Posts Tagged ‘Opinión

13
Mar
17

Tiene que ser aquí, Maggie O´Farrell

Esta vez empezaré por el final. Porque la clave de esta novela se encuentra en las últimas páginas:

¡Qué diferente podría haber sido todo, qué minúsculas las causas y qué devastadoras las consecuencias!

Página 460

Tiene-que-ser-aquiTouché. Una única frase para dar en el clavo, para concluir la historia. Porque, ¿cómo de distinta habría sido nuestra vida si no hubiéramos tropezado con aquella piedra?, ¿Qué habría pasado si la decisión a tomar hubiera sido distinta?

De todo eso trata Tiene que ser aquí, de Maggie O´Farrell, de la historia de dos personas: Claudette y Daniel, que se conocen por casualidad. Ella, británica, actriz de éxito que huyó del vendaval en el que se convirtió su vida a una casa alejada de todo; él, estadounidense, profesor, recogiendo la urna con las cenizas de un abuelo al que no conoció. Ambos entrelazan la vida que dejaron atrás antes de encontrarse para continuar juntos en una relación estable que desemboca en un matrimonio feliz.

Es casi indescriptible el alivio que siento cuando me toca. Creo que nuestro idioma no tiene una palabra suficientemente generosa que sea capaz de expresar la euforia que me embarga al hundir la cara en su pelo, al zambullirme dentro de su abrigo y apretar su cuerpo contra el mío. ¡Qué redención, recibir amor! Cuando nos aman damos lo mejor de nosotros. No hay nada que pueda sustituirlo.

Página 340

Sin embargo, el pasado sigue ahí. Nos acompaña como una carga o un equipaje. Y de repente, 20 años después, regresa para ponerlo todo patas arriba, para desequilibrar una pareja que parecía sólida.

No me reconozco. Recuerdo que no sabía si estaría cometiendo un gran error (…), si me estaría equivocando. (…) Ahora tengo que dudar de mi buen juicio, dudar de todo, porque es evidente que no tenía la menor idea de la clase de persona que eres en realidad. No sé cómo pude interpretarte tan mal, cómo pude equivocarme de una forma tan espectacular y no ver cómo eres realmente. (…) Pienso en aquel día y me pregunto cómo pude equivocarme tanto.

Página 202

El lector aparece justo cuando la realidad se resquebraja. Así que de lo demás, del pasado y del futuro, irá enterándose a través de lo que cuenten los protagonistas, pero sobre todo, por medio de los secundarios. Saltando siempre en el espacio y en el tiempo para que comprendamos un poco más de dónde vienen y adónde se dirigen Claudette y Daniel.

La prosa de O´Farrell se articula especialmente con la variedad de temas que se tratan a través de ópticas especiales: la visión de un hermano o un niño, un compañero de viaje o un adolescente. Así, los temas van surgiendo y nos ponen de preaviso sobre lo que está por venir, dejando a los protagonistas narrar determinados momentos de sus vidas.

Los saltos temporales son otra de las características fundamentales en esta novela coral. La conciencia del paso del tiempo, del cambio de los personajes, analizar cómo les trata la vida en ese momento y qué ocasionará lo que viene después nos invita a seguir leyendo hasta terminarlo.

En esta ocasión, acabaré por el principio. Porque supe que esta novela era diferente cuando llegué al tercer capítulo.

Había unos números pequeñitos repartidos por el texto, y abajo, al final de la página, en letra tan pequeña que había que entornar los ojos para leerla, aparecían más datos. Notas a pie de página, le dijo su padre que se llamaban cuando se lo preguntó, y le explicó que los números remitían a la información correspondiente. Le entusiasmó este sistema, le parecía una preciosidad que la narración principal fuera por un lado y ahí mismo, al final de cada página, hubiera información complementaria para aclarar todo lo que no se entendía. En ese mismo instante Niall se dijo que su vida necesitaba notas a pie de página y que él mismo las suministraría.

Página 64

Tienes razón, Niall. También yo quiero mi vida con notas al pie de página. Pero mientras la ciencia hace algo al respecto, me basta y me sobra con acercarme a una novela como ésta, que sí las tiene. Una novela de las que embriagan y envuelven, que nos reconcilia con la realidad, no sólo por cómo está escrita, sino por cómo fluye la vida y el tiempo, cómo nos sentimos unidos a los personajes a través de lugares y sentimientos comunes. Una de esas historias con las que suspirar al ver que se termina. Igualito que en la vida.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El uso de los saltos temporales para contar la historia.
  • La variedad de temas que incluye O´Farrell.
Contras
  • Corred a vuestra librería más cercana, ¡hoy sale a la venta!

Namaste.

07
Feb
17

El péndulo de Foucault, Umberto Eco

Si echo la vista atrás y pienso en alguno de los libros que supusieron un pilar en mi vida como lectora, sin duda este libro se encontraría en ese listado.

el-pendulo-de-foucaultRecuerdo que lo leí hace mucho años, que me quedé alucinada con lo que tenía entre manos y que llegado un punto levanté la vista y me quedé con la mandíbula a punto de desencajarse.

Tiempo después, llegué hasta a cabrearme con Eco cuando leí El cementerio de Praga, pero tras el fallecimiento del italiano y, sobre todo, tras este artículo de la Jot Down que firma Josep Lapidario, consiguió que se me empañaran los ojos y que decidiera que lo iba a releer. (Sí, también aparece en el programa de Convénzeme, pero al pobre no le dejan explicarse).

El momento llegó el año pasado, con la llegada del otoño y aprovechando una lectura conjunta.

Nuestros protagonistas son tres: Causabon, Belbo y Diotavelli. Estudiosos amantes de la historia, comienzan a tirar de un hilo conspiranoico que se les volverá en contra un tiempo después. Un hilo en el que aparecen los templarios, los rosacruces, los judíos y hasta Hitler.

¿Es posible que la realidad no sólo sobrepase a la ficción, sino que la preceda, o más bien se apresure, con adelanto, a reparar los daños que la ficción provocará?

Página 227

El péndulo de Foucault es un laberinto de teorías, referencias históricas y literarias y muchas, muchas curiosidades. Una oda satírica a los libros que se pondrían de moda después, los best-sellers pseudohistóricos, los misterios con protagonistas que buscan el Grial, el arca de Noé o la tumba de algún apóstol. Eco lo toma como punto de partida y lo malea, consiguiendo una magnífica pasta en la que, como buen semiótico, cabe todo. Un despliegue de efectos, flashbacks, conocimientos, historias y anécdotas por parte de un enorme escritor que nos muestra una parte de las cosas que le interesan y que conoce.

Me estaba preguntando quiénes somos nosotros. Nosotros, que pensamos que Hamlet es más real que el portero de nuestra casa. ¿Qué derecho tengo a juzgar a éstos, yo que voy buscando a Madame Bovary para armarle un escándalo?

Página 441

Y es que desde las citas que enmarcan cada capítulo, hasta los recuerdos evocadores de Belbo, pasando por los diálogos, caben multitud de temas, de reflexiones y de referencias históricas, literarias, cinéfilas, filosóficas. Lógicamente, tomándolo como partida, surgen comentarios y polémicas en muchísimas de las cosas que dicen y hacen esos personajes.

A partir de entonces, todo búho vivo me habría parecido muerto, entregado por Salon a aquella esclerótica eternidad. Observé el rostro de aquel embalsamador de faraones bestiales, sus cejas pobladas, sus mejillas grises, y traté de descubrir si era un ser vivo o una obra maestra de su propio arte.

Página 567

Obviamente, en un libro de 800 páginas hay momentos en los que se puede hacer un poco pesado o denso. El mismo autor admitía que las 150 primeras páginas eran una prueba para el lector. La verdad es que lo recordaba mucho más denso. Quizá ahora sabía lo que me esperaba. Mi recomendación es que os toméis vuestro tiempo al leerlo. Veréis cómo en determinados capítulos no queréis dejar de leer. Simplemente dadle un poco de margen.

Volver a leer un libro que nos ha marcado tanto tiempo después es toda una experiencia. Por un lado, la sorpresa de olvidar muchos detalles, de no recordar qué ocurre a continuación, qué fue primero y qué ocurrió después. Sin embargo, conforme avanzaba la familiaridad con personajes, diálogos y las citas que acompañan los capítulos se hacía patente.

Comentar, además, cada fragmento destacado, cada tema polémico que sale a colación, cada opinión que los personajes nos generan no hace más que dar más valor a la historia. Intuir qué es lo que viene y que la otra persona que lee el libro se entusiasme por él, recordar esa misma sensación que uno sintió en la primera lectura… eso lo consiguen los buenos libros.

Y si después de todo el recorrido, de pasar cada página, de acabar con los post-it y de llegar al final uno se pregunta: ¿Ya? Sólo queda añadir: Siempre nos quedará París. Y el Péndulo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El nombre de la rosa, Umberto Eco.
Pros
  • La cantidad de temas que surgen.
  • El estilo de Eco para componer una historia compleja.
Contras
  • El inicio se puede hacer un poco cuesta arriba.

Namaste.

30
Ene
17

El verano sin hombres, Siri Hustvedt

Tras leer Los ojos vendados, decidí regresar a la autora con El verano sin hombres, una novela que se recomienda bastante (aunque la que tengo anotada en mi libreta sea Todo cuanto amé). Una forma de acercarme a Hustvedt de nuevo con un libro no demasiado largo.

La protagonista es Mia, una poeta que además imparte clases de literatura a adolescentes. Tras 30 años de matrimonio su marido, Boris, le pide una pausa en el matrimonio. Como podréis imaginar, la Pausa era una de sus compañeras de trabajo, francesa para más inri. Comprendida la verdad, Mia explota. Esta es la historia de su proceso.

el-verano-sin-hombres-siri

En Atenas se instituyó el ostracismo para desembarazarse de ciudadanos sospechosos de haber acumulado demasiado poder. La palabra viene de ostrakon, que significa “fragmento de cerámica”. Escribían los nombres de los condenados sobre un resto de vasija rota. Trozos de palabras. Las tribus patanes de Pakistán desterraban a los renegados enviándolos a una nada polvorienta. Los apaches hacen caso omiso de las viudas. Temen el paroxismo del dolor y cuando ven a alguien que lo sufre optan por hacer como que no existe. Los chimpancés, los leones y los lobos practican diferentes formas de ostracismo mediante las cuales obligan a abandonar el grupo a uno de los suyos, bien porque sea demasiado débil o demasiado escandaloso para ser tolerado por los demás integrantes de la manada. Los científicos consideran este comportamiento un método de control social “innato y también producto de la adaptación”. El chimpancé Lester ambicionaba más poder del que le correspondía dentro de la manada e intentaba aparearse con hembras que no estaban a su alcance. No se daba cuenta de cuál era su lugar dentro del grupo así que acabaron por expulsarle. Sin los demás, murió de hambre. Los investigadores encontraron su cuerpo escuálido bajo un árbol. Los amish lo llaman Meidung. Cuando uno de sus miembros incumple alguna ley se le rechaza. Suspenden todo tipo de contacto con la persona contra la que se vuelven y ésta acaba sumida en la indigencia o en alguna situación peor. Un hombre compró un coche para llevar a su hijo enfermo al médico, a pesar de que los amish tienen prohibido conducir automóviles. Se le declaró anatema. Todos le ignoraban. Los amigos y vecinos de toda la vida hacían como si no le conocieran. Ya no existía para ellos y, por lo tanto, perdió el sentido de su propia identidad. Su actitud cambió, se encerró en sí mismo y le era imposible comer. Empezó a ver borroso y cuando quiso hablarle a su hijo se dio cuenta de que sólo era capaz de susurrar. Buscó un abogado y denunció a los patriarcas. Poco después su hijo murió. Un mes más tarde murió él. También se conoce el término Meidung como “la muerte lenta”.

Páginas 43-45

En temporada de recuperación de Mia, ella acude a los orígenes y reflexiona. Paradójicamente comprende mejor su situación al relacionarse con personas de otras generaciones. De un lado su madre, que vive en una residencia de ancianas un tanto peculiar; y por otro a través de sus alumnas adolescentes. Así, recupera recuerdos y sensaciones de cómo era, pero al mismo tiempo, recibe una lección de optimismo por parte de unas ancianas que no se rinden.

Mi padre nunca fue gritón y Boris tampoco, pero podía haber mucha fuerza en los silencios, a veces demasiada. El silencio te adentra en el misterio de los hombres. ¿Qué sucede en su interior? ¿Por qué no lo expresan? ¿Están contentos, tristes o enfadados? Debemos de tener mucho, mucho cuidado con ellos. Su estado de ánimo es el clima donde vivimos y nosotras necesitamos que siempre haga sol.

Página 88

Lo que tenemos entre manos es una novela brillante, que afronta diversos temas y los disecciona de una forma analítica pero sin perder el punto estilístico que proporciona la buena literatura. Es una novela que pueden ser muchas, que sugiere temas y va cambiando de tono conforme avanzan las semanas. Al igual que Mia, pasamos por las primeras páginas con el punto de enloquecimiento y sorpresa para desembocar en un estado más tranquilo y racional cuando la situación original se ve en perspectiva.

Pero El verano sin hombres va más allá del tema amoroso y afectivo para llegar a reflexionar sobre el individuo, la forma de ver la vida y el propio ser. Es realista y certero.

Qué pena que yo sea de verdad, había dicho Flora. Le hubiera gustado poder entrar en la casita de muñecas y vivir allí con sus peluches. Qué pena que yo no sea un personaje de un libro o de una obra de teatro, no porque las cosas les vayan mejor que a la mayoría de ellos, pero al menos mi historia estaría escrita en otro sitio. Voy a escribirme en otro sitio, pensé, reinventaré la historia desde otra perspectiva.

Página 95

Tengo que admitir que llegado más o menos a la mitad del libro, empecé a pensar que se estaba repitiendo, que faltaba chispa y había perdido la sorpresa del inicio. Después me encontré este párrafo y me tuve que callar:

Pronto, pensaréis, llegaremos a algún cruce o a una bifurcación en el camino. Aparecerá la ACCIÓN. Habrá algo más que la personificación de un pene envejecido y muy querido, algo más que las extravagantes divagaciones de Mia, algo más que presencias y Don Nadies. Algo más que Amigos Imaginarios o muertos o Pausas u hombres que ya están fuera de escena, por Dios Santo, a ver si alguna de esas ancianas o alguna de esas adolescentes poetas o la vecina joven y afable o la endeble versión de un niña de cuatro años que aspira a ser Harpo Marx o incluso el pequeñito Simon HACEN ALGO. Yo os prometo que lo harán. Que algo se está cociendo. ¡Oh, sí! Se está cociendo el caldero de las brujas. Lo sé porque lo he vivido. Pero antes de que lleguemos a este punto, quiero deciros, Amables Lectores que estáis ahí fuera, que si seguís todavía aquí conmigo, en esta página, es decir, si habéis llegado hasta este párrafo, si no me habéis abandonado ni me habéis lanzado a mí, a Mia, volando por los aires hasta el rincón opuesto de la habitación o incluso si lo habéis hecho pero la curiosidad por ver si pasaba algo pronto os ha hecho volver a abrir el libro y seguir leyendo, entonces quiero deciros que mi deseo es extender lo brazos hacia vosotros, tomar vuestra cara entre mis manos y cubriros de besos, muchos besos en las mejillas, la barbilla, la frente y un beso en el puente de la nariz (sobre todas vuestras diferentes formas de nariz), porque soy vuestra, toda vuestra.

Sólo quería que lo supieseis.

Página 112

¡Así que Hustvedt tenía un conejo en la chistera! ¡Dispuesto a sacarlo cuando fuera necesario! El desdoblamiento del narrador, que se dirige directamente al que estamos al otro lado sorprende por imprevisto y nos hace continuar leyendo.

No sólo continuar hasta el final, sino contestarle:

Siri (porque ya es casi como si te conociera):

Prometo no lanzar ninguno de tus libros hacia ningún rincón. Prometo seguir leyéndote, porque es un placer dejarse acariciar por tus palabras.

Sólo quería que lo supieses.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo afronta el asunto: racional, certera y con estilo.
  • El elenco de secundarios que dan pie a tratar otros temas.
Contras
  • Hacia la mitad parece que la historia decae.

Namaste.

23
Ene
17

Me llamo Lucy Barton, Elizabeth Strout

Lo que me sucede con muchas novedades es que de tanto verlas por redes sociales, librerías y blogs, acabo queriendo leerlas. En este caso fue Oesido el que me comentó si lo había leído, y ahí pasó a mi libreta.

Al poco tiempo, buscando un libro cortito para empezar, pensé que este era una buena opción.

Hacia-rutas-salvajesMe llamo Lucy Barton es la historia de una hija que está hospitalizada y que durante el tiempo de convalecencia conversará con su madre de muchos temas que jamás habían tratado, donde cobran importancia los recuerdos compartidos de un pasado remoto, donde se acercan la una a la otra tras mucho tiempo separadas y donde reflexionan sobre su vida.

Un planteamiento a priori, interesante, una visión unánime de la crítica. Y sin embargo, no.

Quizá no me ha gustado por una mezcla de sensaciones: en primer lugar, el tufillo descarado de la similitud con Lucia Berlin, pero hecha desde la copia, desde la falta de originalidad. Las copias siempre siempre tratan de parecerse al original pero aunque desde fuera podrían asemejarse cuando uno presta atención no es lo mismo. Eso ocurre aquí: un estilo que trata de llegar pero no lo consigue, una prosa que pretende llegar al fondo del asunto pero que se queda en la superficie.

Después, el horror, esa pátina de reflexión sobre la vida, lo importante del tiempo, que tenemos que aprovechar y todo eso que si está bien hecha me gusta y si está hecha de forma torticera me repatea y me enfada. (Llegando a una cadena de bostezo-enfado-bostezo-crujir de mandíbula). Me recuerda a un mal libro de autoayuda.

Quizá la historia en sí no está mal, pero si añadimos las altas expectativas después comentarios como éste, más la sensación de ver la etiqueta de la tienda de los chinos en cada frase, en cada diálogo (quién no ha tenido la sensación de comparación: esto yo lo he visto pero mejor hecho anteriormente), en cada intento de situación manida, que trata de emocionar al lector pero que se queda en una superficialidad cursi que, sinceramente, no va conmigo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es corto y no se tarda mucho en leer.
Contras
  • La sensación de copia y superficialidad según vas leyendo.
  • ¡No he anotado NI UNA SOLA FRASE! Eso dice bastante…

Namaste.

17
Ene
17

La otra vida de Ned Blackbird, Alexis Ravelo

Alexis Ravelo es uno de los autores que llevaban tiempo anotado en mi agenda, gracias a la aportación de Atram. Cuando me topé con este ejemplar en la biblioteca, no lo dudé y decidí llevármelo a casa, aprovechando que no era una lectura muy larga.Carlos Ascanio es un profesor universitario que llega a una nueva ciudad para trabajar en un puesto vacante. Al alquilar un piso que había sido habitado por una anciana ya fallecida, acabará de sellar su destino.

Con la curiosidad del que quiere conocer más a la antigua inquilina, Carlos comienza a indagar entre los papeles, cartas y otra documentación de la señora que se guarda en uno de los cuartos del su piso alquilado.

la-otra-vida-de-ned-blackbirdPalabras, palabras y más palabras. Las que lee Carlos, las que escribió la antigua inquilina, las que usa y retuerce Ravelo para construir una trama llena de sorpresas y de peligros, de casualidades y causalidades.

El asombro espera al hombre en los lugares más insospechados. Con Carlos Ascanio tuvo una cita en su propia cama.

Página 25

La otra vida de Ned Blackbird es una historia curiosa, que juega con los límites de la realidad, la búsqueda del individuo y la superación de los prejuicios a la hora de valorar el modo de vida de otras personas, todo conectado por un hilo que mantiene un equilibrio inestable entre la vida de Carlos y la de la anciana. Además, abundan las referencias literarias, planteándose un diálogo con el lector que sobrepasa la mera descripción de la trama y de la acción, una especie de juego con el que Ravelo demuestra de qué calibre está hecho.

En estos días entiendo perfectamente cómo debía de sentirse Ascanio en aquellos en los que exploraba los últimos diarios, las últimas cartas. Sé de esa desazón. Ese deseo de saber más. De entender más. Ese olvido de todo lo presente para rebuscar en el pasado. Ese desequilibrio entre lo que uno es y lo que ellos fueron: la merma ineluctable en la propia identidad cuando uno se sumerge en los recuerdos de otro.

Página 147

Y es que en La otra vida de Ned Blackbird todo está medido, la ralentización de la trama, los golpes de efecto y las historias dentro de la historia principal, para desviar la atención de un lector que acaba metiéndose hasta la médula en una historia inteligente, delicada y muy pero que muy bien escrita.

Una de esas historias que cuando llegas a la última línea tienes claro que podrías volverla a leer para no perderse ninguno de los detalles y matices que pasaron por alto en la primera ocasión.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Sintetizar en 200 páginas ese despliegue literario.
  • La inteligencia que demuestra Ravelo al crear la historia.
Contras
  • La sensación de querer volverla a empezar en cuanto la terminas.

Namaste.

04
Nov
16

Cosecha, Jim Crace

Hay libros que son como un vergel, un paraíso donde el agua mana de forma abundante, donde los árboles esperan que recojamos sus frutos, donde el olor a primavera nos anima a tener un día plagado de buenos propósitos y grandes anécdotas.

Historias que prometen sonrisas, conversaciones con amigos, diversión, un día soleado con olor a flores frescas. Aunque después la historia se tuerza, como en Picnic en Hanging Rock, de la australiana Joan Lindsay.

cosechaHay otras novelas, otras historias, que desde el primer momento prometen ser un páramo donde sopla fuertemente el viento, donde nos huele a quemado desde el principio. Hay algo en el ambiente que nos hace desconfiar. Las de Steinbeck o las de Faulkner son claros ejemplos.

A pesar del título, la novela que os traigo hoy es un erial. Desde la primera línea sabemos que algo malo va a ocurrir. Tememos por los desconocidos que acaban de llegar a la comunidad agraria. Sospechamos que no va a suceder nada bueno. Sí, hay una cosecha, y qué cosecha.

Apenas se nos aportan los datos justos como para situar de forma concreta la historia tanto en el espacio como en el tiempo, pero Crace no necesita más. Tan sólo describir el tipo de actividades comunes que realizan los vecinos y algo sobre sus relaciones que no deja de ser la típica imagen que tenemos de cualquier comunidad agraria de hace un siglo (el viudo que echa de menos a su esposa, la rivalidad entre ellos, la esperanza por que el tiempo les sea favorable, la euforia al celebrar una fiesta…).

Tampoco necesita recurrir a saltos temporales ni a profusas descripciones del paisaje. Podríamos llegar a pensar que la prosa del británico es tan austera como sus personajes, los hombres y mujeres de otra época acostumbrados a trabajar de sol a sol sin pararse a realizar florituras en su vestimenta o en su peinado. No hay tiempo que perder. La rutina manda.

Así, la situación se mantiene prácticamente igual generación tras generación. La conciencia de saber que la vida del nieto no difiere demasiado de la del abuelo. Se desdibujan las líneas de la personalidad, la comunidad es lo importante. La repetición invariable de las estaciones para obtener el éxito conjunto: una próspera cosecha.

Hasta que unas columnas de humo prometen romper su mundo en dos.

Hay algo en esas líneas y esos trazos, en esos azules y verdes aparentemente fortuitos, que a pesar de su viveza los hace parecer desolados.

Página 146

Desde ese momento, aquella intuición que se mantenía agazapada desde la primera línea, crece y crece hasta convertirse en un monstruo de dos cabezas que promete destruir el mundo que conocen a través de la maniobra más peligrosa que puede existir para la rutina: el cambio.

Los problemas se amontonan y la comunidad se desquebraja. Su seguridad desaparece para dar lugar a la incertidumbre, la desconfianza, la incomprensión.

Una de esas novelas que se agarran al estómago, con un estilo incisivo, directo a lo que se quiere comunicar, sin apenas diálogos y con escasas descripciones. Ese es Jim Crace y no necesita más para meter al lector de lleno en la historia de Cosecha.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La dualidad poca información-fuerza del estilo.
  • Impecable edición de Hoja de Lata.

Contras

  • La sensación de nudo en el estómago.

Namaste.

31
Oct
16

Y ellos, ¿qué opinan? (XXVII): Jon Bilbao

jon_bilbaoJon Bilbao (Asturias, 1972): titulado como Ingeniero de Minas, su primera obra literaria fue en el ámbito del relato, para después saltar a la novela con El hermano de las moscas (2008, Ed. Salto de Página). Desde 2005 ha obtenido numerosos premios que han situado a Bilbao como uno de los nuevos nombres de la literatura española. Su último libro de relatos es Estrómboli (2016, Impedimenta).

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Cutter y Bone, de Newton Thornbur. Una historia sobre la sociedad norteamericana tras la guerra de Vietnam de esas que atrapan.

Publicada por Sajalín, Cutter y Bone jamás se había publicado en castellano a pesar de estar escrita en 1976 y haber recibido grandes elogios. Una novela que con opiniones muy entusiastas pero que no me he animado a anotar en mi agenda. El momento va a ser ahora.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Manual para señoras de limpieza, Lucia Berlin. A pesar de la espantosa portada y el título que echa para atrás, un libro muy recomendable.

El libro de Berlin ha aparecido por todos los sitios, páginas, revistas, programas y comentarios, y todo el mundo decía específicamente eso: léelo aunque la portada sea fea, aunque el título sea horroroso, léelo. Pues bien, por fin lo he leído. Me hice con él en la Feria del Libro tras el comentario de Bilbao y tengo muchas ganas de escribir la reseña. Pronto estará disponible.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Ramiro Pinilla. Un autor que ganó el Premio Nadal en 1962.

De Pinilla lo único que me suena es Verdes valles, colinas rojas. Falleció en 2014, publicaba con Tusquets y obtuvo el Premio Nadal por la novela Las ciegas hormigas. Fue también finalista del Premio Planeta. Más información aquí.

Y vosotros, ¿coincidís con Jon Bilbao? ¿Habéis leído Cutter y Bone? ¿Os repele la portada del libro de Lucia Berlin? ¿Qué me recomendáis de Ramiro Pinilla?

Sigamos leyendo que las propuestas se nos amontonan.

Namaste.




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