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02
Abr
18

Al caer la luz, Jay McInerney

Al caer la luz es la historia de un matrimonio en la década de los ochenta en la ciudad de Nueva York. Él, editor. Ella, trabajadora en Bolsa. La vida les sonríe y todo es felicidad. Tienen amor, dinero y amigos, familia y cualquier otra cosa que creen poder necesitar.

De repente, las cosas cambian. Una oportunidad, una chispa, una idea. Quizá la ambición, motivada por el aburrimiento, por la rutina. Quizá el momento que les toca vivir: los volubles años ochenta.

Russell, nuestro editor, decide apostar por sí mismo y huir del camino que llevaba. Corrine, su esposa sabe oler algunos de los animales de la jungla neoyorquina.

– Con el debido respeto -dijo Russell-, los libros no son aparatos de aire acondicionado ni carburadores.

– No desde tu punto de vista.

La mirada de buitre de Melman quedó oculta por una gran nube de humo del puro, y cuando el humo se dispersó, sonreía encantado.

Página 238

Al-caer-la-luzAl caer la luz es una novela curiosa, que describe de manera certera la vida en la Nueva York de los años ochenta. Las oportunidades, la presión y su nueva visión de la vida. A la vez, detalla la relación de un matrimonio aparentemente estable, que comienza a fracturarse de una forma sutil.

Sin embargo también es un libro que puede hacerse pesado y monótono, ya que hacia la mitad del libro la trama se ralentiza, resultando denso y repetitivo. De hecho me planteé primero posponerlo y después abandonarlo. Menos mal que no lo hice.

Continué. Páginas y páginas, capítulos y capítulos, esperando que pasara algo que imaginamos que va a ocurrir. Mientras tanto, tenemos que leer anécdotas, situaciones, circunstancias que van ocupando el espacio que desearíamos que ocupara otra cosa. Y es que no acaba de suceder lo que sabemos que va a suceder. Igual que cuando vemos una tormenta en el horizonte. Vemos las nubes, olemos la humedad, pero por más que abramos el paraguas, no llueve.

Todo esto, habréis imaginado, es buscado. Así es. McInerney mide muy bien los tiempos, consiguiendo que el desarrollo de la trama se detenga para que contraste con el punto álgido de la historia.

Corrie siguió escuchando a la espera del regreso de Russell. Seguro que no sería capaz de aguantar la obra entera, sabiendo lo insensible y cruel que había sido, sabiendo que ella estaba ahí sola, como había temido estar siempre desde la primera vez que su madre, en un incomprensible ataque de rabia, se había internado en la noche.

Página 334

Pero, efectivamente, llegó la lluvia. El olor a humedad, a tierra mojada. La sutileza de darse cuenta que lo anterior, más allá de la lectura previsible que nos enseñaba, había una realidad por debajo que iba a salir al final del libro. Y echando la vista atrás parece uno darse cuenta que todo lo anterior, la sensación de aburrimiento, frustración, monotonía y demás no deja de ser las fases por las que pasa ese matrimonio, cada uno de los años que pasan juntos y las etapas que se van sucediendo.

Así, uno levanta la vista del libro se da cuenta que el autor ha creado un libro curioso, que parecía básico pero que adentra en las sensaciones complejas de un matrimonio, en manejar una relación tras los momentos iniciales cuando todo es nuevo.

No sé muy bien qué es este libro, quizá una novela a dos tiempos, o una historia que sólo apreciarán los lectores pacientes. Quizá no es más que el reflejo de la vida humana, que espera grandes aventuras y después se topa con la rutinaria realidad. Como sea, se trata de una historia que es capaz de mostrarnos una época concreta y a la vez ahonda en las sensaciones de los protagonistas.

FICHA:

Te gustará si te gusta
Pros
  • Cómo nos envuelve en la época que narra.
  • La forma de resolver el final de la historia.
Contras
  • Hacia la mitad el libro se hace monótono.

Namaste.

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05
Mar
18

4 3 2 1, Paul Auster

4

4 Partes de un libro. 4 vidas. 4 Archies Ferguson viviendo vidas similares. 4 situaciones distintas. 4 jóvenes que ven la vida de distinta forma, que toman diferentes caminos. 4 caminos en los que la literatura forma parte fundamental de la vida del protagonista. Seguimos leyendo, comparamos, para saber cómo le va en esta vida, qué hará en la otra, si en todas pasará por las mismas etapas, si en todas cometerá los mismos fallos. Inevitable pues plantearse lo mismo en la vida propia: ¿qué habría cambiado si no hubiéramos tomado la misma decisión? ¿Cómo habría sido mi vida, y como consecuencia, cómo se habría modelado mi carácter si me hubieran ocurrido otras cosas? ¿Seguiría interesándome lo mismo en ese universo? ¿Pensaría de la misma forma? ¿Tendría los mismos amigos? O simplemente, ¿sonreiría igual?

Te estoy diciendo que nunca sabes si has elegido bien o mal. Para saberlo, tendrías que conocer todos los hechos de antemano, y la única forma de conocer todos los hechos de antemano es estar en dos sitios a la vez, cosa que es imposible.

¿Y?

Y por eso es que la gente cree en Dios.

Página 271

3

3 veces 300 páginas. 3 meses para leerlo. 3 veces que corrí el riesgo de morir aplastada al caer encima de mi cara. 3 veces que me atasqué. Me atasqué porque sobre todo al principio tenía una extraña sensación de Día de la Marmota, como si avanzara para a continuación, retroceder. Se trata de una historia fragmentada, en la que vamos avanzando al unísono. Leemos paralelamente las vidas de Archie: sus infancias, sus adolescencias, y podemos ir comparando qué ocurre en cada una de ellas, y quizá vaticinando lo que pensamos que le ocurrirá después. 3 veces continué. Las últimas 300 páginas leídas a contrarreloj. Un libro que podría haber sido 3 para el propio autor, que acostumbraba a presentarnos historias mucho más breves.

4321

2

2 opiniones enfrentadas. Los que lo califican como prescindible y otros que lo definen como una novela de novelas. ¿Hay 2 Auster? ¿El Auster del pasado, que hay que leer, y el del presente, que hay que evitar? ¿Está el Auster que va a lo esencial y publica libros de 300 páginas y el que se enrrolla y aburre y saca uno de 900? Evidentemente un libro tan largo tiene muchas posibilidades de encallar, de aburrir, y en ocasiones uno se siente cansado de esta propuesta faraónica. En mi caso, ha sido una novela que me ha ganado poco a poco.

1

Uno: darme cuenta de que hacía mucho que no leía a Auster. Un muchacho: Archie Ferguson. Un punto de partida común: su nacimiento. El resto es un camino que se va bifurcando. Un adolescente. Un entorno cambiante que influye en lo que le va ocurriendo. Un fondo histórico común: el de Estados Unidos de los 50-60. Un estilo: corrido, sin diálogos y con pocos puntos y aparte. Sin ser farragoso puede detenerse en el entorno político, económico o social para después centrarse en la acción de nuestro protagonista.

Un libro que parte de una premisa, que se pregunta el protagonista al final del libro:

¿Y si hubiera ido a Columbia en lugar de Princeton? Y en tal caso, ¿en qué habría sido su vida diferente de la que ahora llevaba?

Página 927

Las posibilidades, muchas: crear perspectivas y caminos, como en aquéllos libros de Elige tu propia aventura. Aquí no hay que ir saltando de página a página, sino que Auster es más o menos generoso con Ferguson y le plantea ante determinadas situaciones, pequeños cambios, quizá, que originan diferencias muy significativas en la vida de un humano cualquiera.

También es una novela tramposa, en la que el autor nos engaña en determinadas ocasiones, quizá justificadas para no contarnos todo de golpe, para que nos sorprendamos más. No sé, pero no deja de ser una trampa.

Recomiendo leerla poco a poco, alternarla. Pero también recomiendo no dejarla demasiado de lado, leer del tirón una etapa de su vida, y sobre todo, hacerse un esquema con los progresos, para saber, cuando terminamos la parte 1, en dónde nos quedamos con él en la parte 2 para comprender o visualizar qué va a ocurrir.

FICHA:

Te gustará si te gusta
  • Paul Auster, aunque en esta ocasión sea en versión extendida.
Pros
  • Conocer las cuatro historias del protagonista. Comparar, querer leer más para saber qué ocurre en una en concreto. Apostar por lo que le ocurrirá. Reflexionar.
  • Seix Barral ha decidido prescindir de su papel áspero y feo por uno suave (¡bien!)
Contras
  • El inicio se hace un poco cuesta arriba.
  • Un libro largo que en ocasiones se encalla puede hacernos abandonar.

Namaste.

05
May
17

IMM (49)

Abril llega cargado de libros, entre mi cumpleaños, el Día del Libro y una breve (pero fructífera) incursión en una librería de segunda mano, estas son (ahora sí) las nuevas incorporaciones a mis estanterías:

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  • Kafka, Reiner Stach: la que se supone biografía definitiva del oscuro escritor checo. Dos tomos de tapa dura con mil páginas de papel biblia que además de servir como libro de cabecera es capaz de sujetar a todos los demás del estante y de que se me caiga la baba cuando lo miro de reojo. Edita Acantilado.
  • Rulfo, una vida gráfica, Óscar Pantoja y Felipe Camargo: descubrir la biografía de un autor a través de las páginas de un cómic es un modo distinto, interesante y curioso de conocer un poco más el carácter del que está detrás de los libros. Gracias a la editorial Rey Naranjo por el envío.
  • Una temporada en el purgatorio, Dominick Dunne. Buenas opiniones en GoodReads y un puntito interesante en su trama. No necesito más. Libros del Asteroide suele ser acierto seguro. (¡Y un magnífico regalo!)
  • El día del Watusi, Casavella. Curiosidad por la novela, porque tenga hasta un día en el calendario donde los más entusiastas se reúnen como ya se hace con otras historias más conocidas. Este título me ha ido acompañando a lo largo de los meses, aparecía y se comentaba, me lo encontraba aquí y allá. Y ahora espera en mi estante a que me embarque en esa historia de 900 páginas. Esta edición es la última que ha sacado Anagrama en 2016. Como bien dice J.Leetham, De la cárcel se sale, de Anagrama no. Quizá si quisiéramos salir ayudaría la cosa…
  • Patria, Aramburu: la novela de la que todo el mundo habla, que ha recibido numerosos premios y que no para de colarse entre la lista de los más vendidos. El tipo de libro que uno ya no sabe si leer o no; pero el ofrecimiento de Pedro para prestármelo fue definitivo. Veremos si yo también caigo en la red de esta novela.

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  • Gabriela, clavo y canela, Jorge Amado: este título figura en la primera página de mi libretita del Plan Infinito. Así que si os digo que lleva ahí más de diez años, no os miento. La casualidad quiso que me lo encontrara en mi visita a ReRead.
  • HhhH, Laurent Binet: quizá la versión de chascarillo fuera ¡anda, un libro sobre nazis! Y para casa. En realidad, es un título del que hablan muy bien y con el que me pica la curiosidad. Esta edición es de Círculo de Lectores.
  • Los cipreses creen en Dios, José María Gironella: uno de esos libros que destacan en Literatura, pero que me da la sensación que está un poco relegado. ¿Por qué? ¿Tendrá que ver con que sea un tochazo?
  • La isla de Arturo, Elsa Morante: hace poco oí mencionar este libro y así, por casualidad, lo encontré en el estante. La edición, de RBA, no me entusiasma pero por el precio que me costó tampoco me voy a poner exigente.
  • El canto del cuco, Robert Galbraith: tengo El gusano de seda, en una versión en inglés en casa, y al encontrarme éste decidí escogerlo para así empezar por el principio. La edición de bolsillo es de Booket.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que menciono? ¿Qué me podéis contar sobre ellos?

Desde aquí gracias a los que me regaláis libros, a los que me los prestáis, a los que me recomendáis un nuevo título. Pocas cosas hay tan fascinantes como poner sobre la pista de una buena lectura a quien disfruta leyendo historias.

Namaste.

02
May
17

Fuera de quicio, Karen Joy Fowler

Hoy os traigo uno de esos libros difíciles de reseñar. Complicado contar algo de la historia sin adelantar información de la trama.

Fuera-de-quicioEste libro entró en mi Plan Infinito tras un comentario de @Silviabroome, librera y bibliófila que nos descubre grandes títulos a través de su cuenta de Twitter. Recuerdo que ella dio dos datos: que era un muy buen libro y que lo mejor era no saber nada de él. Le hice caso.

Posteriormente, Malpaso me envió amablemente este ejemplar a casa. Y ellos, en la contraportada, ya avisan:

Para adentrarse en esta novela, tal y como su autora hubiera deseado, lo ideal sería evitar leer cuanto se desgrana en esta contraportada.

Vaya. Jamás me había encontrado con un aviso similar. ¡Si lo normal es que la editorial cuente, detalle tras detalle, la trama! (quién no se ha encontrado datos que ocurren al final del libro).

En fin. Me tocaba leerlo. Lo hice. Y ahora es el turno de contaros algo a vosotros.

Fuera de quicio es una novela de 300 páginas que empieza como sigue:

La mitad de mi historia se sitúa en el invierno de 1996. Por entonces, ya hacía mucho que habíamos quedado reducidos a la familia que la vieja filmación familiar presagiaba: mi madre, mi padre (…) y yo. En 1996 habían pasado diez años desde la última vez que vi a mi hermano y diecisiete desde la desaparición de mi hermana.

Página 13

Precisamente este párrafo inicial nos da alguna de las claves de lo que nos vamos a encontrar después: cuando nuestra narradora llega a la vida adulta se plantea cómo fue su infancia. Rememora la época en la que en lugar de 3 miembros de la familia, eran 5, sobre la grieta y posterior factura de una ausencia y una desaparición.

Además, Fowler añade otras temáticas, consiguiendo un libro difícil de clasificar en el que es capaz de dejarnos fragmentos como éste:

Obviamente, esa historia que le conté a Harlow (…) no forma parte de la mitad de esta historia. Se la conté a Harlow cuando he dicho que se la conté, así que el acto de contarla forma parte de la mitad de la historia, pero una cosa es el relato y otra el hecho relatado, lo cual no quiere decir que la historia no sea cierta, sólo significa que ya no sé francamente si la recuerdo de verdad o únicamente recuerdo cómo contarla.

El lenguaje tiene este efecto en nuestros recuerdos: simplifica, solidifica, codifica, momifica. Una historia contada muchas veces es como una fotografía de un álbum familiar: al final, reemplaza al momento que supuestamente debía fijar.

Y yo he llegado aquí a un punto, ahora que ha aparecido mi hermano, en el que no sé cómo seguir adelante sin volver primero atrás:, sin volver al final de aquella historia, cuando regresé de la casa de los abuelos a mi hogar.

Y ése resulta ser, además, el momento exacto en el que termina la parte que sé cómo contar y empieza la parte que nunca he contado.

Página 55

Quizá hasta un determinado punto de la historia, sabemos lo que recuerda nuestra narradora. Quizá después sepamos lo que esconde, la realidad de las cosas que no entendía, las situaciones que no comprendía o la información que se le ocultaba.

Lo que está claro, es que cuando se nos aporta determinada información, vemos la realidad con otros ojos y los recuerdos toman un matiz diferente.

A partir de ahí la autora utiliza los sentimientos para ahondar en el tema: la comprensión, la compasión, la rabia. Fowler nos hace reflexionar, buscar información, dudar de cómo habríamos reaccionado nosotros si nos hubiéramos encontrado en una situación similar.

Fuera de quicio resulta una historia sorprendente, de las que se quedan en el estómago e incomodan, de las que nos hace mirar al infinito y pensar, enjugarnos las lágrimas, cerrarlo y conmovernos, pensar en nuestra parte más humana, en aquéllo que nos distingue de los animales. Aunque a veces cueste encontrar eso que se supone que tenemos.

En conclusión, esta novela ha supuesto para mí uno de esos gratos descubrimientos, uno de los títulos que destacan en las lecturas de este año, y una de las novelas que recomendaré sin descanso.

Y desde aquí, mi agradecimiento a @Silviabroome, por descubrirme Fuera de quicio, y a Malpaso, por traernos libros tan sugerentes como éste, además de por enviármelo a casa.

A vosotros, sin dudar: sacad lápiz y papel y apuntadlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los temas que incluye en el libro y cómo va incluyéndolos.
  • Sorprendente y conmovedor.
Contras
  • El nudo en el estómago que nos deja.

Namaste.

18
Abr
17

El caso Tuláyev, Victor Serge

Hace mucho, mucho tiempo que alguien me habló de este libro. Desconocía al autor, desconocía el título de novela, desconocía su argumento. Simplemente lo anoté y después lo adquirí en la Feria del Libro. Posteriormente tuvo que esperar su turno pero por fin lo he leído.

El-caso-TuláyevEl caso Tuláyev lleva por nombre el del camarada alto cargo del gobierno que un día muere tiroteado en medio de la calle. Quién lo hace y por qué lo hace lo sabemos desde el primer capítulo. Lo que desconocemos es el devenir burocrático de la investigación que dará comienzo cuando se encuentre el cadáver de Tuláyev.

Y es que en El caso Tuláyev narra un conjunto de historias y destinos entrelazados, personajes cómplices que, según el gobierno, han urdido una trama para acabar con la vida de funcionario clave en el poder. En su basta extensión y densidad, conoceremos la vida de todo tipo de personas: humildes oficinistas y leales veteranos, arribistas, sinceros comunistas y viejos teóricos melancólicos del inicio de la revolución. Todos serán detenidos, interrogados y condenados a muerte.

Así, se retratan vidas enteras de una forma pormenorizada, incluso se aporta información suficiente como para protagonizar su propia novela. Su pasado y sus visiones de su vida y del Partido, el cambio de situación conforme pasaron los años, su familia. Para algunos, el mantenimiento de una fe inquebrantable, la resignación ante su sacrificio en beneficio de un interés mayor. En otros, su crítica constante a la situación, un pesimismo alimentado por una basta experiencia viendo desaparecer camaradas.

¡Todo es nuestro!, decía sinceramente en las reuniones públicas del Club de los Ferroviarios y fácilmente hubiera podido decir: ¡Todo es mío!, no sabiendo muy bien dónde terminaba el yo, dónde comenzaba el nosotros. (El yo pertenece al partido; el yo no vale sino por lo que encarna, por el partido, por la nueva colectividad; pero como lo encarna poderosa y conscientemente, el yo, en nombre del nosotros, posee el mundo).

Página 131

Cada capítulo y cada historia conforman una cara de una figura poliédrica basta y compleja, una suerte de red de acusados y de destinos influidos por una investigación cruel y absurda, que pretende concluir consiguiendo la cuadratura del círculo, en la época del Gran Terror soviético.

El estilo de Serge varía según el capítulo. Si los iniciales son más livianos y sencillos, la mitad se transforma en una muestra inmisericorde de nombres y procesos judiciales, pequeña muestra de lo que sufren los persones y de lo que sufrieron los rusos.

El uso de descripciones minuciosas de habitáculos, ropas y paisajes de Serge contrasta con el lenguaje gris y burocrático utilizado para con los personajes, una paradoja en sí misma que consigue acrecentar la sensación de que los personajes viven en una burbuja de perfecta soledad. Aún más, en la soledad obligada del expulsado, bajo la perpetua definición de enemigo de la Patria: la soledad del paria.

Hay momentos de la vida en que se puede esperar todo, incluso en el fondo de la derrota. Vive uno detrás de las rejas de una cárcel y sabe que la revolución llegará, que tiene uno, más allá de las horcas, un mundo delante. El porvenir es inagotable. El porvenir de un solo hombre, agotado, se vuelve el último con cada partida. Casi al final de su viaje, sus apuestas se lo hacían ver bastante claro. Había tomado sus determinaciones hacía mucho tiempo: se sentía disponible.

Página 250

El caso Tuláyev, como muchos otros con temática similar, es uno de esos libros duros y agónicos, que llaman a la pausa y que conviene dejar reposar. Ha sido una lectura muy interesante, uno de esos libros que recomendaré pero de los que me da pena que no sean más conocidos.

Aquí mi pequeño granito de arena para animaros a su lectura. Y si uno de los que me leéis me lo recomendasteis, por favor, comentádmelo para mencionaros (y para deciros: GRACIAS).

Los libros molestos son muy necesarios. Y más en estos momentos convulsos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diversos recursos que usa el autor: comenzar con el asesino, el estilo duro y grisáceo pero la misericordia por el dolor de los personajes.
  • El final, redondo para la paradoja soviética.
Contras
  • Demasiados fallos en la edición para mi exigente gusto.

Namaste.

21
Nov
16

Instrumental, James Rhodes

Instrumental es uno de esos libros de los que todo el mundo habla de ellos. De repente, con su publicación, las redes se llenaron de comentarios de lectores que lo habían leído o que lo querían leer, una especie de situación febril de euforia de la que me suelo mantener alejada. Mi experiencia con este tipo de historias no suele ser muy buena: muchos de estos fenómenos son un simple resultado de la combinación de dinero, márketing y publicidad.

Hacia-rutas-salvajesDejé pasar el asunto, me alejé del libro, pero aún así de vez en cuando el gusanillo que se suele esconder al fondo, que pasa desapercibido un tiempo pero que de repente se vuelve a manifestar, recordando que no se ha ido de ahí en todo ese tiempo.

Así que al final acabé cayendo en la lectura de este libro, quizá convencida que me venía bien alternarlo con alguno de los tochazos que prometen escalabrarme la cabeza cualquier día de estos cuando se precipiten desde mi mesilla. (Por favor, buscadme un epitafio que no tenga demasiado sarcasmo).

Rhodes es un pianista británico que cuando era un niño de apenas 4 años sufrió abusos sexuales por parte de uno de sus profesores del colegio. A partir de ese momento, con un trauma que no contó a nadie y que no supo gestionar, acabó en una espiral de autodestrucción y culpabilidad que le llevó a experimentar lo más sórdido: drogas, autolesiones, intentos de suicidio.

La música salvó a este tipo e Instrumental es el libro en el que nos cuenta cómo.

Le di a la tecla de reproducción y escuché una pieza de Bach que no conocía, que me llevó a un sitio de tan esplendor, de tal abandono, esperanza, belleza y espacio infinito que fue como rozarle la cara a Dios.

Página 125

Tras 10 años sin acercarse a un piano, Rhodes comenzó a tocar de nuevo y cambió su vida para dedicarse a lo que más le gustaba: interpretar música. Después vino el éxito: conciertos, grabaciones de discos, reportajes en televisión y la publicación de su libro.

La música puede llevar luz a sitios a los que nada más llega.

Página 225

Su modo de ver la música clásica, tan alejado de los estereotipos del género, ha supuesto un acercamiento de personas que no sabían por dónde empezar y que desconfiaban del ambiente propio de una sala de conciertos tradicional.

En este sentido, en Instrumental Rhodes hace lo mismo que en sus conciertos: poner en antecedentes de lo que se va escuchar contando algo de la vida del compositor, sus motivaciones y miedos y después conectarlo con su propia experiencia personal. En este libro es exactamente igual: nos puede contar una situación sórdida y dolorosa, pero antes de cada capítulo nos deja unos cuantos párrafos referidos a una de sus obras clave, no sólo sobre el temperamento del compositor sino de su conexión personal con cada pieza. Cuándo la escuchó, qué le recuerda o qué le transmite.

Es fácil sentirse arrastrado por su entusiasmo, y esto lo hace desde una doble vertiente: de un lado escuchar las obras de las que habla se hace necesario, pero también es inevitable dejar el libro para tratar de procesar tanto dolor que ha tenido que afrontar durante aquéllos espantosos 5 años de abusos y también todas las consecuencias que originó ese horrible hecho.

El espacio no es nada sin tiempo. El tiempo es un parachoques.

Página 52

Instrumental no es un libro de esos que puedes decir que te ha gustado, porque te deja una sensación muy desagradable en la boca del estómago. Pero es como el parachoques: necesario.

FICHA:

Te gustará si te gusta

  • La música clásica, conozcas mucho o poco de ella.

Pros

  • El inicio de cada capítulo, la música que recomienda y el entusiasmo con el que habla de ella.

Contras

  • Al ser una historia autobiográfica, se centra en el contenido más que en el estilo.

Namaste.

05
Ago
13

El gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald

El gran Gatbsy era uno de esos libros que se mantienen en la estantería meses. Y años. Intenté leerlo una vez que me sentía animada, pero lo dejé tras la primera página. Tras ver anunciada la versión cinematográfica y debido a mi aversión a enterarme de cualquier cosa que tuviera que ver con la narración, decidí leerlo.

El gran Gatbsy es uno de esos libros que todo el mundo recomienda. Que se sitúa como uno de los indispensables de la literatura norteamericana.

Si contara la trama de la novela podría terminar la reseña en dos líneas. Básicamente es una historia de amor, salpicada por elementos de misterio e intriga (quién y qué hace el enigmático Gastby), con muchas infidelidades y un gran punto de cinismo. Una novela inteligente, que nos deja frases como las que siguen:

It was nine o´clock-almost inmediately afterward I looked at my watch and found it was ten

O esta:

I´m glad it´s a girl. And I hope she´ll be a fool – that´s the best thing can be in this world, a beautiful litlle fool.

Con un inicio fuerte y potente, se pasan volando las primeras páginas. Así, el lector quiere seguir leyendo, conociendo la verdad de ese extraño vecino que hace fiestas llenas de gente al otro lado de la verja del jardín.

Posteriormente, la historia se ralentiza, ganan fuerza los diálogos, los personajes aparecen y desaparecen. Al final, de nuevo, la acción se precipita y todo ocurre en unas pocas páginas.

Sin embargo, a pesar de lo anterior, no me ha parecido esa obra magna de la literatura. Quizá es que me había hecho una idea equivocada de la novela, que tuviera una expectativa muy alta o que esperaba otra cosa, pero lo cierto es que me ha parecido una historia entretenida y sencilla, con ingenio pero para nada brillante. La sensación es, directamente, agria. Como si la novela prometiera más de lo que después acaba ofreciendo, porque nada es realmente tan brillante o tan interesante como se plantea inicialmente, o porque me parece exagerada la clasificación de esta novela como una de las joyas del siglo XX.

¡Otra vez me pasa como con El guardián entre el centeno! ¡La misma sensación! ¡Esa sensación de que no podía ser este libro del que todo el mundo habla maravillas, como si se hubieran equivocado en mi edición! ¡Esa duda conmigo misma por si me había perdido algo mientras lo leía! ¡No, no y no!

¿Que es un libro interesante? Sí. ¿Que tiene ingenio? Vale. Pero de ahí a ensalzar la historia de amor o el estilo de Fitzgerald en sí, como que no.

Esperaba más. Esperaba algo diferente: una trama compleja, o un estilo muy diferente al común (me viene ahora mismo a la mente Nabokov aunque su Lolita no me encantara), y sin embargo se queda en agua de borrajas. Una historia sencilla, con cuatro personajes bien construídos y con un estilo lineal, trabajado pero a fin de cuentas, sencillo, como el de los demás. Mediocre, si queréis. Para mí, indiferente.

En este caso, al contrario de Metafísica de los tubos, sí que recordaré este libro. Como una decepción, como algo que han vendido como oro y no pasa de cobre.

Al final de todo esto me entra una duda: si no tendría que alejarme de la “gran novela norteamericana”. Pero después pienso en Faulkner y se me pasa.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El guardíán entre el centeno, Salinger.
Pros
  • El inicio.
  • Las múltiples frases que indican la inteligencia del autor.
Contras
  • Esperaba más.
  • El final me ha parecido precipitado.

Namaste.




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