama)

En el café de la juventud perdida, Patrick Modiano

El lugar: un café en el que se reúnen un grupo de bohemios: estudiantes, escritores y artistas de distinto pelaje. De ellos destaca una mujer, que está presente pero de la que se sabe poco.

 

Modiano nos presenta una novela muy bien ambientada, donde la melancolía es la protagonista. En un entorno gris, se plantea el misterio de esa extraña mujer, que está pero que apenas se relaciona con las demás personas del café.

 

Para desarrollar la novela, el autor crea una historia a cuatro voces, donde cada uno nos cuenta qué sabe de la mujer. Ya en el final será ella la que nos desvelará algo sobre sí misma.

 

La sensación que me queda es agridulce. Por un lado me ha gustado: Modiano consigue engatusar al lector, llevarle por donde él quiere, que le interese la historia y que quiera saber más. Por otro, parece que al final no nos encamina del todo bien, como si no supiera rematar el relato, como si perdiera algo indispensable por el camino.

 

No sé si me habéis entendido, porque la verdad es que me resulta difícil explicar lo que me ha aportado esta novela.

 

Así que para ejemplificar mi reseña, os dejo un par de fragmentos:

 

– Uno intenta crearse vínculos, ya me entiende…

Sí, claro que lo entendía. En esa vida que, a veces, nos parece como una gran solar sin postes indicadores, en medio de todas las líneas de fuga y de los horizontes perdidos, nos gustaría dar con puntos de referencia, hacer algo así como un catastro para no tener ya esa impresión de navegar a la aventura. Y entonces creamos vínculos, intentamos que sean más estables los encuentros azarosos.

 

No hay mejor sistema para que se desvanezcan los fantasmas que mirarles a los ojos.

 

En cualquier caso, es tan diferente a otras, te embriaga tanto del París de la época, que merece la pena leerla y además aporta la curiosidad necesaria como para saber que en el futuro leeré algo más de este autor.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • La casa gris, Josefina Aldecoa.
Pros
  • El estilo del autor, la forma que tiene de envolver al lector.
Contras
  • Llega un momento en el que la historia pierde fuerza.

 

Namaste.






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