Posts Tagged ‘Hoja de lata

26
May
17

Los dientes del dragón, Upton Sinclair

Hace poco me comentaba alguien que hablar de perros, al igual que hablar de niños, sólo se puede hacer con quien los tiene, con los que no se van a escandalizar porque han experimentado en carne propia qué significa tener un hijo o lo mucho que nos conoce nuestro perro.

Los-dientes-del-dragónA veces tengo la sensación de que lo mismo ocurre con Lanny Budd. Que solamente los que hemos disfrutado con la saga de Upton Sinclair sentimos esa fascinación por los libros, el deseo de seguir leyendo y las ganas de que más lectores se unan a nuestro Club. Sé que no soy la única, ya que Julie Salomon, del New York Times, ya comentaba lo siguiente:

Quería hablar con alguien sobre los libros de Lanny Budd. Mi familia había soportado pacientemente mi propensión a evocarlos en un sinfín de conversaciones. Pero cuando uno de mis hijos me frenó un día y me dijo: “Oh, no, ¡otra vez Lanny Budd no!”, decidí que tenía que encontrar a otros incondicionales de la serie.

Pero como ya avisé en la anterior entrada, yo he venido aquí a dar la murga. Y como tal, voy a cumplir mi parte.

Tras Entre dos mundos, dejamos a Lanny Budd momentos después de la caída de la bolsa de 1929, treintañero recién casado con una multimillonaria americana, parece que todo le sonríe. Parece. A fin de cuentas el ambiente en Europa está muy caldeado. Tanto, que está a punto de implosionar.

¡Qué milagrosa le había parecido entonces la vida (…), temblando de pura delicia mientras soñaba con un maravilloso futuro! Nada había salido según lo planeado, y ahora, reflexionando sobre la vida y los años trascurridos, pensaba en cuán pocas ocasiones esta nos daba lo que esperábamos de ella. Los más jóvenes avanzan inconscientes y reclaman a voz en grito lo que creen suyo, pero qué poca idea tienen acerca del dolor que les aguarda. El corazón sufre al descubrir tales verdades, incapaz de expresarlas de modo inteligible, y cada uno ha de seguir finalmente su propio camino y aprender a acusar los golpes que el destino le tiene preparados.

Página 102

Los dientes del dragón comienza de un modo feliz: nuestro querido Budd va a ser padre. El momento dulce y apacible de las primeras páginas se va resquebrajando según van llegando noticias de Alemania. Y precisamente por ese contraste el efecto es mayor. Sinclair usa como recurso la parsimonia para comenzar a contarnos algunas de las cosas que van ocurriendo en el continente: en Alemania, las luchas de poder dentro del partido nazi, hasta la quema del Reichstag. En Francia e Inglaterra, la opinión sobre la nueva situación en el país vecino, siempre desde los ojos de los intereses que tiene cada uno.

Éste es el punto fuerte de este libro: la historia novelizada de la situación que se vivió en la época, sin perder detalle, para que llegamos a comprender por qué Hitler llega al poder.

Y es que si nos paramos a pensar de lo que sabemos de esa momento, seguramente saltemos a los campos de concentración, al frente en sí, no a lo que ocurrió antes. Lo cual resulta doblemente interesante, porque Sinclair concede voz a cada uno de los afectados, y para ello utiliza, como ya hiciera en Entre dos mundos, a los secundarios: periodistas ingleses, soldados alemanes, oficiales del ejército, empresarios judíos; franceses y alemanes, ambos con muchas cosas en común. Y es que si hablamos de los años 30 tenemos que mencionar el Tratado de Versalles, mecha del resentimiento alemán, junto con otros ingredientes: la crisis económica, la inflación y la amenaza del avance bolchevique. Todos esos temas son mencionados por el autor de una forma u otra, tanto directa como indirectamente, y nos vamos acercando a ellos de formas variopintas. Así, podremos conocer cuál es la opinión de esa capa social en la que Budd se mueve, donde no faltan los yates y las fiestas privadas, y donde quizá los problemas parezcan significativamente más pequeños.

Lanny Budd también se había aventurado a subir a ese mismo escenario e interpretaba aceptablemente su papel de príncipe consorte y disfrutaba de él al cincuenta por ciento, mientras el otro cincuenta le obligaba a preguntarse: ¿cuántos de estos invitados podrían salir a bailar si supieran lo que realmente les espera dentro de diez años?

Página 262

Uno de los puntos fuertes de Los dientes del dragón es el poder que tiene el autor de trasmitir cada uno de los sentimientos, además de jugar con que tememos, o más bien conocemos, lo que va a ocurrir a continuación. Así, hacia la mitad del libro nos encoge el estómago con lo que ocurrirá, dando pocos pero importantes detalles, dejando pistas, o simplemente, dando voz a la historia, que no necesita adornos ni artificios.

Me temo que con estas palabras no me he acercado una milésima parte a la subyugación que he sentido al leer a Sinclair, a lo conectada que uno se siente con el destino de sus personajes, al temor de pasar la siguiente página, mientras sabemos que todo lo que nos está contando le ocurrió a personas de carne y hueso, mujeres y hombres que se vieron precipitados al vacío del extremismo más absurdo.

Cuando ya llevamos 600 páginas leídas pensamos que ya conocemos lo suficiente a Sinclair como para hacerse una idea de lo que viene. Craso error. Las 80 páginas restantes noquean, marean, nos hacen parar y reflexionar, aguantar las lágrimas y rumiar lo que vendrá a continuación. A continuación, pero no en este tomo. Sino en el siguiente. Haré lo excepcional para dejaros un fragmento de la última página, donde entendemos el por qué del título:

Lloraba por no haber podido hacer algo más, por no haber actuado antes. Lloraba, no solo por su amigo hundido y atormentado, por toda una familia sumida en la tristeza y el dolor; también por los judíos de Europa y por sus torturadores, no menos dignos de compasión. Eran lágrimas por todo un continente sumido en la desgracia, por el lugar que le había visto nacer y en el que había vivido casi toda su vida. A lo largo de los años había viajado de un lado a otro y en todas partes había visto cómo los hombres labraban la tierra y sembraban dientes de dragón, de cuyas semillas -según la antigua leyenda- un día brotarían hombres armados.

Página 681

Así que si realmente os fiáis de mí, o si sólo vais a escoger uno de los libros que menciono en todo este 2017, que sea éste. Para comprender, conocer, ampliar lo que sabemos, o simplemente, y parafraseando a Kafka, para romper el mar de hielo que llevamos dentro, ese que acompaña a este viejo continente, leed este libro.

No os lo había dicho, aunque supongo que no hace falta: el Club de Lanny Budd es como una secta: se entra pero jamás se sale. Aunque tampoco querréis salir, os lo garantizo.

Desde aquí, muchísimas gracias a los amigos de Hoja de Lata, por atreverse a publicar un libro como éste, y por darme a conocer esta saga. Nunca os lo agradeceré lo suficiente.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Cómo articula lo grande (la Historia) con el día a día de los ciudadanos.
  • Las últimas 80 páginas. Brutales.

Contras

  • El libro es largo, hay que leerlo poco a poco y a su tiempo.

  • Pequeños fallos en las frases en alemán.

Namaste.

04
Nov
16

Cosecha, Jim Crace

Hay libros que son como un vergel, un paraíso donde el agua mana de forma abundante, donde los árboles esperan que recojamos sus frutos, donde el olor a primavera nos anima a tener un día plagado de buenos propósitos y grandes anécdotas.

Historias que prometen sonrisas, conversaciones con amigos, diversión, un día soleado con olor a flores frescas. Aunque después la historia se tuerza, como en Picnic en Hanging Rock, de la australiana Joan Lindsay.

cosechaHay otras novelas, otras historias, que desde el primer momento prometen ser un páramo donde sopla fuertemente el viento, donde nos huele a quemado desde el principio. Hay algo en el ambiente que nos hace desconfiar. Las de Steinbeck o las de Faulkner son claros ejemplos.

A pesar del título, la novela que os traigo hoy es un erial. Desde la primera línea sabemos que algo malo va a ocurrir. Tememos por los desconocidos que acaban de llegar a la comunidad agraria. Sospechamos que no va a suceder nada bueno. Sí, hay una cosecha, y qué cosecha.

Apenas se nos aportan los datos justos como para situar de forma concreta la historia tanto en el espacio como en el tiempo, pero Crace no necesita más. Tan sólo describir el tipo de actividades comunes que realizan los vecinos y algo sobre sus relaciones que no deja de ser la típica imagen que tenemos de cualquier comunidad agraria de hace un siglo (el viudo que echa de menos a su esposa, la rivalidad entre ellos, la esperanza por que el tiempo les sea favorable, la euforia al celebrar una fiesta…).

Tampoco necesita recurrir a saltos temporales ni a profusas descripciones del paisaje. Podríamos llegar a pensar que la prosa del británico es tan austera como sus personajes, los hombres y mujeres de otra época acostumbrados a trabajar de sol a sol sin pararse a realizar florituras en su vestimenta o en su peinado. No hay tiempo que perder. La rutina manda.

Así, la situación se mantiene prácticamente igual generación tras generación. La conciencia de saber que la vida del nieto no difiere demasiado de la del abuelo. Se desdibujan las líneas de la personalidad, la comunidad es lo importante. La repetición invariable de las estaciones para obtener el éxito conjunto: una próspera cosecha.

Hasta que unas columnas de humo prometen romper su mundo en dos.

Hay algo en esas líneas y esos trazos, en esos azules y verdes aparentemente fortuitos, que a pesar de su viveza los hace parecer desolados.

Página 146

Desde ese momento, aquella intuición que se mantenía agazapada desde la primera línea, crece y crece hasta convertirse en un monstruo de dos cabezas que promete destruir el mundo que conocen a través de la maniobra más peligrosa que puede existir para la rutina: el cambio.

Los problemas se amontonan y la comunidad se desquebraja. Su seguridad desaparece para dar lugar a la incertidumbre, la desconfianza, la incomprensión.

Una de esas novelas que se agarran al estómago, con un estilo incisivo, directo a lo que se quiere comunicar, sin apenas diálogos y con escasas descripciones. Ese es Jim Crace y no necesita más para meter al lector de lleno en la historia de Cosecha.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La dualidad poca información-fuerza del estilo.
  • Impecable edición de Hoja de Lata.

Contras

  • La sensación de nudo en el estómago.

Namaste.

02
Jul
16

IMM (44)

El mes de junio los lectores estamos de fiesta, una fiesta caracterizada por el calor, el Retiro lleno de gente y los libros por doquier. Armada de mi sempiterna lista (en este caso, con los libros que quería adquirir ya decididos), me acerqué a la Feria del Libro de Madrid. Seguramente muchos de vosotros ya lo habréis visto por las redes sociales. Aquí tengo el botín que me hice en la Feria más una nueva incorporación:

IMM-44

  • La tierra que pisamos, Jesús Carrasco. Desde la publicación de Intemperie quería leer al autor pero nunca sacaba hueco para hacerlo. Ésta es su segunda novela y también la ponen por las nubes. Aproveché que el autor se encontraba firmando para hacerme con su firma y conversar un poco con él. Siempre me da rabia ver autores destacados sin fila y otros personajillos con filas de cien personas, pero fin, la feria es así.
  • El guitarrista, Luis Landero. Tengo apuntado en mi libreta Juegos de la edad tardía desde hace muchos años. Sin embargo, por recomendación e insistencia de Bartleby acabamos acercándonos a la caseta donde se encontraba el autor y fue éste el título escogido. Si no me gusta le echaré la culpa a él, huelga decir.
  • Cartas a Milena, Kafka. He sido muy cansina con este libro (quizá hasta demasiado, ¿no Atram? :S), hasta llegar el punto de la NECESIDAD de hacerme con él. Di vueltas y vueltas hasta que encontré la caseta de Alianza. Fui tan convencida a la caseta diciendo el nombre que una pareja de ancianos se dieron codazos entre sí mientras ojeaba el título. Nunca sabré si también lo compraron.
  • Estrómboli, Jon Bilbao. Uno de esos libros que enamoran por la portada y después atraen por todos y cada uno de los comentarios positivos que hay por Internet. Dudaba si hacerme con él o no, pero casualmente el día que me acerqué se encontraba firmando el autor. Llegué por los pelos pero pude hacerme con él. Tengo muchas ganas de empezarlo. Edita Impedimenta.
  • Crimen y castigo, Fiódor Dostoievski. Cuando en el verano de 2001 leí esta novela era mi primera incursión con el genial autor ruso. Para más inri lo hice con una de esas ediciones sacadas de la biblioteca que se van desmontando en cada página, con traducciones dudosas y que por la fecha de edición podría haber sido mi padre. Llevo enamorada de las ediciones de Austral mucho tiempo, peeero, unas porque las prefiero en inglés, otras porque ya las he leído, no me he hecho con ningún ejemplar. Cuando vi que publicaban este título, decidí que tenía que hacerme con él. En Internet me fijé que la fecha de publicación era posterior, así que me llevé una grata sorpresa al ver que ya lo tenían disponible para su compra en su caseta.
  • Cosecha, Jim Crace. La caseta de Hoja de Lata es una de esas que quisieras llevarte a casa. Tuve en la mano Tea Rooms, de Luisa Carnés a consecuencia de la reseña de Atram pero el que venía en mi lista es éste. Como fue la última caseta en la que compré y mi tarjeta ya echaba humo decidí contenerme y no llevarme los dos. Sobre Cosecha, sólo diré que he leído la reseña de Babelia en diagonal, pero con la mención de Faulkner me basta y me sobra.
  • Manual de mujeres de la limpieza, Lucia Berlin. Cuando ves un título en todos los sitios, en todas las redes sociales, en todas las reseñas y aún así no te convence, lo acabas ignorando. Ahora bien, si de repente distintas personas te dicen la misma frase “El título es malo, la portada feísima, pero aún así tienes que leerlo”, me sale un movimiento de cuello por la coincidencia y el convencimiento de que algo ha de haber en un libro que causa tantas pasiones. No tenía pensado comprarlo, la verdad.
  • Un amor que destruye ciudades, Eileen Chang. Envío de los amigos de Libros del Asteroide. Me lo encontré en el buzón el lunes siguiente a la Feria, cuando aún no había tenido tiempo de colocar los libros que acababa de comprar. Ya lo he leído así que pronto tendréis la reseña por aquí.

Y vosotros, ¿habéis comprado algo en la Feria del Libro de Madrid? ¿También cotilleáis qué compran los demás? ¿Vuestro entorno cercano os llama locos cuando llegáis con las bolsas? ¿No os ponéis un poco enfermos al ver las colas inmensas de cualquier personajillo de medio pelo? ¡El año que viene más!

Mientras tanto, a pesar del calor (o gracias a él), sigamos leyendo.

Namaste.

10
May
16

Entre dos mundos, Upton Sinclair

Si Benito Pérez Galdós hubiera vivido los Estados Unidos del Siglo XX, se habría llamado Upton Sinclair.

Desconocía por completo este autor. No sabía que había sido ganador del Premio Pulitzer, desconocía su saga que empezó en 1940 con El fin del mundo. No tenía ni idea de nada. Fue gracias a los amigos de Hoja de Lata, que me ofrecieron este ejemplar, cuando conocí al autor. Y menos mal, chicos, menos mal.

Entre-dos-mundosEntre dos mundos relata la vida de la juventud de Lanny Budd, hijo de un magnate armamentístico estadounidense, vividor y playboy que vive en Francia en una época convulsa.

Eso sería Entre dos mundos en dos líneas, explicando tan sólo la idea principal que vertebra la historia. Pero hay mucho más, tanto, que con esta reseña no me podré acercar jamás la magnitud del texto.

Sinclair nos mete de lleno en la época de los años 20, donde tienen cabida reflexiones gigantes del mundo de la época: sabemos de política, en el término amplio de la palabra y también en el estricto: cambios de presidentes, complicaciones en los países, (centrándose en Inglaterra, Alemania y Francia), las evoluciones de las negociaciones entre Alemania y Francia sobre el pago de las indemnizaciones pendientes de la Gran Guerra; cuestiones de índole social: miseria, sindicatos, tensiones, luchas de poder; y también los nuevos cambios que se avecinan: un tal Hitler, el nuevo presidente de Italia, la violencia de las camisas negras y el antisemitismo en incremento de la época.

Habían ganado la guerra pero habían perdido la paz.

Página 200

Todo eso nos dice mucho del ambiente, pero hay también reflexiones culturales, de evolución de las tradiciones, de los modos de vida: la moda, el mobiliario, las tendencias… todo está presente en esta magnífica novela que supone una el método más sencillo de teletransporte, por medio de encuentros casuales con escritores y pintores, descripciones de muebles y ropas, personajes secundarios que completan la enorme descripción ambiental de la historia.

Divide tu mente en dos mitades y construye un muro de contención que aísle por completo la una de la otra. Sé sensible ante el arte e insensible ante la vida. Aprende a seguir el ejemplo de la condesa rusa que lloraba al contemplar las cuitas de un tenor de ópera mientras su cochero se congelaba hasta morir en su carruaje a las puertas del teatro.

Página 400

Entre dos mundos no es una novela de este mundo, es LA novela de la época. Sinclair no es un escritor parcial, sino uno global: para él no cabe la supresión de un tema o la captura en diagonal de un momento. Todo ha de ser concienzudo y bien documentado. Entre dos mundos es una novela del todo.

Lógicamente los temas a tratar son variados, y para ello cuenta con un gran listado de personajes secundarios que pueden narrar de primera mano su visión de la situación: patrióticos franceses, decaídos alemanes o escépticos ingleses son sólo algunos de las decenas de secundarios con información privilegiada: diplomáticos, magnates, políticos y periodistas nos narran la cara B de las negociaciones, de los acuerdos que todos hemos estudiado en Historia.

Éste es uno de sus aspectos grandes de esta novela: que más allá de las grandes fechas, de los acuerdos y convenios, hay personas presionadas, miedosas, que temen perder el poder o a su electorado, y más allá de eso ciudadanos de a pie que desconfían de los de arriba, con sus propias cuestiones domésticas.

Por supuesto, Sinclair también se detiene en lo habitual en la vida de un joven: las amistades y los amores, las dudas por el futuro y la búsqueda de un lugar en la vida, la preocupación por la situación actual y la frivolidad de las fiestas.

Así, Entre dos mundos es una novela tan basta, tan gigante, que ha de ser disfrutada por sus cuatro costados, leyéndola progresivamente sin perder un detalle de todo lo que nos cuenta.

Mención aparte merece la edición de Hoja de Lata: cuidada, traducción impecable y unas páginas firmes y a la vez suaves que aportan una experiencia inolvidable a la lectura.

Hoy sé que Entre dos mundos es una de las mejores novelas que he leído en este 2016. También que no le pienso perder la pista a Lanny Budd, y que marcaré en el calendario noviembre de 2016 que es cuando se publica Los dientes de dragón, la tercera parte de la saga. Vosotros deberíais hacer lo mismo.

Sin duda continuaré leyendo a Sinclair. Menudo descubrimiento.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Cómo articula lo grande (la Historia) con el día a día de los ciudadanos.
  • El final, que te mantiene pegado a las páginas aunque ya sepamos lo que va a ocurrir.

Contras

  • El libro es largo, hay que leerlo poco a poco y a su tiempo.

  • De tanto cargarlo conmigo mi ejemplar ha sufrido daños. 😦

Namaste.

 

 

01
Dic
15

IMM (39): libros y más

Os traigo las últimas adquisiciones de este año, muchas de las cuales llevan ya semanas en mis estanterías (algunas incluso ya las he leído), sorprendida en parte por encontrarnos ya ante el último mes del 2015. En fin, el tiempo pasa cada vez más rápido.

IMM-39

De izquierda a derecha:

  • La vuelta del torno, Henry James. Se trata de la famosa novela de James, Otra vuelta de tuerca que ha sido traducida de nuevo y ha recibido un título distinto. No he leído la versión antigua, pero comparando los textos que me pasó Libros del Asteroide se nota el trabajo que le han dado para ser precisos y conseguir el tono de James.

  • La trama nupcial, Jeffrey Eugenides. Tras leer Middlesex, decidí comprar otra de sus novelas. Quizá no sea la mejor, de hecho hay personas que me han recomendado Las vírgenes suicidas, pero como seguramente también acabaré leyéndola, pues empiezo por esta y vamos tanteando.

  • Aquellos años del boom, Xavi Ayén. No sé dónde lo vi recomendado, pero me apetecía conocer un poco más la intrahistoria de los escritores del boom hispanoamericano, así que esta parece ser una buena opción. Edita RBA y es un tochazo de muy señor mío.

  • Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York, Gail Parent. También envío de Libros del Asteroide, es un libro que ya he leído y que veréis reseñado en breve por aquí. No os cuento más detalles…

  • El jugador, Fiódor Dostoievski. Quería leerlo desde hace tiempo, pero después me decanté por El idiota, así cuando lo propusieron como lectura conjunta en el Café Literario, decidí que era el momento. De entre las ediciones que tuve en la mano escogí esta, no por las ilustraciones en sí, sino porque la edición está mucho más cuidada, las tapas son duras y Sexto Piso siempre es sinónimo de buen hacer. Y total, por dos euros de diferencia, pues escojo la edición más bonita.

  • Crematorio, Rafael Chirbes. La noticia de su muerte supuso el toque de atención que me faltaba para leerle. Desde hacía tiempo me llegaban noticias de su calidad, recomendaciones variadas, pero como no se puede estar a todo, siempre lo posponía. Total, que en una visita a la librería vi que estaba en Compactos y como me gustan mucho lo escogí. También lo he leído.

  • Entre dos mundos, Upton Sinclair. Pintaza de este libro de Hoja de Lata, que además de tener una portada preciosa, promete mucho. Es otro tochazo pero quiero leerlo pronto. Gracias a Hoja de Lata por el envío.

Por último, enseñaros mi última adquisición:

Kindle

Efectivamente, soy la orgullosa propietaria de un Kindle Paperwhite que, tengo que reconocer, todavía no sé usar muy bien. Por de pronto parece cómodo, ligero y además promete buenas lecturas… ¿cuál creéis que debería ser la primera de todas?

Y respecto al resto… ¿habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Conocíais a Chirbes? ¿He hecho bien escogiendo La trama nupcial? ¿Alguien sabe cómo sincronizar Goodreads con el Kindle?

Gracias a las editoriales Libros del Asteroide y Hoja de Lata por los envíos, y a @castillodnaipes por el regalazo. Tú sí que sabes.

Namaste.




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