Posts Tagged ‘Literature

23
Ene
17

Me llamo Lucy Barton, Elizabeth Strout

Lo que me sucede con muchas novedades es que de tanto verlas por redes sociales, librerías y blogs, acabo queriendo leerlas. En este caso fue Oesido el que me comentó si lo había leído, y ahí pasó a mi libreta.

Al poco tiempo, buscando un libro cortito para empezar, pensé que este era una buena opción.

Hacia-rutas-salvajesMe llamo Lucy Barton es la historia de una hija que está hospitalizada y que durante el tiempo de convalecencia conversará con su madre de muchos temas que jamás habían tratado, donde cobran importancia los recuerdos compartidos de un pasado remoto, donde se acercan la una a la otra tras mucho tiempo separadas y donde reflexionan sobre su vida.

Un planteamiento a priori, interesante, una visión unánime de la crítica. Y sin embargo, no.

Quizá no me ha gustado por una mezcla de sensaciones: en primer lugar, el tufillo descarado de la similitud con Lucia Berlin, pero hecha desde la copia, desde la falta de originalidad. Las copias siempre siempre tratan de parecerse al original pero aunque desde fuera podrían asemejarse cuando uno presta atención no es lo mismo. Eso ocurre aquí: un estilo que trata de llegar pero no lo consigue, una prosa que pretende llegar al fondo del asunto pero que se queda en la superficie.

Después, el horror, esa pátina de reflexión sobre la vida, lo importante del tiempo, que tenemos que aprovechar y todo eso que si está bien hecha me gusta y si está hecha de forma torticera me repatea y me enfada. (Llegando a una cadena de bostezo-enfado-bostezo-crujir de mandíbula). Me recuerda a un mal libro de autoayuda.

Quizá la historia en sí no está mal, pero si añadimos las altas expectativas después comentarios como éste, más la sensación de ver la etiqueta de la tienda de los chinos en cada frase, en cada diálogo (quién no ha tenido la sensación de comparación: esto yo lo he visto pero mejor hecho anteriormente), en cada intento de situación manida, que trata de emocionar al lector pero que se queda en una superficialidad cursi que, sinceramente, no va conmigo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es corto y no se tarda mucho en leer.
Contras
  • La sensación de copia y superficialidad según vas leyendo.
  • ¡No he anotado NI UNA SOLA FRASE! Eso dice bastante…

Namaste.

21
Nov
16

Instrumental, James Rhodes

Instrumental es uno de esos libros de los que todo el mundo habla de ellos. De repente, con su publicación, las redes se llenaron de comentarios de lectores que lo habían leído o que lo querían leer, una especie de situación febril de euforia de la que me suelo mantener alejada. Mi experiencia con este tipo de historias no suele ser muy buena: muchos de estos fenómenos son un simple resultado de la combinación de dinero, márketing y publicidad.

Hacia-rutas-salvajesDejé pasar el asunto, me alejé del libro, pero aún así de vez en cuando el gusanillo que se suele esconder al fondo, que pasa desapercibido un tiempo pero que de repente se vuelve a manifestar, recordando que no se ha ido de ahí en todo ese tiempo.

Así que al final acabé cayendo en la lectura de este libro, quizá convencida que me venía bien alternarlo con alguno de los tochazos que prometen escalabrarme la cabeza cualquier día de estos cuando se precipiten desde mi mesilla. (Por favor, buscadme un epitafio que no tenga demasiado sarcasmo).

Rhodes es un pianista británico que cuando era un niño de apenas 4 años sufrió abusos sexuales por parte de uno de sus profesores del colegio. A partir de ese momento, con un trauma que no contó a nadie y que no supo gestionar, acabó en una espiral de autodestrucción y culpabilidad que le llevó a experimentar lo más sórdido: drogas, autolesiones, intentos de suicidio.

La música salvó a este tipo e Instrumental es el libro en el que nos cuenta cómo.

Le di a la tecla de reproducción y escuché una pieza de Bach que no conocía, que me llevó a un sitio de tan esplendor, de tal abandono, esperanza, belleza y espacio infinito que fue como rozarle la cara a Dios.

Página 125

Tras 10 años sin acercarse a un piano, Rhodes comenzó a tocar de nuevo y cambió su vida para dedicarse a lo que más le gustaba: interpretar música. Después vino el éxito: conciertos, grabaciones de discos, reportajes en televisión y la publicación de su libro.

La música puede llevar luz a sitios a los que nada más llega.

Página 225

Su modo de ver la música clásica, tan alejado de los estereotipos del género, ha supuesto un acercamiento de personas que no sabían por dónde empezar y que desconfiaban del ambiente propio de una sala de conciertos tradicional.

En este sentido, en Instrumental Rhodes hace lo mismo que en sus conciertos: poner en antecedentes de lo que se va escuchar contando algo de la vida del compositor, sus motivaciones y miedos y después conectarlo con su propia experiencia personal. En este libro es exactamente igual: nos puede contar una situación sórdida y dolorosa, pero antes de cada capítulo nos deja unos cuantos párrafos referidos a una de sus obras clave, no sólo sobre el temperamento del compositor sino de su conexión personal con cada pieza. Cuándo la escuchó, qué le recuerda o qué le transmite.

Es fácil sentirse arrastrado por su entusiasmo, y esto lo hace desde una doble vertiente: de un lado escuchar las obras de las que habla se hace necesario, pero también es inevitable dejar el libro para tratar de procesar tanto dolor que ha tenido que afrontar durante aquéllos espantosos 5 años de abusos y también todas las consecuencias que originó ese horrible hecho.

El espacio no es nada sin tiempo. El tiempo es un parachoques.

Página 52

Instrumental no es un libro de esos que puedes decir que te ha gustado, porque te deja una sensación muy desagradable en la boca del estómago. Pero es como el parachoques: necesario.

FICHA:

Te gustará si te gusta

  • La música clásica, conozcas mucho o poco de ella.

Pros

  • El inicio de cada capítulo, la música que recomienda y el entusiasmo con el que habla de ella.

Contras

  • Al ser una historia autobiográfica, se centra en el contenido más que en el estilo.

Namaste.

05
Ago
13

El gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald

El gran Gatbsy era uno de esos libros que se mantienen en la estantería meses. Y años. Intenté leerlo una vez que me sentía animada, pero lo dejé tras la primera página. Tras ver anunciada la versión cinematográfica y debido a mi aversión a enterarme de cualquier cosa que tuviera que ver con la narración, decidí leerlo.

El gran Gatbsy es uno de esos libros que todo el mundo recomienda. Que se sitúa como uno de los indispensables de la literatura norteamericana.

Si contara la trama de la novela podría terminar la reseña en dos líneas. Básicamente es una historia de amor, salpicada por elementos de misterio e intriga (quién y qué hace el enigmático Gastby), con muchas infidelidades y un gran punto de cinismo. Una novela inteligente, que nos deja frases como las que siguen:

It was nine o´clock-almost inmediately afterward I looked at my watch and found it was ten

O esta:

I´m glad it´s a girl. And I hope she´ll be a fool – that´s the best thing can be in this world, a beautiful litlle fool.

Con un inicio fuerte y potente, se pasan volando las primeras páginas. Así, el lector quiere seguir leyendo, conociendo la verdad de ese extraño vecino que hace fiestas llenas de gente al otro lado de la verja del jardín.

Posteriormente, la historia se ralentiza, ganan fuerza los diálogos, los personajes aparecen y desaparecen. Al final, de nuevo, la acción se precipita y todo ocurre en unas pocas páginas.

Sin embargo, a pesar de lo anterior, no me ha parecido esa obra magna de la literatura. Quizá es que me había hecho una idea equivocada de la novela, que tuviera una expectativa muy alta o que esperaba otra cosa, pero lo cierto es que me ha parecido una historia entretenida y sencilla, con ingenio pero para nada brillante. La sensación es, directamente, agria. Como si la novela prometiera más de lo que después acaba ofreciendo, porque nada es realmente tan brillante o tan interesante como se plantea inicialmente, o porque me parece exagerada la clasificación de esta novela como una de las joyas del siglo XX.

¡Otra vez me pasa como con El guardián entre el centeno! ¡La misma sensación! ¡Esa sensación de que no podía ser este libro del que todo el mundo habla maravillas, como si se hubieran equivocado en mi edición! ¡Esa duda conmigo misma por si me había perdido algo mientras lo leía! ¡No, no y no!

¿Que es un libro interesante? Sí. ¿Que tiene ingenio? Vale. Pero de ahí a ensalzar la historia de amor o el estilo de Fitzgerald en sí, como que no.

Esperaba más. Esperaba algo diferente: una trama compleja, o un estilo muy diferente al común (me viene ahora mismo a la mente Nabokov aunque su Lolita no me encantara), y sin embargo se queda en agua de borrajas. Una historia sencilla, con cuatro personajes bien construídos y con un estilo lineal, trabajado pero a fin de cuentas, sencillo, como el de los demás. Mediocre, si queréis. Para mí, indiferente.

En este caso, al contrario de Metafísica de los tubos, sí que recordaré este libro. Como una decepción, como algo que han vendido como oro y no pasa de cobre.

Al final de todo esto me entra una duda: si no tendría que alejarme de la “gran novela norteamericana”. Pero después pienso en Faulkner y se me pasa.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El guardíán entre el centeno, Salinger.
Pros
  • El inicio.
  • Las múltiples frases que indican la inteligencia del autor.
Contras
  • Esperaba más.
  • El final me ha parecido precipitado.

Namaste.




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