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23
Abr
18

23 de abril

Podía practicar otros deportes, pero ninguno había tenido nunca tanta importancia como el béisbol, y después de empezar como alero en el equipo alevín de baloncesto en primero de instituto, Ferguson decidió no seguir al año siguiente, lo que marcó un final brusco y definitivo a su actividad deportiva en equipo. En un tiempo aquello había sido lo más importante en para él, pero eso era antes de leer Crimen y castigo.

Página 530, 4321, Paul Auster

Para todos aquellos a los que un libro ha cambiado la vida: hoy, mañana y siempre… sigamos leyendo.

Feliz Día del Libro.

Namaste.

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05
Mar
18

4 3 2 1, Paul Auster

4

4 Partes de un libro. 4 vidas. 4 Archies Ferguson viviendo vidas similares. 4 situaciones distintas. 4 jóvenes que ven la vida de distinta forma, que toman diferentes caminos. 4 caminos en los que la literatura forma parte fundamental de la vida del protagonista. Seguimos leyendo, comparamos, para saber cómo le va en esta vida, qué hará en la otra, si en todas pasará por las mismas etapas, si en todas cometerá los mismos fallos. Inevitable pues plantearse lo mismo en la vida propia: ¿qué habría cambiado si no hubiéramos tomado la misma decisión? ¿Cómo habría sido mi vida, y como consecuencia, cómo se habría modelado mi carácter si me hubieran ocurrido otras cosas? ¿Seguiría interesándome lo mismo en ese universo? ¿Pensaría de la misma forma? ¿Tendría los mismos amigos? O simplemente, ¿sonreiría igual?

Te estoy diciendo que nunca sabes si has elegido bien o mal. Para saberlo, tendrías que conocer todos los hechos de antemano, y la única forma de conocer todos los hechos de antemano es estar en dos sitios a la vez, cosa que es imposible.

¿Y?

Y por eso es que la gente cree en Dios.

Página 271

3

3 veces 300 páginas. 3 meses para leerlo. 3 veces que corrí el riesgo de morir aplastada al caer encima de mi cara. 3 veces que me atasqué. Me atasqué porque sobre todo al principio tenía una extraña sensación de Día de la Marmota, como si avanzara para a continuación, retroceder. Se trata de una historia fragmentada, en la que vamos avanzando al unísono. Leemos paralelamente las vidas de Archie: sus infancias, sus adolescencias, y podemos ir comparando qué ocurre en cada una de ellas, y quizá vaticinando lo que pensamos que le ocurrirá después. 3 veces continué. Las últimas 300 páginas leídas a contrarreloj. Un libro que podría haber sido 3 para el propio autor, que acostumbraba a presentarnos historias mucho más breves.

4321

2

2 opiniones enfrentadas. Los que lo califican como prescindible y otros que lo definen como una novela de novelas. ¿Hay 2 Auster? ¿El Auster del pasado, que hay que leer, y el del presente, que hay que evitar? ¿Está el Auster que va a lo esencial y publica libros de 300 páginas y el que se enrrolla y aburre y saca uno de 900? Evidentemente un libro tan largo tiene muchas posibilidades de encallar, de aburrir, y en ocasiones uno se siente cansado de esta propuesta faraónica. En mi caso, ha sido una novela que me ha ganado poco a poco.

1

Uno: darme cuenta de que hacía mucho que no leía a Auster. Un muchacho: Archie Ferguson. Un punto de partida común: su nacimiento. El resto es un camino que se va bifurcando. Un adolescente. Un entorno cambiante que influye en lo que le va ocurriendo. Un fondo histórico común: el de Estados Unidos de los 50-60. Un estilo: corrido, sin diálogos y con pocos puntos y aparte. Sin ser farragoso puede detenerse en el entorno político, económico o social para después centrarse en la acción de nuestro protagonista.

Un libro que parte de una premisa, que se pregunta el protagonista al final del libro:

¿Y si hubiera ido a Columbia en lugar de Princeton? Y en tal caso, ¿en qué habría sido su vida diferente de la que ahora llevaba?

Página 927

Las posibilidades, muchas: crear perspectivas y caminos, como en aquéllos libros de Elige tu propia aventura. Aquí no hay que ir saltando de página a página, sino que Auster es más o menos generoso con Ferguson y le plantea ante determinadas situaciones, pequeños cambios, quizá, que originan diferencias muy significativas en la vida de un humano cualquiera.

También es una novela tramposa, en la que el autor nos engaña en determinadas ocasiones, quizá justificadas para no contarnos todo de golpe, para que nos sorprendamos más. No sé, pero no deja de ser una trampa.

Recomiendo leerla poco a poco, alternarla. Pero también recomiendo no dejarla demasiado de lado, leer del tirón una etapa de su vida, y sobre todo, hacerse un esquema con los progresos, para saber, cuando terminamos la parte 1, en dónde nos quedamos con él en la parte 2 para comprender o visualizar qué va a ocurrir.

FICHA:

Te gustará si te gusta
  • Paul Auster, aunque en esta ocasión sea en versión extendida.
Pros
  • Conocer las cuatro historias del protagonista. Comparar, querer leer más para saber qué ocurre en una en concreto. Apostar por lo que le ocurrirá. Reflexionar.
  • Seix Barral ha decidido prescindir de su papel áspero y feo por uno suave (¡bien!)
Contras
  • El inicio se hace un poco cuesta arriba.
  • Un libro largo que en ocasiones se encalla puede hacernos abandonar.

Namaste.

06
Nov
17

IMM (52): libros otoñales

El fin del verano coincide con la esperada reéntree literaria: nuevas propuestas, nuevos libros, nuevos autores y muchas ganas de leer. Ahora que por fin parece que ha llegado el otoño, es el momento de echar un vistazo a las nuevas incorporaciones de nuestros estantes:

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El rapto del príncipe Margarina, Mark Twain. De repente llegó el cartero y me trajo un paquete largo y grande, donde se incluía este cómic. La única historia infantil escrita por Twain, inédita hasta la fecha y recuperada, con ilustraciones de Erin Stead. Una propuesta que desconocía y que tiene muy buena pinta, con una edición muy cuidada. Envío de Océano Travesía.

Juegos en la edad tardía, Luis Landero. El libro que tenía originalmente anotado en mi libreta de este autor, que encontré por casualidad en una librería de segunda mano y decidí comprar. En su día adquirí El guitarrista, que sigue esperando su turno. IMM 44

Cuatro amigos, Trueba. Últimamente veo el nombre del director en muchas novelas, hasta recuerdo verle en el Parque del Retiro firmando libros. No tenía pensado leerlo pero al final acabé comprándolo.

Violación Nueva York, Jana Leo. Desconocía de su existencia hasta que leí esta entrevista. El tema me dejó el estómago revuelto, mientras mi cabeza repetía el mantra de que no podía ser posible. Pues parece que sí y además hay un libro del tema. Edita Libros del Lince.

– Diario de un incesto, Anónimo. Un libro que captó mi atención por la nota de prensa de la editorial Malpaso. Hay opiniones muy dispares de él, ya os contaré cuál es la mía, que ya lo he terminado.

El corazón de los hombres, Nickolas Butler. Del autor de Canciones de amor a quemarropa, Libros del Asteroide edita este libro que promete dejarnos tan buenas sensaciones como el anterior. Una de esas propuestas que marcas en el calendario hasta su publicación.

Los pacientes del doctor García, Almudena Grandes. El cuarto libro de la saga Episodios de una Guerra Interminable. Grandes regresa después de un tiempo con una historia que promete adentrarse en la red de espías creada para ayudar a huir a los nazis de la Alemania tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Asistí a la presentación que la autora hizo en Alcalá de Henares y tengo muchas ganas de leerlo. Como siempre, a la madrileña le edita Tusquets.

4 3 2 1, Paul Auster. La nueva novela del neoyorquino se sale de su habitual longitud para apostar por una historia mucho más larga. He leído opiniones diversas en las que cabe ponerlo muy bien y muy mal. Espero ser de las primeras. Edición de Seix Barral. (¡Un aplauso a quien decidiera cambiar el papel!).

Las Mitford. Cartas entre seis hermanas, Charlotte Mosley. Mi adicción obsesión curiosidad por las hermanas Mitford se vio incrementada exponencialmente cuando llegó a mis oídos la publicación de este título en la editorial Tres Hermanas. Un tochazo de más de 600 páginas donde las variopintas hermanas se cuentan muchas cosas, en una edición organizada por Charlotte Mosley.

Apegos feroces, Vivian Gornik. Este libro no sólo es uno de los libros más de moda los lectores, sino que ha sido elegido Libro del Año por el Gremio de Libros de Madrid. Ahí es nada. Una historia de menos de doscientas páginas que promete mucho. Edición de Sexto Piso.

Solenoide, Mircea Cartarescu. El regreso de mi rumano favorito de la mano de una de sus novelas más aclamadas, un tochazo de grandes magnitudes editado por Impedimenta en tapa dura. Pude disfrutar de la presentación que hubo en la Librería Rafael Alberti y os aseguro que oírle hablar sobre su modo de escribir y de su concepción del mundo es lo más parecido que he vivido a una experiencia mística. Esperaré el momento perfecto para leerlo.

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Gracias a Océano Travesía, Libros del Lince, Editorial Malpaso, Libros del Asteroide, Tres HermanasSexto Piso por los envíos. Y gracias también a quienes con su esfuerzo, trabajo y dedicación consiguen que se escriban, traduzcan, editen o presenten estos libros. Por último mi agradecimiento va para los que se apuntan a un bombardeo y me acompañan a presentaciones, ferias de mayor o menor calado y cualquier cosa que huela a libros a las que voy arrastrando al personal.

No quiero olvidarme de los que me leéis por aquí. Habéis sido muchos los que, ante el parón que he tenido, os habéis puesto en contacto conmigo. Gracias por seguir ahí.

Y vosotros, ¿esperáis el otoño con ganas como yo? ¿Queréis leer alguno de los libros que he mencionado? ¿Por cuál empiezo? ¿Me ahogaré entre tanto tochazo? ¿Alguna vez conseguiré avanzar en mi propósito lector?

Namaste.

11
Oct
16

La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker

Muchos de los que me conocéis seguramente estéis arqueando una ceja al ver en este blog el título de esta novela, y sé que muchos otros lo hicisteis el día que visteis que lo estaba leyendo, cuando lo publiqué en Instagram.

Quizá cada vez son menos comunes los best-sellers por estos lares, pero de vez en cuando me gusta asomar mi nariz a esos títulos siempre situados en la lista de máximas ventas (generalmente cuando ya se ha pasado la moda) y ver si a mí también me convencerían.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es la primera novela de un suizo de esos que me dan mucho asco, esto es: un chaval más joven que yo que publica una novela y se forra con ella. Eso da un poquito de envidia y muchas ganas de venir aquí a contar que ese libro es la releche. Lo siento, pero no va a pasar.

la-verdad-sobre-el-caso-harry-quebertComo buena novela de suspense que se precie, desde el primer momento sabemos que ha habido una desaparición, en este caso la de una joven quinceañera en un pueblo apartado de Estados Unidos. El misterio queda en suspenso 30 años, momento en el que se encuentra el cadáver y se retoma la búsqueda del asesino de la muchacha.

Este corte temporal permite a Dicker situar la historia en tres momentos distintos: en 1975, momento de desaparición de la chica y en 2008, cuando se encuentra el cadáver. Aprovecha además para incluir una tercera situación: las conversaciones entre escritores sobre el proceso de escritura, que suelen ser capítulos muy cortos (apenas uno o dos párrafos) y dan preludio al resto de las dos acciones.

Y es que la muchacha mantenía una relación sentimental con Harry Quebert, afamado escritor y a la postre el que da los consejos a su amigo, otro escritor que quiere sacar a la luz la verdad ayudando así a Quebert a salir del atolladero. Efectivamente: su amigo no es el depravado que vende la policía y los periódicos, y por supuesto no ha matado a Nola Kellergan porque ellos vivían una verdadera historia de amor.

A mí es que este tipos de amores prohibidos me aburren soberanamente y ya si incluyen conversaciones como ésta…

– Callémonos y estrécheme en sus brazos… Me parece tan inteligente, tan apuesto, tan elegante.

– No puedo, Nola….

– ¿Por qué? Si de verdad le gusto, ¡no me rechace!

– Me encantas. Pero eres una niña.

– ¡No soy una niña!

– Nola… Lo nuestro es imposible.

– ¿Por qué es tan malo conmigo? ¡Ya no puedo ni hablarle!

– Nola, yo…

– Déjeme. Déjeme y cállese. Cállese o le diré a todos que es un pervertido. ¡Váyase con su novia! Fue ella la que me dijo que estaban juntos. ¡Lo sé todo! ¡Lo sé todo y le odio, Harry! ¡Váyase! ¡Váyase!

Página 232

Pues efectivamente, entiendo que alguien metiera a la insufrible niñata en el maletero de su coche y la hiciera desaparecer.

Lo peor de este tipo de diálogos no son las frases arquetípicas y sin sentido, sino la repetición: quizá la primera vez podemos pasarlo desapercibido, pero a la octava estamos mirando cómo comprar un arma de fuego en este país. Y a la decimosexta nuestro vecino ha llamado a la policía alterado por nuestros gritos de MUERTE Y DESTRUCCIÓN.

Claro, si pensamos que La verdad sobre el caso Harry Quebert es un tochazo de setecientas páginas tiene que abundar el relleno, pero por si fuera poco al leer un diálogo de ese calibre, hay que ofrecer poca información y repetirla cuanto se pueda. Para esto lo mejor es el corta y pega, que tenemos lectores GILIPOLLAS que no se han quedado con la copla.

Tras conversaciones con testigos y tratar de seguir la pista sobre lo que ocurrió en el verano del 75 (algo muy de Pretty Little Liars, en ese verano ha pasado más que en Madrid la última década), Marcus Goldman consigue convertirse en un personaje que hemos visto repetido en multitud de ocasiones en series, libros malos y sobre todo películas de los sábados de Antena 3, lo cual incluye el muy original momento en el que va a ver a un testigo y le dice al sirviente que tiene que ir al baño y se escaquea del baño para echar un vistazo. ¡No puede ser! ¡Qué original! ¡Esto va a marcar un antes y un después en la literatura! ¡Ya verás cuando se entere Dan Brown!

Por supuesto, la investigación se ve aderezada de amenazas y anónimos, intentos de incendio y mucha hostilidad (¡quién lo iba a decir!). Venga, ¿que le queman el coche? ¡Confeti!

La sensación creciente que tengo cuando leo este tipo de libros es la de la producción en cadena, el darse cuenta de que se trata siempre la misma historia, que no brilla por ningún lado, con personajes intercambiables y con una trama similar que promete thriller y tensión y sólo da tedio y un poco de pena. La misma que me dan los calificativos que le han prodigado por aquí y allá los críticos literarios de medio mundo diciendo cosas como ésta:

La sorpresa de la rentrée, el libro que no podemos soltar después de horas de lectura cautivante…. Recuerda a Philip Roth. Jonathan Franzen o Woody Allen.

Marie-Françoise Leclère, Le Point.

Vamos a ver, señora Leclère, ¿qué le ha hecho Philip Roth para aseverar algo así?

Historias sin alma, personajes que no vas a recordar, situaciones que has visto con pocas variantes unas dos o tres mil veces en cualquier sitio, una de esas novelas que dice poco a pesar de tener escritas muchas palabras en ellas.

Probablemente lo mejor sean los inicios de capítulos, donde Goldman y su mentor reflexionan sobre el proceso de escritura y donde dejan momentos como este:

En esta sociedad, Marcus, los hombres a los que más admiramos son los que ponen en pie rascacielos, puentes e imperios. Pero en realidad, los más nombres y admirables son aquéllos capaces de poner en pie el amor. Porque es la mayor y más difícil de las empresas.

Página 281

La verdad es que si lo llego a saber podría haber empezado un juego alcohólico mientras lo leía, habría sido más entretenido, fijo.

– ¿Quiere que le lleve, sargento?

– Ni hablar.

– Conduce usted muy despacio.

– Conduzco con prudencia.

– Este coche es una basura, sargento.

– Es un vehículo de la policía estatal. Un poco de respeto, por favor.

– Entonces es una basura estatal. ¿Y si ponemos algo de música?

Página 475

¡CHUPITO!

Y con esto he escupido toda la bilis que me ha hecho generar el dichoso libro en sus 700 páginas. ¡Qué descanso! Ya sabéis, lectores: la bilis, como la basura, mejor fuera.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Las reflexiones sobre la escritura que dan comienzo a los capítulos.

Contras

  • Situaciones absurdas e increíbles.

  • La inclusión de diálogos de este calibre debería de ser un atenuante para la aplicación del artículo 138 del Código Penal.

Namaste.

28
Feb
15

Matar a un ruiseñor, Harper Lee

Matar a un ruiseñor es una de esas novelas que aparecen siempre entre las que hay que leer, entre los clásicos destacados del siglo XX. Una historia de la que poco sabía cuando la compré, pero que pensé que antes o después tenía que leerla.

matar-a-un-ruiseñorUn día cualquiera decidí que era el momento, y comencé a leer la historia de Atticus Finch, un abogado de un pueblo de Alabama.

La narradora es la hija de Finch, Scout, una niña despierta e inteligente que nos enseña la realidad con sus ojos curiosos.

Mientras yo leía el alfabeto una leve arruga apareció entre sus cejas, y después (…) descubrió que yo era letrada y me miró con algo más que un leve desagrado. Miss Caroline me pidió que le dijese a mi padre que no me enseñase nada más, pues ello podía ser incompatible con las clases.

(…)

– Si no tuviera que quedarme, me marcharía, Jem; esa maldita señorita dice que Atticus me ha enseñado a leer y que debe dejar de enseñarme…

(…)

Miss Caroline me sorprendió escribiendo y me ordenó que dijese a mi padre que dejara de enseñarme.

– Además -dijo-, en el primer grado no escribimos, hacemos letra de imprenta. No aprenderás a escribir hasta que estés en el tercer grado.

Y su vida gira alrededor de las circunstancias de su padre, su hermano y la vida cotidiana que va ocurriendo ante sus ojos. Finch comienza a representar en un juicio a un vecino afroamericano y el resto de su sociedad rural no parece muy conforme.

Si añadimos el misterio del vecino de los Finch y las travesuras de unos niños que aprovechan sus ratos libres para zascandilear por ahí, tenemos un amagalma de historias que conforman una novela global, la de una familia con el entorno que le rodea pero sin descuidar la reflexión sobre los grandes temas: la ética de un abogado, el racismo y la desigualdad y también la amistad y la comprensión.

El estilo de Lee es directo y ya desde la primera línea nos atrae con una narración fresca y desenfadada, propia de Scout, la genial niña. Abunda el humor, la sátira y la crítica de una sociedad, la de mediados del siglo XX, a la que le queda mucho por aprender.

Los diálogos son directos y llenos de fuerza, y las descripciones refuerzan mucho el sentido de la trama.

La conclusión es que desde que comenzamos, no podemos parar. La forma cómo se cuenta y lo que se cuenta (aderezado con un poco de misterio) nos obliga a continuar para conocer cómo acaba este verano en el que sucedieron tantas cosas.

Antes de vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.

Se la recomiendo a todo el mundo, pero en particular, a aquéllas personas que piensan que los clásicos son densos, que la lectura es farragosa y aburrida. Matar a un ruiseñor es una novela perfecta para demostrar que nada de eso es cierto, y que una historia entretenida puede ser a la vez compleja, reflexiva y estar bien escrita.

Felices lecturas a todos.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Scout: es lista, sarcástica, analítica y muy divertida.
  • Lo rápido que uno entra en la historia. La fuerza de los diálogos.

Contras

  • Quizá esperaba algo más de profundidad en los temas.

Reto 50 libros

  • 24/50

Namaste.

05
Oct
14

La apatía lectora y Olvidado Rey Gudú

Durante el pasado verano he sufrido de apatía lectora. Esa sensación de aburrimiento, de empezar a leer un libro y enseguida dejarlo, de preferir hacer cualquier otra cosa antes que leer. Ver el libro encima de la mesa y preferir poner la televisión. Que vayan pasando los días sin leer, y no porque no tuviera tiempo sino porque no tenía ganas. En otras ocasiones podría pensar que no me apetecía leer en abstracto. Probablemente eso habría pensado hace años. Pero cuando te conviertes en lector, cuando lees igual que comes, cuando cada día dedicas un tiempo a continuar con la lectura, no se piensa lo mismo. Hay otra causa: quieres leer pero no ESO.

¿Soy yo? ¿Será el verano?, llegamos a preguntarnos. No. Es el libro. Ese ladrillo. ¿Cómo se me ha pasado la fiebre lectora de golpe? ¿A mí? No. Es ese libro. Ese tocho infumable que no hay quien se lo lea. La solución es bien sencilla: dejarlo. Abandonarlo. Dejar de amargarse por no disfrutar con un libro independientemente del nombre del autor que aparezca en la portada. Y del título.

En mi caso el título era Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute. Un libro anotado en mi lista de 50 libros. El tipo de libro que buscando en Goodreads su valoración se divide en dos tipos de calificaciones: 5 estrellas o una. Los que lo consideran maravilloso e indispensable y los que lo ponen a caldo.

¿Cómo se justifica tanta diferencia? Buena pregunta.

De un lado, los que lo valoran con 5 estrellas destacan el estilo de la autora, la magnificencia de la obra y cito textualmente: “Olvidado Rey Gudú es como un cuento de niños muy largo (tiene casi 900 páginas), pero destinado a adultos”.  Bueno, digamos que si leo esa frase antes de empezar a leerlo ni siquiera lo habría tomado prestado.

Por contrario, los que le otorgan la mínima puntuación destacan su lentitud, su pesadez, el aburrimiento de leer una novela de 900 páginas en la que apenas ocurre nada.

En mi opinión, Olvidado Rey Gudú es un ladrillo que incluye una historia simple, llana y cronológica, de un reinado, de padres e hijos en una tierra determinada. Una profusión de personajes que se presentan en proporción de adjetivos de 1 a 5. Plagada de un estilo barroco. Pero no barroco en el sentido del lirismo, de las metáforas, sino barroco en plan churrigueresco: ostentoso, exagerado, hortera. Imaginaos la historia de los Reyes Godos narrada con la mayor cantidad de adjetivos que podamos sacar de un diccionario. No es historia. No es poesía. Es competición, como si la autora pretendiera demostrar una inteligencia calculada, desprovista de sutileza y elegancia, de equilibro. Todo aquí es exagerado.

Es exagerado el número de páginas, el número de personajes, el número de adjetivos. Sin embargo, a pesar de todo lo expuesto, no me ha generado empatía, quizá porque no hay análisis, no se profundiza, simplemente se expone, como en los libros de texto. Hechos y obras. Y adjetivos, claro.

Tras 400 páginas mi apatía aumentaba y el libro me miraba con una preocupante sonrisa sardónica. Te he ganado, parecía que me decía. Soy un libro premiado y alabado y te rindes.

El día que cumplía el plazo para devolverlo a la biblioteca fue cuando me decidí. Lo voy a dejar. Lo voy a devolver y jamás lo volveré a coger, me dije, aliviada.

Abandonar el libro y perder la apatía fue todo uno. Volver a leer 100 páginas en un día, desear llegar a casa para continuar con la novela de turno, ya me entendéis.

Aquéllo que pensaba perdido, ese fervor lector, regresó de improviso y gracias a otro libro. Pero eso mejor os lo cuento en la siguiente entrada.

Namaste.




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