Archive for the 'Economía' Category

17
Jun
10

Antecedentes del taylorismo.

Cambio de tercio hablando del taylorismo. Empecemos por el principio, por la situación en la que se encontraba el mundo antes del cambio económico radical de Taylor y Ford.

En el siglo XIX los patrones se hallaban en la continua búsqueda de obreros hábiles y disciplinados. La realidad era que el obrero de oficio, conocedor de los secretos del gremio, además de ser ineludibles para la manufactura. Es decir, los patronos se encontraban ante la situación de que había pocos obreros cualificados, por los que se veían obligados a desplazarse a los lugares en los que se encontraba la mano de obra. Lo cierto es que al guardarse los conocimientos del oficio en el patrimonio familiar, la transmisión se realizaba vía descendencia. Ésto proporcionaba a dichos trabajadores un monopolio, por el que podían exigir al patrón más paga, y al ser un escaso número de trabajadores, los patrones poco podían hacer si querían sustituirlos por otros.

De esta forma, a finales del siglo XIX el trabajo se concebía como el obstáculo fundamental para el desarrollo del capital: había pocos trabajadores, no sustituibles que además se organizaban en instituciones que garantizaban algún tipo de cualidad (como la AFL, American Federation of Labor, en Estados Unidos).

Por ejemplo, para la producción de cigarrillos se exigía un sello, sin el cual se considera a los que no disponían de tal certificado como “positivamente peligrosos” o bien “cigarrillos de la muerte”.

La AFL podía llegar incluso a la coacción mediante la violencia para imponer sus medidas, como ilustra el siguiente ejemplo: en Chicago había un sindicato de carreteros de carbón y también una asociación de comerciantes de dicho producto. Para no acabar en una guerra que abaratara los precios del producto, terminaron por firmar un convenio secreto que estipulaba que la asociación se comprometía a no emplear otros carreteros que los sindicados. De esa forma llegaron a un monopolio. Los comerciantes independientes no encontraron carreteros independientes, y si existía alguno, los sindicados “por amor al respeto y a la disciplina”, le rompían brazos y piernas.

De esta forma, el empresario de la época buscaba alguna técnica que le permitiera pagar menos a los trabajadores y por tanto, ahorrar en costes.

  • La máquina. A través de la unión del capital y la ciencia, se trata de reducir los costes de fabricación. Asimismo, se busca el fin de aumentar el ritmo de trabajo y de luchar contra la organización obrera. En resumen, la máquina posee diversas virtudes, como son hacer el trabajo más productivo y su conversión en un instrumento de regularización y de sometimiento de los trabajadores.En este contexto, la insubordinación y la indisciplina del obrero siguen siendo el gran problema al que se enfrentan los empresarios.
  • Preferencia por los niños. De un lado, se trata de un obrero más barato (ya que los niños cobraban tres o cuatro veces menos que un adulto), y más aptos para determinados trabajos (por su “finura de dedos”, “la pequeñez de su estatura”). Sin embargo, los verdaderos motivos eran otros: se trataba de una fuerza de trabajo dócil, que garantizaba la continuación de la fuerza de trabajo, ya que de un lado, no se les llamará a filas, y por otro, en los casos de niños huérfanos se encontraban ya acostumbrados a la disciplina (hospicios, orfanatos…) y lo que es más importante, los niños garantizan una gran capacidad de aprendizaje. La Ley de 1841, que limitó el número de horas productivas y que hace obligatoria la asistencia del niño a la escuela cambiará tal situación.

Niños trabajando en una mina

  • El sistema de destajo. Se trata de un tanto alzado en el que el destajista es un subcontratista de mano de obra que con las materias primas y la maquinaria, hace ejecutar los trabajos a él confiados, ya sea en el taller o en la obra del patrón o en su propio domicilio, con la ayuda de obreros pagados por él por día y por pieza sin intervención del patrón.Con este sistema, los patrones ceden funciones a un tercero, que se encargará de la contratación, el pago, la organización del trabajo y de la vigilancia. De esta forma, los empresarios consiguen “utilizar el oficio contra sí mismo”, ya que al emplear a un hombre de oficio para vigilar y controlar el trabajo de los demás, el resto de los obreros no pueden relajarse en su tarea (algo que sí que podían hacer cuando el patrón no vigilaba o lo hacía de manera intermitente).

Sin embargo, la ley de 1848 lo prohíbe, al menos teóricamente. Posteriormente, cuando el desarrollo de las escalas y de los mercados permitan la gran industria, este sistema se verá notablemente deteriorado por ser ineficaz ante el cambio de circunstancias.

Próximamente, más.

Namaste.

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23
Jun
09

El Dilema del Prisionero, William Poundstone

Hoy, buscando un libro de estadística inferencial en la biblioteca de Económicas, me he topado con un libro. Desde su estantería me ha gritado hasta que ha conseguido lo que quería: llamar mi atención. El título del libro es El dilema del prisionero, de William Poundstone.

Portada del libro

Portada del libro

Desde que estudié teoría de juegos allá por primero de carrera, siempre me interesó este tema. Sin embargo, por falta de tiempo nunca pude profundizar.

Para los que no sepáis de lo que estoy hablando, os hago un breve resumen. El dilema del prisionero es un conflicto de intereses: el ejemplo que se utiliza es el de dos personas a las que acusan de un delito. La policía los interroga separadamente puesto que carece de pruebas suficientes como para condenar a uno. Así, ofrece negociar a los prisioneros, y lo hará tratando de que uno inculpe al otro, ofreciéndole al que traicione al compañero menos años en la cárcel.

Quizá así leído parezca muy farragoso. Lo sintetizaré con un cuadro:

Preso B traiciona Preso B leal
Preso A traiciona Condena A y B a 6 años A libre, B a 10 años
Preso A es leal A a 10 años, B libre Condena A y B a 6 meses

Desde el punto de vista de lo óptimo para ambos presos, lo que les conviene es colaborar (negar el delito y ser leales). Sin embargo, debido a la búsqueda egoísta del propio beneficio y al desconocimiento de la respuesta del otro preso, la situación más segura es traicionar. En el caso de que ambos traicionen, el resultado es peor que si ambos hubieran sido leales. Este resultado es el punto de equilibrio de Nash (marcado en amarillo).

Quizá recordéis a John Nash por su biopic Una mente maravillosa, que protagonizaba Russell Crowe. Fue, además Premio Nobel de Economía en 1994.

¿Interesante? A mí me parece que mucho.

¡Por fin estoy de vacaciones! Espero que esto suponga más actualizaciones… y lo mejor, ¡mucho más tiempo para leer! 🙂

Namaste.




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