Posts Tagged ‘Literatura

13
May
19

La edad del desconsuelo, Jane Smiley

Quise leer este libro desde que llegué por casualidad a toparme con este fragmento en las redes sociales:

Tengo treinta y cinco años y creo que he alcanzado la edad del desconsuelo. Otros llegan antes. Casi nadie llega mucho después. No creo que sea por los años en sí, ni por la desintegración del cuerpo. La mayoría de nuestros cuerpos están mejor cuidados y más atractivos que nunca. Es por lo que sabemos, ahora que – a nuestro pesar- hemos dejado de pensar en ello. No es sólo que sepamos que el amor se acaba, que nos roban a los hijos, que nuestros padres mueren sintiendo que sus vidas no han valido la pena. No es sólo eso, a estas alturas tenemos muchos amigos y conocidos que han muerto; todos en cualquier caso, tendremos que enfrentarnos a ello, antes o después. Es más bien que las barreras entre nuestras propias circunstancias y las del resto del mundo se han derrumbado a pesar de todo, a pesar de toda la educación recibida. (…) Tengo entendido que después se llega a la edad de la esperanza o, al menos, de la resignación. Pero sospecho que para eso tiene que pasar bastante tiempo.

Páginas 44-45

La-edad-del-desconsueloTratar de describir La edad del desconsuelo es una tarea complicada. Sabemos de lo que trata, sí, todo eso lo podemos leer en la sinopsis, conocemos la parte objetiva: que el peso de la trama lo llevan los adultos de una familia de cinco, dentistas, que tienen una vida feliz y estable. Sin embargo un día en un trayecto habitual en coche se escucha la siguiente frase:

– Nunca más volveré a ser feliz

Página 25

Pronunciada por Dana, la esposa, consigue que Dave se replantee su matrimonio, si acaso va a perderlo, y comienza a acosarle el convencimiento de que su relación está llegando al final.

Y a partir de este momento vamos descubriendo lo que hay debajo, la subjetividad de las emociones que consigue trasladar al lector, la sensación perenne de que poco importa lo que pase realmente (¿se ha enamorado Dana de otro?) sino esa sensación que sobrevuela de vacío y vértigo que precede a la edad del desconsuelo.

Smiley despliega y reflexiona para que pensemos qué nos hace ser quién somos, para reflexionar de los actos, sensaciones y situaciones que han conseguido que fuéramos la persona que hoy somos y no otra.

Para ello la autora construye dos personajes potentes, bien formados e imprevisibles pero absolutamente creíbles y cercanos, y lo que más me ha sorprendido, la historia tiene una cadencia, un ritmo que pareciera desacompasado pero que consigue el efecto de inestabilidad que sienten ellos, y además potencia un ritmo diferente al que estamos acostumbrados en este tipo de novelas.

La edad del desconsuelo evita prestar atención a la evolución del matrimonio, o al drama de la situación, para centrarse en la oquedad que se forma tras el inicio del huracán, deteniéndose, analizándola y señalándola. Es un libro corto, que deja al lector mirando la pared fijamente, releyendo determinadas frases, y pensando cómo se pudo crear la grieta entre los dos personajes principales. Por si fuera poco consigue condensarlo todo en poco más de cien páginas.

Son pocas las historias que uno termine y tenga ganas de volver a empezar, si eso define a un buen libro, entonces este claramente lo es.

Gracias a los amigos de Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La cadencia que al principio parece extraña y a contrapié pero después resulta un recurso perfecto.
  • Sensación etérea pero a la vez cercana en toda su lectura.
Contras
  • La tipografía de la f provoca que cuando va seguida de i la vocal no lleve punto y eso es algo que me estúpidamente me disturba.

Namaste.

 

Anuncios
07
May
19

IMM (60)

Os dejo por aquí las últimas incorporaciones a mis estantes correspondientes al mes de abril, mes en el que coinciden mi cumpleaños y el Día del Libro:

60_1

  • El don de las piedras, Jim Crace. Leí Cosecha hace tiempo, y los amigos de Hoja de Lata me han enviado este ejemplar del último libro del inglés que han publicado. ¡Gracias chicos!
  • Emma, Jane Austen (edición de Austral Singular). Me gusta mucho esta edición, y estoy por un lado, haciéndome con la colección y por otro poniéndome al día con los clásicos. Son muuuuchas las cuentas pendientes, tantas que me estoy planteando hacerme un súper listado… este de Austen es uno de ellos.
  • El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez. La fantástica edición que estoy releyendo de Cien años de soledad (que ando leyendo a trompicones quiénsabeporqué) tiene un compañero, este otra novela del colombiano, que también he leído pero que quería incorporar a mis estantes. Uno de esos libros que no pasan de moda y que necesitamos tener en la estantería. Todo un acierto. Tanto este como Emma regalos de R. ¡Gracias!
  • Herido leve, Eloy Tizón. Una autobiografía intelectual, dice la editorial Páginas de Espuma en su página web. Un autor hablando de libros, digo yo. Temática que nunca se agota y que me atrae cada vez más. A Tizón no lo he leído, sólo sé que Jesús tiene un buen concepto de él. El título en sí lo conocía de pasada, fue el buen hacer de Niebla Espesa y de Esther de Moito Conto las que lo hicieron llegar a sus manos. Qué importante es tener a mano un buen librero. ¡Muchas gracias!

60_2

 

  • La edad del desconsuelo, Jane Smiley. Un libro que me dio curiosidad desde que lo vi por redes sociales y que ya he leído. Ahora sólo me queda intentar explicar algo de su lectura. Envío de los amigos de Sexto Piso.
  • Mejor la ausencia, Edurne Portela. Había dejado pasar este título, y en general a la autora una y otra vez, hasta que vi un comentario elogioso de alguien de quien me fío y de repente me encontraba a Portela en todas partes. Después alguien mi dealer literario me comentó que había una historia que narraba la historia de Patria desde otro lado, pensé que podría ser este. No me equivocaba.
  • Lincoln en el Bardo, George Saunders. Un libro que vi muchísimo hace unos meses por redes sociales, pero que intenté quitarme de la cabeza para no saturar mis lecturas actuales de novedades. Se ha incorporado en modo de préstamo al igual que el de Portela, ¡gracias Pedro!
  • Los que duermen, Juan Gómez Bárcena. Tras alucinar con Kanada sabía que iba a estar atenta a lo que publicara este autor. Sigo en las mismas, todavía no tengo muy claro qué escribe este autor…  Envío de Sexto Piso.

 

60_3

 

  • Voces humanas, Penelope Fitzgerald. El último libro de la autora que publica, como todos los demás, Impedimenta, es uno de esos títulos que sé que necesito en cuanto me entero de su publicación (¡gracias por el chivatazo, Atram!)
  • La hija de la española, Karina Sainz Borgo. Una historia que inicialmente no me atraía nada pero que con el paso de los días me ha ido entrando la curiosidad. Quizá el tema, quizá la culpa es de Martín, quién sabe. Estos dos últimos han sido mis compras en Día del Libro.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Por cuál creéis que debería empezar?

Namaste.

23
Abr
19

Feliz Día del Libro

23 de abril.

Día que tenemos marcado en el calendario los amantes de los libros, los libreros, los aficionados a la tinta y el papel, todos aquellos que disfrutamos entre las páginas de una buena historia, de un buen poema, de una buena obra.

El Día del Libro, el tuyo, el mío, el del todos. Celebrémoslo comprando libros, visitando bibliotecas, recomendando lecturas, revisando títulos, leyendo. Celebrémoslo adquiriendo muchas nuevas historias, colocando nuestros estantes, visitando blogs, anotando títulos o simplemente, elijamos un nuevo libro para empezar, o continuemos el que tenemos a medias.

Celebremos las historias que hemos leído y las historias que nos quedan por leer.

Un año más, feliz Día del Libro.

Namaste.

 

15
Abr
19

Stoner, John Williams

Stoner es una de esas historias que son consideradas por los lectores como obras maestras o como libros mediocres, sin término medio. Las opiniones son tan dispares que al escoger esta lectura no sabes en cuáles de las dos opciones te vas a encuadrar. Quizá nunca habría acabado leyéndolo de no haber visto la polaridad manifiesta.

Stoner lleva como título el apellido de nuestro protagonista, William. Hijo de un matrimonio de campesinos acabará como profesor de literatura de inglés en la universidad.

StonerLa historia de Stoner es lo que critican muchos de los que la consideran como mediocre: una historia sencilla, sin mucha trama y sin grandes acciones. Esto es, la novela trata de la vida del protagonista sin caer en los elementos más frecuentes de la literatura: la trama no es tal, no le ocurren grandes dramas ni es el protagonista heroico que podríamos esperar, tampoco hay momentos de tensión y en el apartado del estilo, no encontramos grandes diálogos ni un sesudo análisis de cada uno de los personajes. Simple y llanamente nos encontramos la vida de Stoner: estudia, trabaja y se casa. Sigue trabajando, mantiene a su familia y tiene algún encontronazo en la universidad. Así, su  vida no tiene dramas ni grandes decepciones, solo las habituales del día a día: el paso del tiempo, la desesperanza, el aburrimiento y en muchos casos, la confrontación con una mujer absolutamente insoportable, la esperanza que encuentra en su hija, el choque con un compañero de trabajo.

Un personaje que a pesar de vivir la Primera Guerra Mundial no acude a la batalla, con un carácter evasivo y el ánimo perenne de los segundones, de los que se mantienen al margen de la acción, al margen de las grandes pasiones. Podríamos decir que Stoner es el antihéroe, el que se queda en la retaguardia, el que no dice lo que piensa para evitar un enfrentamiento, esa persona a la que nada le viene mal pero que internamente se lamenta sobre el derivar que ha tomado su vida.

Se empezó a preguntar si su vida merecía la pena, si alguna vez la había merecido. Era un duda, sospechaba, que le llegaba a todo el mundo tarde o temprano. Se preguntaba si a los demás les sobrevenía con la misma fuerza impersonal que le llegaba a él. La cuestión le sumía en la tristeza, pero era una tristeza general que -pensaba- tenía poco que ver con él o con su particular destino, ni siquiera estaba seguro de que la cuestión naciera de las causas más recientes y obvias que había trastornado su vida.

Página 158

La historia de Stoner es también lo que la describen como una obra maestra: una historia sencilla y aparentemente simple pero que a pesar de narrar la vida de un personaje común consigue mostrar la vida habitual de un personaje que podríamos ser tú o yo, más allá de las grandes historias y de las grandes tramas, Stoner es una persona del montón y Williams refleja su vida de una forma directa y sencilla, sin estridencias, simplemente la vida de Stoner.

¿Que qué me ha parecido a mí? Pues, sinceramente, no veo la obra maestra que muchos ven. Me parece una historia bastante plana, que se hace aburrida en determinados momentos, y donde por ocurrir muy pocas cosas se queda atascada en la primera tercera parte de la historia. Tengo que reconocer que posteriormente pude leer más y conecté algo más con la historia: la relación de Stoner con Grace, el problema de Stoner con Hollax, y la absolutamente insufrible Edith. Conseguí leer más de seguido lo que hizo que me aburriera menos, pero efectivamente, Stoner jamás da un golpe en la mesa, sino que se deja llevar por lo que los demás esperan de él, sin pensar en sus intereses o sus preferencias. Este aspecto en concreto me ha sacado bastante de mis casillas, siempre me da rabia encontrar con personajes que no deciden por sí mismos (por suerte no son muchos, los lectores o bien la literatura necesitan grandes gestas). Aunque por ello no significa que se trate de un personaje plano, solo que jamás tiene un punto de inflexión determinante, ni cambia de actitud con su vida o con las personas que le rodean.

En definitiva,

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Determinados destellos del estilo de Williams.
Contras
  • Historia plana, sin puntos de inflexión.
  • La cita que incluye la contraportada: “De lo único que estoy seguro es de que es una buena novela; con el tiempo incluso podría considerarse una gran novela”, John Williams (¡nos ha jodido!)

Namaste.

27
Mar
19

IMM (59)

Hoy traigo las nuevas adquisiciones que se han incorporado en los estantes son las siguientes:

Imm-marzo

  • La muerte del padre, Karl Ove Knausgard. Nunca he leído al autor, pero veo comentarios elogios aquí y allá de forma frecuente. No sé si es la mejor opción para empezar a leerlo, la verdad, pero es la escogida. Veremos qué tal.
  • El adversario, Emmanuel Carrère. Junto con Una novela rusa este título se recomienda siempre, así que decidí hacerme con este título en la edición de Compactos de Anagrama.
  • Trilogía de la ocupación, Patrick Modiano. De este autor he leído En el café de la juventud perdida, Dora Bruder y El horizonte pero hace ya cinco años que no vuelvo a leerle, y creo que una buena opción es esta trilogía, probablemente el libro más famoso del Nobel de Literatura francés.
  • Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides. Como ya os comentaba en la reseña de La trama nupcial, me queda por leer esta novela, quizá la más famosa de sus historias, que tiene hasta versión cinematográfica. Lo admito: dudé entre La trama nupcial y Las vírgenes suicidas pero opté por la primera porque soy más de libros largos. No lo leeré pronto porque va en contra de mi costumbre, pero me da seguridad saber que la tengo en el estante a la espera.

IMM-marzo-2

 

  • Sigo aquí, Maggie O´Farrell. El tercer libro que he leído de O´Farrell, relatos autobiográficos en esta ocasión. Tenéis la reseña aquí. Envío de Libros del Asteroide.
  • Fugitiva y reina, Violaine Hausmann. Una historia de la que he leído comentarios elogiosos y que no pude evitar comprar la última vez que acudí a una librería. La edición es de Hoja de Lata.
  • Fausto, Goethe. Uno de esos eternos pendientes, que me atraía por la edición de Austral Singular (a pesar de que mi ejemplar de Jane Eyre ha tenido que ser reparado por despegarse la tapa). La verdad es que es uno de esos libros que me dan bastante vértigo, pero por intentarlo que no quede.
  • El pasajero, Ulrich Alexander  Boschwitz (Sexto piso). Me entró por ojo, o más bien, por la portada. Apenas he leído la biografía del autor pero no necesito más (¿cuántos libros has de leer para considerar que ya no estás cumpliendo el propósito de leer menos novedades?)
  • Claus y Lucas, Agota Kristof. Cuando leí en ebook este asombroso título me di cuenta de que quería tenerlo en papel. Después comprobé que se encontraba descatalogado y que no había ninguna reedición a la vista. Por fin, después de mucho tiempo de espera, Claus y Lucas tiene la reedición que se merece. La reseña que le dediqué en su día, aquí. La edición es de Libros del Asteroide.

¿Habéis leído alguno de ellos? ¿Por cuál debo empezar? ¿Alguna recomendación para enfrentarse a Fausto?

Namaste.

13
Mar
19

La trama nupcial, Jeffrey Eugenides

Quería leer a Eugenides pero temía lo que me iba a encontrar. Mi percepción auguraba una flamante decepción, tras haber leído Middlesex, de la que poco más puedo añadir más que enlazaros la reseña y recomendárosla encarecidamente.

La-trama-nupcialAsí, aunque lo compré y lo mantenía a la vista para cuando lo necesitara, La trama nupcial se iba quedando en un segundo plano, hasta que a raíz de un viaje en la que no podía llevar los enormes libros que estoy leyendo, decidí empezar éste. Vale, no es muy corto pero al menos es una edición mucho más manejable.

En La trama nupcial tenemos tres personajes: Madeleine, la bella joven interesada por la literatura, Leonard, el galán con el que Madeleine empezará una relación, y Mitchell, el tercero en discordia.

Eugenides utiliza un narrador en tercera persona que no conoce todo de cada uno de ellos, sino que se mantiene al lado de cada personaje como testigo de lo que les va ocurriendo. Además, utiliza los cambios de capítulo para saltar de uno a otro, y los saltos temporales para mantener el interés del lector.

El personaje no deja de ser más que el motivo perfecto para ahondar en el tema que representan. Para Madeleine: el amor, los momentos de iniciación en la adolescencia y los novios que tuvo hasta llegar a la universidad. A partir de aquí, sus estudios y su interés por la novela victoriana. Sin embargo, llegados a un determinado momento, cuando el autor considera necesario, nos presenta a otro personaje, creado hilos entremezclados con objeto de ganar complejidad poco a poco. Así, en el momento en el que Madeleine conoce a Mitchell comenzaremos a ponernos en la piel de este peculiar chico, su relación con nuestra protagonista y sus pasos en la búsqueda espiritual. Al que conocemos más como presencia pero menos internamente (exactamente como todos los que le rodean, que tienen una imagen de él distorsionada de lo que es en realidad) es a Leonard, envidiado por Mitchell, amado por Madeleine, personaje muy bien creado y complejo, que gana en aristas según vamos leyendo.

A Madeleine no le había servido de gran cosa. (…) Como lectora no estaba interesada en la figura del lector (…), era absolutamente feliz con la idea del genio. Quería que un libro la llevara a lugares donde ella no podría llegar por sí misma. Pensaba que un escritor tenía que trabajar más para escribirlo que ella para leerlo. Cuando se trataba de letras y de literatura, Madeleine defendía una virtud que había caído en desgracia: la claridad.

Página 65

(INCISO QUE CONTIENE SPOILERS DE LA TRAMA: Por poner un ejemplo, al contarnos la ruptura entre Madeleine y Leonard, primero conocemos el punto de vista de ella, fragmentado y poco descriptivo, y nos quedamos exactamente como ella: sin comprender lo que realmente ha ocurrido. No es sino unos capítulos más tarde cuando, desde el punto de vista de Leonard conoceremos la otra parte de la historia, comprendiendo por fin qué ha sucedido).

Mi prejuicio se vio confrontado cuando empecé a leer la novela. Ayudó que tuviera bastante tiempo para leer y así puede avanzar rápido, conocer la vida de Maddie y encontrarme muchos brillos que encontré en la anterior novela que leí del autor. Pero después, empecé a pensar que a fin de cuentas estaba en lo cierto y que la novela se iba a empantanar cuando vi que hacia la mitad del libro los temas religiosos eran mayoría, y es que la búsqueda espiritual de respuestas por parte de Mitchell y parte de su viaje a la India se me hizo más pesada y aburrida. No sé si es porque este tipo de temas me aburren o bien que el autor se detiene demasiado en ellos.

Sonaba a algo que Santa Teresa -que lo escribió quinientos años atrás – había experimentado, algo tan real como el jardín que podía verse desde la ventana de su convento de Ávila. Uno puede distinguir la diferencia entre alguien que describe algo inventado y alguien que utiliza un lenguaje metafórico para describir una experiencia inefable, pero real.

(…)

Había libros que se abrían paso a través del ruido de la vida y te agarraban del cuello de la chaqueta y te hablaban sólo de las cosas que encerraban más verdad. Una confesión era un libro de ésos.

Página 270

Sin embargo, una vez que Mitchell regresa y cuando Eugenides vuelve a interesarse por Maddie y Leonard, la historia continua de forma potente, retrotrayéndose al pasado para acercarnos a los recuerdos de Leonard ahora que ya conocemos los de Madeleine.

Para cuando se perfilaba el final me temía que la historia acabara de una forma demasiado arquetípica, cayendo en los tópicos habituales de las historias de amor, en un buenismo justiciero en el que todo fuera de color de rosa. Por suerte, el reencuentro final de los tres personajes pone un broche perfecto a la historia, donde por fin se cerrará un círculo que comenzó en el campus universitario.

Eugenides es un escritor inteligente, que sabe medir lo que nos cuenta para conseguir golpes de efecto, que utiliza los saltos temporales en los momentos exactos para obtener tensión, misterio o resolución según prefiera crear una u otra en el lector. Lo hizo en Middlesex

Así que una vez superado mi prejuicio, sí, a por Las vírgenes suicidas.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • La narración repartida entre los tres personajes.
  • El personaje de Leonard. Fragmentos y fragmentos marcados. Moli, me he acordado de ti.
Contras
  • El viaje de Mitchell se me ha hecho aburrido.

Namaste.

04
Mar
19

El asesino tímido, Clara Usón

De repente las redes sociales se llenaron de esta portada donde se ve a una chica con peso suelto y mirada triste. Y aunque venía de leer Las posesiones, de Llucia Ramis, y El dolor de los demás, de Miguel Ángel Hernández, acabé cayendo en las garras de una historia de no ficción que desde fuera (y esta vez, quién sabe por qué, con la sinopsis leída) me parecía que no me iba a gustar.

El-asesino-tímido(INCISO: intento, casi siempre, no leer libros seguidos que puedan parecerse, así que no suelo alternar libros de la misma temática / época o tipo de escritor. Generalmente si he leído a un autor español actual jamás continuo con otro de ese estilo sino que cambio diametralmente. Esta es una excepción).

Y aún con este prejuicio lo compré (para mí sigue siendo un misterio por qué compré un libro que di por hecho que no me iba a gustar), lo colé antes de otras lecturas y lo leí en un día. Ya veis, a pesar de que parecía que lo tenía todo en contra este libro también lo incluí en las lecturas destacadas de 2018, lo que son las cosas.

La condena de Sísifo es al mismo tiempo su salvación, porque si una sola vez le fuera concedido alcanzar la cumbre de la montaña y depositar allí su roca, librándose de la carga, ¿qué hará después?

Página 153

El asesino tímido es en parte la historia de Sandra Mozarovski, actriz del destape en plena Transición que fallece, como dirían los medios de comunicación, en extrañas circunstancias (vamos, que alguien muy conocido la ha mandado matar para que no se aireara un idilio muy real,  ya me entendéis).

Aunque el hilo del que tira Usón es este, lo cierto es que aprovecha para contarnos su propia vida, las coincidencias que tenía con la malograda Mozarovski, sobre su familia y la relación con su madre. El asesino tímido es una historia difícil de clasificar y de definir, donde caben muchas temáticas y donde se regresa al principio para acabar realizando un análisis de la época de la Transición muy personal y particular, sin datos históricos ni importancia global pero que se detiene en los detalles y el ambiente de la época.

La propia autora es consciente de ello y lo expresa mejor que yo en el propio texto:

Yo también recelo de las abstracciones y, como antigua abogada, me repugnan las normas, no creo, por ejemplo, en la UNIDAD en la novela, pienso, como Cervantes, que la novela es “escritura desatada” y que en ella cabe todo, incluso el desorden, si tiene un propósito, pero hace ya unas cuantas páginas que me reconcome la conciencia, ¿cómo puedo justificar los altos inopinados de Sandra Mozarovski a mi madre, de mi madre a Witgenstein, del rey a mí misma? ¿sé adónde voy?; ¿voy a algún sitio? (si y voy a algún sitio, ¿por qué doy tantos rodeos?)

Página 124

En resumen, una historia de la que no esperaba nada y que me ha acabado sorprendiendo gratamente. Todo un acierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La mezcla de temas y la forma en que los une.
Contras
  • Se lee en un suspiro.

Namaste.




Estoy leyendo…

mayo 2019
L M X J V S D
« Abr    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 714 seguidores

Dirección de contacto

Si quieres ponerte en contacto conmigo, puedes escribirme:

Sígueme en Twitter

¡Sígueme en Twitter!

¡Mis Tweets!

Categorías

Comentarios recientes

Archivos

Anuncios