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11
Dic
17

El corazón de los hombres, Nickolas Butler

Tras la aclamada Canciones de amor a quemarropa, regresar a Butler tiene algo de necesidad, de querer conocer qué historia nos trae en esta ocasión. Desde que Libros del Asteroide anunció que publicaría El corazón de los hombres, marqué en mi libreta la fecha para hacerme con él. Finalmente y por sorpresa este libro acabó en mi buzón (¡muchas gracias, chicos!). Una alegría más, encontrarse con el libro que uno quiere leer en el momento en el que desea empezarlo.

El-corazón-de-los-hombresTengo que admitir que cuando te sorprende un libro, cuando te gusta mucho, volver al autor a leer el segundo que publica suele ser, en ocasiones, decepcionante, como me ocurrió con Nell Leyshon con Del color de la leche y más tarde El show de Gary. Así que mi prejuicio me decía, no sé por qué, que no iba a estar a la altura, porque Canciones de amor a quemarropa me pareció una novela redonda.

En El corazón de los hombres, Butler vuelve a incluir como tema principal la amistad. Sin embargo, en este caso, se trata de la amistad intergeneracional, de modo que en cada relación amistosa hay un salto de varios años, al contrario que con Canciones de amor a quemarropa, donde eran un grupo de amigos coetáneos. Para conseguir que esto sea creíble, para situar la acción y poder conseguir esa relación especial, Butler tenía que huir de entornos como el colegio o la universidad, y para ello escoge el mundo scout, como paradigma de convivencia con personas de distinta edad. Aquí vemos a Jonathan y a Nelson, jóvenes que disfrutan o sufren en un campamento. El primero, líder del grupo, el segundo, apestado social. Su relación sentará los cimientos de algo más fuerte que una amistad.

Amante como es de los saltos temporales, en esta ocasión el autor los utiliza como nexo de unión para continuar la historia. Así, tras el encuentro en 1962 de Jonathan y Nelson, un Jonathan adulto envía en 1996 a su hijo al campamento de su infancia. Es este niño quien entablará una relación especial con el propio Nelson, ahora coordinador del campamento. Si en la primera amistad había un salto de unos pocos años, en este caso, se trata de una brecha más grande. La relación se mantiene al constatar, no sólo que se trata del hijo de su amigo, sino por reconocer en él aspectos que tenía él mismos cuando era niño.

Y para cerrar el círculo, llega la tercera generación, la de los que ven los campamentos como algo absurdo, la que considera que un curso de orientación no sirve de nada desde que tenemos GPS en el móvil. Año 2019. Thomas, nieto de Jonathan. En este caso, no llega solo, sino con Rachel, su madre, que acude como acompañante para apoyar a la organización del campamento.

En las tres relaciones, como habréis podido imaginar, se producen situaciones que las ponen a prueba, que les hacen reflexionar, y en la tercera y última, el momento de reflexión sobre el paso del tiempo, los cambios en las personas, la esencia de cada uno, echar la vista atrás y analizar los aspectos comunes de una familia, rememorar las cosas pasadas y los sentimientos perdidos.

Sin embargo, también dispone de puntos débiles, al menos para mí. El primero, es el arma de doble filo del mundo scout. Para un europeo no familiarizado con el tema, el mundo scout comprende una serie de clichés, arquetipos y en general, actividades extrañas empañadas de un americanismo que puede repeler. Supongo que para el lector estadounidense puede conectar con la nostalgia de recordar la propia experiencia, pero eso para muchos lectores no ocurrirá. Por otro lado, para mí, el personaje de Rachel es muy pobre. Me parece una acumulación de arquetipos típicamente femeninos, con frases absurdas y simples y un proceso mental que aunque intenta mostrarnos que es serio, me parece una caricatura de una mujer cualquiera. Este personaje es el que más me ha sacado de la historia porque no me lo he creído en ningún momento, y por cada actuación racional y lógica daba paso a una serie de pensamientos o sensaciones forzadas y exageradas que me parecen, desdibujan la realidad de este personaje.

Admito desde este momento que me gustó más Canciones de amor a quemarropa, porque se trata de una novela más redonda, que tiene más aristas y juega con la distinta visión de los personajes. Esta es mucho más lineal, con lo que pierde el encanto de la retroalimentación, de la información coral y de los recuerdos comunes. Eso sí, es digna sucesora de aquélla, invita a leer, a arrebujarse con una manta y empezarla un día de lluvia y viento, disfrutar de sus páginas sin mirar el reloj, mientras bebemos algún líquido calentito y no salir de casa hasta llegar al final. Así que ya sabéis, si habéis terminado vuestras lecturas este puente, podéis haceros con un ejemplar de esta historia o incluirlo en vuestras listas navideñas. Si además, no sabéis con qué libro acertar, esta es una buena opción.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La variedad de temas que van acompañando a las relaciones entre los personajes.
  • El uso de los saltos temporales para contarnos muchas más cosas.
Contras
  • El mundo scout.
  • El personaje de Rachel.

Namaste.

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13
Nov
17

Tú no eres como las otras madres, Angelika Schrobsdorff

Aunque no lo he previsto ni organizado, en las últimas semanas he leído muchas autoras. Una de ellas ha sido Angelika Schrobsdorff, autora de Tú no eres como las otras madres, una historia que acaparó la atención de lectores y crítica el año pasado. Mi ritmo lector no me da como para adelantar lecturas así que esta tuvo que esperar hasta ahora.

Tú-no-eres-como-las-otras-madresPor si no conocéis este libro o si no tenéis referencias, os diré que se trata de una historia basada en la vida de la madre de la protagonista. Esto es, tiene un contenido en teoría real, con anécdotas y situaciones que han vivido ambas. La madre de Angela es criada en una familia judía marcada por la muerte de su hermano. Adelantada a su tiempo, Else trata de huir del ambiente opresivo de su hogar casándose con un artista gentil, para abandonarse después al mundo de las fiestas y el desenfreno. Posteriormente, acabará teniendo tres hijos de tres hombres diferentes, tanto en su carácter, como en su procedencia y forma de vivir.

Así, recorremos la vida de esta peculiar madre en un momento agitado y convulso en Europa. La fractura de la sociedad alemana tras la llegada de Hitler al poder y la consiguiente guerra hará que la joven se mude hasta Bulgaria, donde vivirá con sus dos hijas pequeñas durante una temporada.

Al principio estaba aturdida, incapaz de concebir un pensamiento claro, de llegar a un sentimiento unívoco. Parecía un pájaro que, habiendo escapado por los pelos de las fauces del gato, se queda inmóvil y paralizado por el sobresalto en vez de servirse de sus alas. Sentía el dolor como un sordo rumor y sabía que en el instante en que despertara del pasmo la agitaría la furia de los tormentos. Deseaba no despertar ya nunca, no tener que pensar nunca en lo que su marido y sus amigas le habían hecho, no verse enfrentada nunca a las consecuencias que de ahí se derivaban.

Páginas 85-86

Cuando un libro es tan aclamado como éste, cuando se han escuchado tantas críticas y comentarios positivos, es inevitable esperar algo más que cuando uno no tiene referencias. En mi caso, la expectativa era muy alta, se trataba poco menos que el libro del año 2015. Lo habéis imaginado: a partir de aquí vienen las pegas. A veces dudo si soy demasiado pejiguera, si saco punta a todo o si soy más exigente. Dicho lo cual, no me han acabado de convencer determinadas cosas. La primera, el cambio de narrador de primera a tercera persona, que genera párrafos y situaciones extrañas, como en el siguiente fragmento:

– Pero a ti también te quiero -dije, un poco turbada porque nunca se lo había dicho y porque me pareció zalamero.

– Eso espero, hija -dijo él-, sí, eso espero… -y, tras un rato-: Espero que me sigas queriendo venga lo que venga.

Se trasladaron a un sórdido piso de planta baja de la ulitsa Musala, una calle diminuta con cuatro casas avejentadas.

Bettina lo inspeccionó con la mirada y se encogió de hombros. Angelika frunció el ceño y preguntó cuánto tiempo tendrían que vivir en aquel sitio.

Página 363

No sé qué se le ha podido pasar por la cabeza a la autora para considerar que una era buena idea utilizar la tercera persona en una historia autobiográfica. No lo entiendo. Si a alguien se le ocurre algún argumento que me lo explique.

Los flashback o las referencias hay que hacerlas y hacerlas bien. Esto es, si comienzo con “eso lo aprendí después cuando estuve viviendo en XXX”, no me puedo pasar todo el rato mencionándolo. Cansa y no aporta nada. Entre otras cosas, genera una reiteración con el efecto de conseguir que el lector se encuentre atascado. La sensación se acrecienta si tenemos en cuenta de que se trata de un libro de más de 500 páginas. Al menos yo he tenido la sensación de no avanzar en determinadas partes.

Un punto negativo bastante importante, al menos para mí, es el excesivo celo en un estilo demasiado barroco, demasiado trabajado, con abundancia de adjetivos y ornamentación. Juzgad por vosotros mismos:

Sería más fácil para mí y más eficaz para la historia si pudiera afirmar que Else presintió la catástrofe y se dejó caer a la vida antes de que ésta la dejara caer a ella; que en cierto modo vivió su canto de cisne. Pero no fue así, o en cualquier caso no al principio, en el año 1932; tal vez sí más tarde, cuando pese a sus desesperados intentos de mantenerse en su ceguera y de engañarse hasta la inconsciencia tuvo esporádicos momentos de clarividencia ineludible que, como dolores fantasma, seguían prolongando su efecto durante las dilatadas fases de obnubilación.

Página 207

Sé que soy la excepción dentro de comentarios muy elogiosos entre los que se incluyen la definición de obra maestra (Andrés Trapiello, en este artículo) o que destacan el ambiente que recrea la autora (Devoradora de Libros, aquí). En mi caso, no es para tanto. Sí, considero que es una historia que está bien, que narra una vida atípica e interesante en un momento muy complicado de la historia europea, pero teniendo en cuenta el bombo y platillo que se le dio, esperaba un libro mucho más redondo. Sin embargo, me he encontrado una historia que como entretenimiento está bien, pero a la que, desde mi punto de vista, no se le puede exigir más. Tú no eres como las otras madres es el típico libro que rescataría de entre los libros top ventas, pero que jamás incluiría como indispensable.

En este caso, como en otras ocasiones, las altas expectativas lo traicionan. Y qué queréis que os diga, para conocer de verdad la historia y el día a día de la Europa del Siglo XX, ya tengo a Lanny Budd.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La historia fascinante de la madre de Schrobsdorff.
Contras
  • El cambio entre narrador en primera y tercera persona.
  • Excesiva demostración estilística.
  • Las altas expectativas arruinan un libro entretenido.

Namaste.

 

23
Oct
17

Moravia, Marcelo Luján

Para muchos de vosotros no es nuevo que he pasado un periodo de crisis lectora, donde no me apetecía leer demasiado y los libros empezados se mantenían parados sine die. La sensación del paso de las semanas sin leer más que un par de páginas es extraña para quien está acostumbrado a leer diariamente, pero ante la desidia propia lo mejor es respirar y escoger libros más livianos que nos ayuden a continuar nuestro camino lector.

Este que os traigo hoy es uno de los libros que me ayudaron a superar dicha crisis. Lo escogí precisamente por el número de páginas, menos de 200. Lo leí más lentamente de lo acostumbrado pero mucho más deprisa de como estaba leyendo por entonces.

Moravia.jpgLa elección fue todo un acierto. Y ahora os contaré por qué.

En mi libreta figuraba desde hace mucho tiempo, y recomendado por varios lectores, Subsuelo, del mismo autor. Pero cuando me ofrecieron leer este libro decidí que sería un buen momento de acercarme a Luján, de conocer un poco su modo de escribir, antes de leer otras historias.

Moravia es la historia de un bandoneonista que regresa a su pueblo natal después de mucho tiempo viviendo de la música alejado de su tierra. No acude solo, le acompañan su esposa y su pequeña hija.

El regreso a la tierra, al pasado y a lo que se dejó atrás es uno de los puntos clave de la historia, sobre todo en la primera mitad, donde el protagonista recuerda y teoriza, pero además recorremos le sucedió después, cómo llegó a la fama y el éxito profesionales, o a la felicidad plena cuando se casó con la hija de un afamado violinista.

El viaje aparentemente feliz lleva aparejado algo que desconcierta, una mezcla de incertidumbre por lo que se va a encontrar, una pizca de reconocimiento por la sociedad opresiva que vivió allí, o la duda sobre cómo va a ser la relación con sus familiares ante un grupo de personas con las que perdió el contacto hace demasiados años.

Mientras que todo lo anterior lo encontramos en la primera parte, en la segunda Juan Kosic llega a su destino. Dejamos los recuerdos y pasamos a las acciones. Moravia se trasforma y nos desvela su verdadera realidad. No entraré en qué sucede, porque contar de más implicaría restarle atractivos a la historia.

Entre ambas hay un abismo: mientras que en la primera parte apreciamos una abundante inclusión de descripciones y saltos temporales, además de algunos diálogos entre la pareja, la segunda se centra en su llegada al pueblo y el resto de acontecimientos que se derivan de ello. Pasado y presente. La idea de algo frente a lo que acaba siendo.

Cabe destacar cómo, en una novela que no llega a las doscientas páginas, el autor sabe jugar con su estilo para provocar las reacciones que busca. Cómo mide la estructura y la información, y el modo de ir creando los personajes y el entorno para llevarnos al punto que él quiere.

Luján actúa de un modo inteligente, no aportando más de lo que le conviene, sorprendiendo cuando toca, jugando con los tempos y los capítulos.

Personalmente, he vivido una lectura muy diferente en cada parte. Quizá es algo que se vea agravado porque no leí la novela del tirón, por lo que quizá aprecie una fractura entre ambas mitades que quizá no sea tanta.

En cuanto al final, pues qué queréis que os diga. Que cuando le dejas la boca abierta al lector algo has hecho bien.

Viene apurada la desdicha y sin que nadie la llame: viene con su mala espina y nunca es tiempo de esquivarla. Nunca.

Página 164

Desde aquí, gracias a los amigos de Salto de Página por enviármela. Y gracias a quienes pusisteis a Luján (Atram, Jesús) en mi punto de mira.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Conseguir una novela así en tan pocas páginas.
  • La fuerza del texto, la sensación de ser categórico.
  • La cita final de Albert Camus.

Contras

  • El final nos deja con ganas de más.

Namaste.

17
Oct
17

El cuento de la criada, Margaret Atwood

En ocasiones hay libros que pasan desapercibidos durante un tiempo hasta que algo les devuelve al punto de mira. Para El cuento de la criada fue el estreno de su versión televisiva por parte de HBO. La red se llenó de comentarios elogiosos de la serie y a raíz de esto, la novela que se publicó en 1985 comenzó a ganar protagonismo.

Durante la Feria del Libro de Madrid no dejaba de ver este título en todas las casetas, en muchos blogs, en páginas y en la lista de ventas. Sin embargo, no me acababa de decidir: ¿ver directamente la serie? ¿O mejor leer el libro? Aunque tradicionalmente soy de las que prefieren leer el libro para después ver su versión, lo cierto es que la lista de pendientes me hace relegar determinados títulos a sus versiones, antes que incluirlos en mi lista de futuribles.

El cuento de la criada se enmarca en lo que se enmarca en la categoría de las novelas distópicas: aquellas cuyo punto de partida es una sociedad indeseable, generalmente con un pasado común con el nuestro, como si por algún motivo (guerras, purgas, invasiones…) de repente la sociedad se trasformara.

Ya el primer párrafo de la novela nos sitúa en ello:

Dormíamos en lo que, en otros tiempos, había sido el gimnasio. El suelo, de madera barnizada, tenía pintadas líneas y círculos correspondientes a diferentes deportes. Los aros de baloncesto todavía existían, pero las redes habían desaparecido. La sala estaba rodeada por una galería destinada al público, y me pareció percibir, como en un vago espejismo residual, el olor acre del sudor mezclado con ese toque dulce de la goma de mascar y el perfume de las chicas que se encontraban entre el público, vestidas con faldas de fieltro -así las había visto yo en las fotos-, más tarde con minifaldas, luego con pantalones, finalmente con un solo pendiente y peinadas con crestas de rayas verdes. Allí se habían celebrado bailes; persistía la música, un palimpsesto de sonidos que nadie escuchaba, un estilo tras otros, un fondo de batería, un gemino melancólico, guirnaldas de flores hechas con papel de seda, demonios de cartón, una bola giratoria de espejos que salpicaba a los bailarines con copos de luz.

Página 23

Nuestra protagonista es Defred, un peón en un nuevo mundo, quien con sus ojos nos cuenta su nueva realidad: las rutinas y las personas que tiene a su alrededor: el Comandante y las Marthas, las Esposas y su posición en la casa.

El-cuento-de-la-criadaUno de los puntos fuertes de la historia es mantener la información parcialmente omitida. Al menos en mi caso, desde el primer momento quería conocer qué había pasado para llegar a esa situación, por qué motivo el mundo había cambiado radicalmente, teniendo en cuenta que los recuerdos de Defred se parecen mucho a la vida de finales del siglo XX. Así, lo que propone Atwood es un avance a ciegas donde nos aporta información de la situación actual y de sus rutinas para, después, obtener detalles de la vida pasada de la protagonista. Compartimos su vida para comprender un poco más qué tipo de papel le ha tocado vivir.

Como siempre, no me voy a detener en los detalles concretos de la historia, porque nunca me ha gustado contar de más, y porque en este caso en concreto cualquier información adicional juega en contra de la propia novela, que inteligentemente juega con el intercambio de información.

Lo que sí os puedo decir es que durante las primeras páginas, más o menos la mitad, lo que personalmente quería era leer más y más hasta llegar a comprender cada motivo de la situación y cada detalle. Es paradójico que exista una relación proporcional con el estilo descriptivo y lento de la autora y las ganas de leer. Sin embargo, durante la segunda mitad, a pesar de que la historia gana en dinamismo y hay más acción, aunque se desarrolle la trama me pareció menos interesante y avancé más lentamente, quién sabe por qué.

El estilo de Atwood es pausado y reposado, muy comedido. Se llena de florituras cuando toca, escasean los diálogos al principio y abundan a la mitad… En resumen: la sensación es que todo está pensado y medido, que hay un trabajo grande de escritura y revisión, donde nada es casual, donde la estructura, el avance de la trama y los personajes van apareciendo en el momento determinado, como una buena melodía: en su compás, ni antes ni después.

La novela plantea muchos temas, es una de esas historias con las que surgen debates y posiciones diversas, que anima a comentar y reflexionar. Para mí, refleja algo que se ha demostrado en la historia en múltiples ocasiones: que despojar a un ser humano de su capacidad de decisión, de su libertad y de sus derechos para enmarcarlo en una categoría, es el modo más fácil de controlar una sociedad, de imponer un modo de vivir, pensar y de actuar. Da igual lo que pienses o las preferencias que tengas porque eso entra dentro de una esfera de la que no puedes disponer: no solo es que no puedas hacer lo que quieras (por ejemplo, en esta novela, elegir marido o procrear) sino que ni siquiera debes pensar algo distinto de lo que te dicen los que están al mando. Tu modo de vida dependerá de qué seas: el resto, sobra.

La posición de la mujer en la sociedad juega también un papel clave en la historia, siendo considerada El cuento de la criada como una novela feminista. Soy poco de categorías, la verdad. Lo cierto es que El cuento de la criada es una novela interesante, una buena historia y sobre todo, para mí, el gran (¡por fin!) descubrimiento de mi eterna pendiente Atwood. Una de esas historias que párrafo a párrafo encierran muchas cosas: perfecta para un club de lectura, o simplemente para disfrutar de un libro inteligente, que ya es decir.

Para terminar, dos apuntes: mi agradecimiento a Salamandra por el envío, y el enlace a la reseña de Atram que os cuenta muchas más cosas del libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de Atwood, metódico y calculado.
  • El binomio pasado-presente y cómo se juega con la falta de información, que anima a leer más.

Contras

  • La marcada diferencia entre primera y segunda parte.
  • Acercarse a leerlo con demasiada información juega en contra de la propia historia.

Namaste.

23
Ago
17

IMM (51)

Os enseño las últimas incorporaciones a mis estanterías tras los envíos editoriales de estas semanas veraniegas:

IMM-51

  • Kanada, Juan Gómez Bárcena. Un novelón que os recomiendo encarecidamente. Es desgarrador, tiene mucha fuerza y te deja con ganas de releerlo. Os dejo por aquí la reseña de Cristina Monteoliva, con la que coincido en su valoración.
  • La uruguaya, Pedro Mairal. La pequeña historia de un hombre que cruza la frontera para cobrar una cantidad y que nos cuenta un poco de su vida y de la crisis de los 40 que atraviesa. La reseña, aquí.
  • Moravia, Marcelo Luján. A Luján lo tenía apuntado con Subsuelo, no con ésta. Los responsables fueron, por orden cronólogico, Atram de Leer sin prisa y Jesús de Generación Reader. Así que cuando me ofrecieron la posibilidad de leer esta historia no dudé en quitarme la curiosidad aunque no la tuviera anotada en mi libreta. Estoy deseando contaros qué me ha parecido.
  • El meteorólogo, Olivier Rolin. Desde que Libros del Asteroide anunció que publicaría este libro tenía curiosidad por leerlo, por conocer la vida de un meteorólogo estudioso del tiempo soviético.
  • El cuento de la criada, Margaret Atwood. La novela de la que todo el mundo está hablando desde que HBO lanzara su versión televisiva. Una de esas historias que empiezas y acabas de corrido.

Gracias a las editoriales Sexto Piso, Libros del Asteroide, Salto de Página y Salamandra.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos títulos? ¿Qué os parecieron?

Namaste.

11
Ago
17

Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera Infante

Anoté este título hace tanto tiempo que me da vergüenza reconocer cuánto. Después lo compré. Lo dejé en el estante y hace unos tres o cuatros intenté leerlo. Llegué a leer unas cien páginas, hasta que me estanqué y decidí devolverlo a su sitio.

Coincidiendo este año con la conmemoración de los 50 años de su publicación, lo incluí en mi propósito de lecturas.

Hasta aquí lo fácil. El resto no lo es tanto.

La trama, si es que se puede considerar como tal, trata de la vida de La Habana: la que conforman los distintos personajes que coinciden en sus noches y en sus garitos, los que tienen relaciones entre sí por negocios, por música, por ocio o por amor. El hilo es más complicado de seguir, más bien recuerda a uno de esos poliedros en los que mirabas por un ojo y veías un conjunto de luces, colores y destellos, donde detrás había una imagen, un conjunto multicolor de luces, líneas y movimientos circulares, todo ello en un ojo que parecía torpe y lento a la hora de captar los matices.

¡Los matices, digo! El ojo de esta lectora se ha sentido prácticamente ciego ante la propuesta caleidoscópica del autor, ante los colores, los brillos y los personajes, todo adornado con saltos circunstanciales, adjetivos sin límites y muchos otros recursos estilísticos; en definitiva, un derroche de estilo que deja a cualquiera picueto.

– ¿Qué te parece Bach a sesenta? -me dice.

– ¿Cómo?- le digo.

– Bach, Juan Sebastián, el barroco marido fornicante de la reveladora Ana Magdalena, el padre contrapuntísticoo de su armonioso hijo Carl Friedrich Emmanuel, el ciego de Bonn, el sordo de Lepanto, el manco maravilloso, el autor de ese manual de todo preso espiritual, El Arte de la Fuga -me dice-. ¿Qué diría el viejo Bacho si supiera que su música viaja por el Malecón de La Habana, en el trópico, a sesenta y cinco kilómetros por hora? ¿El tempo a que viaja sonando el bajo continuo? ¿O el espacio, la distancia hasta donde llegaron sus ondas sonoras organizadas?

– No sé. No había pensado- y de veras que nunca lo pensé, ni antes ni ahora.

– Yo sí-me dice-. He pensado que esa música, que ese sutil concierto grueso- y deja un espacio vacío de sus frases dramáticas pedantes para que lo llene la música- fue creado para oírse en Weimar, en el siglo XVIII, en un palacio alemán, en la sala de música, barroca, a la luz de candelabros, en una quietud no sólo física sino también histórica: una música para la eternidad, es decir, para la corte ducal.

Página 320

La demostración de estilo de Cabrera Infante es una de esas que te sobrecogen por lo absolutamente sobrenatural del uso de cada una de las palabras, líneas, espacios y recovecos de la página. Como si el cubano hubiera apostado a revolver las entrañas del lector con cada uno de los aspectos que le ofrecían la página en blanco. Y cuando digo cada uno, es cada uno. Tomemos, por ejemplo, la página 65, que tras varios párrafos conteniendo el aliento, llegamos a ésto:

Tres-tristes-tigres

Lo que queda claro es que está todo inventado: si te sorprende la edición de La casa de hojas y las originales ideas de Danielewski, con Tres tristes tigres te das cuenta de que Cabrera Infante ya había hecho eso mismo cincuenta años antes.

Y el dueño se achicó, si es que podía hacerlo todavía y

fue el hombre increíblemente encogido, pulgarcito

o meñique, el genio de la botella al revés y

se fue haciendo más y más chico,

pequeño, pequeñito, chirriquitico

hasta que desapareció por

un agujero de ratones al

fondo-fondo-fondo,

un hoyo que

empezaba

con

o

Página 227

Además, desde el punto de vista de la trama, uno se da cuenta de que Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James, no es tan original como pretendía, porque bebe de la influencia de esta novela, del uso de un lenguaje de la calle y de la noche, de los personajes que se ganan la vida como buenamente pueden, de esa urdimbre de personajes de callejón y mugre.

Para mí ha sido una lectura que he disfrutado pero que también he sufrido, un libro al que recurrir dentro de un tiempo, uno de esos títulos que son difíciles de recomendar porque la lectura es exigente. Al mismo tiempo me reafirmo al pensar que, como ya le dije a alguna amiga bloguera, hay que leer más gente muerta.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El derroche estilístico en cada página.
  • La maraña de personajes y subtramas.
Contras
  • Novela exigente con la que es fácil perder el hilo.
  • Requiere concentración y tiempo. No es para todo el mundo.

Namaste.




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